Cruz Azul vuelve a CU: la afición celeste siente al Olímpico como su casa

En CU, La Máquina no perdió en 26 partidos consecutivos, ganó una Copa de Campeones de Concacaf y encontró algo que llevaba años buscando: una fortaleza, y eso no se olvida tan fácil.
Un aficionado de la Máquina ondea una bandera de Cruz Azul en las inmediaciones del Olímpico Universitario, horas antes del vibrante choque de vuelta de la final del Torneo Clausura 2026 de la Liga MX frente a Pumas UNAM,
Un aficionado de la Máquina ondea una bandera de Cruz Azul en las inmediaciones del Olímpico Universitario, horas antes del vibrante choque de vuelta de la final del Torneo Clausura 2026 de la Liga MX frente a Pumas UNAM, / Getty Images

Los aficionados de Cruz Azul entraron este domingo al Olímpico Universitario como quien vuelve a casa después de unas vacaciones. Con un desparpajo absoluto

No importa que el estadio sea de Pumas, tampoco que la UNAM los haya sacado hace apenas unos meses.

En CU, La Máquina no perdió en 26 partidos consecutivos, ganó una Copa de Campeones de Concacaf y encontró algo que llevaba años buscando: una fortaleza, y eso no se olvida tan fácil.

La relación entre Cruz Azul y CU se dio casi por accidente. El club llegó al Olímpico mientras el Azteca era remodelado por el Mundial 2026 y convirtió a la cancha en una fortaleza que nadie pudo romper por más de dos años.

Para todos los cruzazulinos este estadio es nuestra casa. Así como la casa es todo México, pero esta es nuestra casa”, contó Efrén Gallegos, aficionado celeste de 65 años.

Nosotros tenemos más campeonatos recientes aquí que los propios Pumas”, dijo Osvaldo, hincha de 26 años.

Así, el Olímpico Universitario se convirtió en algo más que una sede prestada para muchos aficionados cementeros. Cruz Azul nunca se quedó oficialmente con CU, pero futbolísticamente sí se apropió de él.

Por eso la salida dolió tanto. A inicios de 2026, la UNAM rechazó extender el acuerdo. El club esperaba quedarse un semestre más antes de volver al Estadio Banorte, pero la negativa obligó a cambiar otra vez todos los planes.

Tres estadios distintos en un mismo semestre y cinco diferentes en apenas unos años: Azul, Azteca, CU, Cuauhtémoc y otra vez Ciudad de los Deportes.

El desgaste también golpeó a la afición entre viajes, cambios de sede y problemas con los boletos.

Es increíble que tengamos una cementera y no tengamos estadio. Fuimos a Puebla, compramos nuestro abono allá y ahora otra vez estamos aquí”, contó Alejandro García, aficionado de 47 años.

“Para la final de ida casi no alcanzamos boletos pese a que hemos comprado todos los abonos de los últimos años. La directiva nos trata muy mal como aficionados leales”, añadió.

Mientras tanto, el estadio propio sigue como una quimera que nunca termina por avanzar.

“Varias veces han dicho que el estadio va a ser aquí en Ciudad de México, pero por alguna intervención o mala gestión nunca se ha podido”, añadió.

Cruz Azul no tiene estadio propio, lleva años con casas itinerantes: el Azul, el Azteca, Puebla, el Ciudad de los Deportes, CU, como quien renta casa sin encontrar dónde echar raíces.

Pero esta noche, al menos, saben dónde están parados.

Estamos seguros que vamos a campeonar hoy aquí”, dijo Osvaldo antes de entrar.

En CU, casa ajena, pero una que sienten suya.


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Rodrigo Corona
RODRIGO CORONA

Reportero en Sports Illustrated México. Apasionado por contar historias del mundo deportivo.