Curazao, Haití y Panamá celebran; Costa Rica se hunde en última fecha de Concacaf

La última fecha de las Eliminatorias de Concacaf regaló una combinación de hazañas históricas, finales dramáticos y fracasos que sacudieron el mapa futbolístico del área. Panamá, Haití y Curazao se quedaron con los últimos boletos directos al Mundial 2026, mientras que Jamaica y Surinam deberán jugarse la vida en el repechaje. Costa Rica, dirigida por Miguel Herrera, protagonizó la caída más estrepitosa: quedó fuera incluso de la repesca.
Panamá llegó a la jornada definitiva con vida, pero sin margen de error. Tanto los canaleros como Surinam tenían 9 puntos, por lo que cualquier tropiezo podía dejarlos fuera. La selección de Thomas Christiansen cumplió con autoridad y venció 3-0 a El Salvador. Pero la verdadera llave la sostuvo Guatemala: su victoria 3-1 sobre Surinam derrumbó las aspiraciones surinamesas y abrió el camino para que Panamá, ya con los resultados alineados, asegurara su segunda clasificación mundialista. Surinam con la derrota, pudo anotar un gol de último minuto y pudo clasificarse al repechaje.
"La gente no sabe el sacrificio que es, es verdad, hacemos lo que amamos, pero es un sacrificio que se ve recompensado con un día como hoy", dijo el seleccionador panameño, el hispano-danés, Thomas Christiansen, visiblemente emocionado al final del partido.
En el Grupo C, Haití escribió uno de los capítulos más emocionantes de estas eliminatorias. Con un sólido 2-0 sobre Nicaragua, los caribeños terminaron como líderes del sector y regresarán a una Copa del Mundo por primera vez desde su participación histórica en 1974, en Alemania Federal, tras 52 años.
Fue un cierre perfecto para un equipo que transformó su consistencia en un logro que parecía inalcanzable hace apenas unos años. Y lo hace como el mejor en el Grupo C, supera a Honduras (9) y Costa Rica (7), dos selecciones con pasado mundialista y una estructura futbolística más consolidada.
La mayor sorpresa llegó desde Curazao, cuyo empate ante Jamaica selló la primera clasificación mundialista de su historia. El partido tuvo un desenlace de infarto: en tiempo añadido, el árbitro señaló un penal en contra de Curazao, una decisión que amenazaba con echar por tierra el sueño caribeño. Sin embargo, la intervención del VAR corrigió la marcación, mantuvo el empate y desató la celebración más inédita de la jornada.
Los resultados dejaron a Jamaica y Surinam con un destino común: disputar el repechaje regional en busca de los últimos cupos disponibles para el torneo de 2026.
El lado oscuro de la fecha recayó en Costa Rica. Bajo el mando de Miguel Herrera, la selección tica no solo quedó fuera de la clasificación directa, sino también del repechaje. El fracaso —uno de los más estruendosos del fútbol centroamericano en la última década— abre un periodo de reflexión profunda en un país que se acostumbró a ser protagonista mundialista.
