Cuatro conclusiones del triunfo de México contra Chequia

Ha sido un verano que hace soñar a México con el balón. La contundente victoria ante Chequia deja a la selección mexicana como líder indiscutible de su grupo y con varios escalones históricos que fueron imposibles para otras generaciones: más allá de que este equipo logró la primera victoria en un juego inaugural y de que lograra los primeros tres triunfos, el juego deja otras conclusiones.
Confianza en su portero titular; homenaje para Memo
Más allá de los trascendidos y las polémicas previas al juego, Javier Aguirre decidió confiar en Raúl “Tala” Rangel, quien ha sido su portero titular en todos los partidos de 2026.
Sin embargo, cuando transcurría el minuto 77 se acercó a la banda Guillermo Ochoa, el veterano de seis mundiales.
Envuelto por el clamor popular, Ochoa entró cuando el partido estaba 2-0 y fue testigo en el campo del tercer gol mexicano. Con la combinación de ambos porteros México igualó un hecho del Mundial de 1970: mantener el cero en propia puerta en los tres partidos de la primera ronda.
México incrementa su diferencia positiva de goles en el azteca
Antes de empezar el enfrentamiento contra Chequia, México tenía ocho juegos mundialistas en el Azteca y presumía 13 goles a favor y dos en contra, una marca que confirma el dominio y el equilibrio que ejerce cuando juega en su estadio insignia. Ayer esa aritmética mejoró: con los tres goles del triunfo, la selección impuso una marca de 16 goles anotados y sólo dos recibidos.
Esa diferencia positiva es una promisoria tarjeta de presentación para enfrentar su juego de dieciseisavos de final en su casa.
Aguirre ya puso a jugar a todos sus jugadores de campo
Por primera vez en la historia un director técnico utiliza a todos los jugadores que están en su convocatoria. En los juegos de la primera ronda, en la que enfrentó a Sudáfrica, a Corea y, finalmente a Chequia, Javier Aguirre le ha dado juego a 25 de 26 jugadores de su plantilla.
El único jugador del equipo que no ha pisado el campo es el tercer portero del equipo, Carlos Acevedo.
Tres de tres
Nunca había sucedido algo así en la historia de la selección. En 2002, el primer Mundial en el que dirigió a México, Javier Aguirre consiguió que su equipo lograra dos victorias (contra Croacia y Ecuador), sin embargo, el tercer partido terminó en un empate contra Italia. Cuatro mundiales después, en Rusia 2018, el equipo dirigido por el colombiano Juan Carlos Osorio también logró dos victorias iniciales (contra Alemania y Corea del Sur), pero cayó contra Suecia en el tercer juego.
Hoy la pregunta abierta se resolvió. México ganó sus tres primeros partidos, además, sin recibir gol, un hecho que lo pone en un grupo selecto de países que ha logrado la perfección.
