Cruz Azul: nueve partidos sin ganar, millones invertidos y Larcamón con un pie fuera

La inercia positiva con la que el Cruz Azul de Nicolás Larcamón comenzó el Clausura 2026 se acabó en el peor momento. Con solo una jornada para que empiece la Liguilla, “La Máquina” sostiene una mala racha de nueve partidos sin ganar, que le costó no solo una eliminación en los cuartos de final de la Copa de Campeones de la Concacaf, sino perder el liderato del torneo local desde la Fecha 11.
La sensación es que el proyecto se le fue de las manos a Larcamón, quien vive apenas su segundo semestre con el cuadro celeste. El empate 1-1 ante el débil Querétaro, en la Jornada 16, fue otra confirmación de una caída prolongada: siete empates, dos derrotas, nueve goles a favor y 13 en contra.
Números que no solo confirman el mal momento, sino que ponen a Nicolás Larcamón con un pie fuera, de acuerdo con distintos reportes de prensa. El argentino podría, incluso, ser despedido antes de comenzar la Liguilla, que ya tiene asegurada La Máquina.
La continuidad del técnico está en revisión. La directiva, encabezada por el presidente Víctor Velázquez y el director deportivo Iván Alonso, se reunió este miércoles para evaluar el momento del equipo y tomar una decisión que puede marcar el cierre del torneo.
El problema no empieza ni termina en Larcamón. La gestión de Alonso acumula un gasto que no se traduce en resultados. El Cruz Azul ha invertido alrededor de 110 millones de euros en su ciclo, que comenzó en diciembre de 2023, la inversión más alta en ese lapso dentro de la Liga MX.
Solo en la etapa de Larcamón, el club destinó cerca de 20 millones (tercer mayor gasto en la temporada 2025-26) con refuerzos elegidos por el propio entrenador, como Agustín Palavecino y José Paradela, sus pilares en el Necaxa que clasificó a la Liguilla en el Clausura 2025. Le dieron las llaves del equipo, pero la paciencia se termina.
Cruz Azul sigue, en muchos indicadores, como uno de los equipos más dominantes del torneo: tercer mejor ataque con 27 goles, líder en disparos a portería (79), el que más centros intenta (300) y el más balones recupera en campo rival (152).
El volumen de juego permanece, pero la contundencia desapareció, en gran parte porque sus dos referencias en ataque, Gabriel “Toro” Fernández y Nicolás Ibáñez, han atravesado problemas físicos.
El quiebre fue gradual. Tres empates iniciales, que empezaron con el de Pumas en la Jornada 12, luego la primera derrota desde la Jornada 1 en la 13 ante el Pachuca y, con ello, la pérdida del liderato.
Después vino la eliminación en la Concachampions, un golpe que expuso lo que ya venía gestándose. Ante LAFC, Cruz Azul repitió su patrón: posesión alta (72%), dominio territorial y remates suficientes. Pero el margen se había agotado. Un penal convertido no bastó y un error al 90+7, tras una mano de Willer Ditta, terminó por sentenciar la serie con el gol de Denis Bouanga.
También hay un desgaste individual. Paradela, que fue motor ofensivo durante semanas, acumula 25 disparos para apenas cinco goles, el último en la novena jornada.
En el fondo, el saldo es corto para el tamaño de la inversión: tres entrenadores en el proceso de Alonso y un solo título, la Concacaf 2025, conseguida con Vicente Sánchez como interino, quien no fue una apuesta de Iván, sino un interinato impuesto por la directiva.
Hace no mucho, en este torneo, el Cruz Azul era el equipo más sólido del Clausura 2026: líder, convincente y con identidad. Hoy, clasificado pero en cuarto lugar y sin victorias en más de un mes, es un equipo que llega a la Liguilla con dudas. La idea de juego sigue ahí, los resultados, no. Ahí es donde el proyecto de Larcamón se tambalea.
