De una comida al Cotton Bowl: así construyó Atlético Dallas el fichaje de Chicharito

El Atlético Dallas no buscaba fichar una estrella mundial para su primera temporada. El nombre de Javier Hernández surgió casi por casualidad en una comida en marzo y, pocas semanas después, ya estaba convencido de convertirse en el primer jugador en la historia del club.
Sam Morton, cofundador y director comercial del Atlético Dallas, reveló en entrevista con Sports Illustrated México que todo comenzó gracias a Bert Garcia, director de estrategia del club. Garcia mantenía una amistad con el preparador físico de Chicharito y, mientras comía con Morton y Matt Valentine, presidente del proyecto, lanzó una pregunta inesperada.
“Nos dijo: ‘¿Les gustaría conocer a Chicharito?’. Matt y yo respondimos que claro, pero no sabíamos para qué”.
Garcia les explicó que Javier vivía en Dallas y estaría interesado en volver a jugar en Estados Unidos.
Una semana después, los dirigentes se reunieron con Hernández y su representante en un restaurante de la ciudad texana. También estuvieron Brian Corcoran, director deportivo, y Peter Luccin, entrenador del equipo que debutará en la USL Championship en 2027.
Nadie habló de dinero. Más bien, los directivos del Atlético Dallas querían conocer las intenciones del goleador histórico de la selección mexicana y comprobar que todavía tuviera el deseo de competir. También buscaban evitar que su llegada se convirtiera únicamente en una jugada publicitaria.
“No queríamos que fuera una maniobra para generar titulares, aunque evidentemente los produjo en todo el mundo”, explicó Morton.
El club encontró a un Hernández con ganas de volver a jugar y cerrar su carrera en sus mejores términos. Chicharito tiene una casa en Dallas y contempla establecerse ahí después del retiro.
Pero eso no bastaba para aceptar la propuesta de una institución sin plantilla y a la que todavía le faltaban varios meses para debutar. El club necesitaba demostrarle que existía un plan deportivo real.
Ahí entró Peter Luccin, una de las figuras clave para que el fichaje se concretara. El entrenador francés, quien jugó en el Marsella, el PSG, el Atlético de Madrid y el Zaragoza, le presentó a Hernández un plan acorde con sus 38 años: dosificar su participación, aprovechar su capacidad goleadora y convertirlo en una referencia para los jóvenes del vestidor.
“Peter y Javier se entendieron de inmediato. Tenerlo en la reunión fue una ventaja enorme para nosotros”, explicó Morton.
La conversación le permitió comprobar que no lo buscaban únicamente para vender camisetas.
El siguiente encuentro ocurrió en la sala de prensa del Cotton Bowl, dos o tres semanas después. En él, la conversación cambió de tono.
Los dirigentes presentaron la identidad del club, el público al que buscaban representar y su intención de conectar con la comunidad mexicana y mexicoestadounidense de Dallas. Hernández preguntó principalmente por su papel deportivo y su función dentro del vestidor.
“Quiere ser un líder. Vamos a incorporar mucho talento joven y en la USL no es extraño que jugadores de 17, 18 o 19 años sean titulares. Javier quiere enseñarles cómo debe comportarse un profesional”.
Mientras se realizaba la presentación, Valentine, Corcoran y el representante de Hernández comenzaron a discutir las condiciones del contrato. No fue necesaria una tercera reunión presencial.
El acuerdo se cerró aproximadamente un mes antes del Mundial de 2026. El Atlético Dallas esperó hasta que terminara el torneo para anunciarlo porque Hernández participó en la justa como comentarista de FOX.
“Para él era atractivo dejar su marca en una institución nueva, en una ciudad en la que quiere vivir. Era el momento correcto para él y para nosotros”.
Chicharito firmó por dos temporadas, con opción del club para una tercera. Morton no confirmó si el acuerdo incluye una participación accionaria, pero sí aseguró que la relación continuará después de que el delantero termine su carrera.
“No tenemos definidos los detalles, pero definitivamente formará parte del club en algún papel cuando deje de jugar”.
Antes de anunciar al segundo futbolista de su historia, el Atlético Dallas ya había conseguido algo que ningún club nuevo obtiene con facilidad: atención internacional y una conexión inmediata con la comunidad mexicana de Dallas.
El efecto también apareció en números. La cuenta de Instagram del club pasó de cerca de 30 mil seguidores a aproximarse a los 60 mil después del anuncio, mientras la edición especial de la playera del Chicharito superó las 500 unidades vendidas y estaba cerca de agotarse, con apenas unos cientos disponibles.
Todo empezó con una pregunta durante una comida, se resolvió después de dos reuniones y comenzó a producir resultados antes de que Chicharito disputara su primer partido
