Diana Ordóñez: destino de gol

El nombre de Diana Ordóñez era destino de gol.
Desde la niñez el futbol estuvo presente en su vida. Su padre lo practicó por muchos años y sembró tanto en ella como en sus hermanos mayores la pasión por este deporte. Con sus hermanos jugaba desde los cuatro años, la misma edad en la que Diana formaba parte de un equipo infantil en Dallas, en Estados Unidos.
A diferencia de otras jugadoras que crecieron sin canchas para jugar, a Diana la suerte le sonrió de otro modo. Consciente de ello, ella misma ha reconocido este privilegio.
Sin embargo, aquel favor del destino se transformó pronto en una responsabilidad: desde muy corta edad tuvo que adaptarse a una disciplina férrea, sin alcanzar aún a ver los frutos de ese esfuerzo y sacrificando en el camino la posibilidad de vivir una niñez plenamente normal.
Fue muchos años después cuando pudo comprender que todo había cumplido su propósito.
Te puede interesar: Mónica Ocampo, la precursora que se va
"La afición y toda la gente de Monterrey han sido muy amables. Me sentí en casa muy rápido, y eso es muy importante para mí y mi familia".
- Diana Ordoñez, jugadora de Tigres
Quería ser como sus hermanos cuando era niña, no creció con alguna referente a quien imitar o seguir sus pasos. Y fue el futbol un sueño que ha compartido con su padre, ecuatoriano por nacionalidad. Eso explica el porqué Diana aportaba una playera de La Tri cuando veía por televisión los partidos de Ecuador frente a la Selección Mexicana ––combinado para el que ahora juega––.
Desde que comenzó su carrera profesional su padre soñaba con verla algún día jugar para Tigres, con quien levantó su primer título en el Apertura 2025, en su primer torneo en la Liga MX Femenil, donde anotó 14 tantos y se convirtió junto a Jenni Hermoso en una de sus máximas artilleras del club en el pasado semestre. Su padre la acompañó cuando llegó a México en el verano pasado y juntos cumplían el sueño largamente esperado.
Creció con el anhelo de representar a la Selección de Estados Unidos, con la que fue campeona Sub 17 en el Campeonato de la Concacaf. Sin embrago, desde los 15 años, la Selección Mexicana tocó a su puerta gracias a su doble nacionalidad, mientras que Ecuador no contaba con un futbol desarrollado.
Fue entonces cuando tuvo que elegir, quizá la decisión más difícil de su carrera. Nunca había imaginado un camino distinto al de vestir los colores de las barras y las estrellas, pero opto por México. Una elección de la que no se arrepiente y que volvería a tomar sin dudar. Hoy, su padre viste la camiseta del Tri cada vez que ve a su hija representar a México en la cancha y con quien fue campeona en los Juegos Panamericanos Santiago 2023.
La historia con Tigres comenzó en el verano 2025, consciente de que su rol principal es el gol. Entiende que el futbol es un esfuerzo colectivo y confía plenamente en que sus compañeras pueden asumir esa responsabilidad cuando el juego se los exige. Llegó procedente del Houston Dash y eligió la liga mexicana para ser parte del crecimiento del futbol en el país.
Su cuota de goleo en Tigres en el arranque del Clausura 2026 va a ritmo de campeona de goleo en solo dos jornadas. Anotó los cuatro goles de la victoria en la J1 entre Tigres y Necaxa que la catapultan como líderesa goleadora. Diana firmó el primer póker en su carrera, además de convertirse en la primera jugadora en la historia de la Liga MX femenil en marcar cuatro tantos en la primera fecha.
Ordóñez es la cuarta jugadora en sumar cuatro o más goles con Las Amazonas en un solo juego.
En distintas etapas de su carrera, Diana compartió habitación con María Sánchez, primero en Houston, una cercanía que se convirtió en apoyo dentro y fuera de la cancha. María fue clave en su proceso de adaptación en la Liga MX femenil, en un entorno donde la exigencia es constante más al estar en el equipo más ganador y especialmente en un club que ostenta el título vigente.
Más allá del futbol, Diana ha encontrado espacios para contribuir. Su compromiso al trabajo comunitario se reflejó en su colaboración con Kid´s Meals, una causa que conecta con su sensibilidad fuera del deporte. Esa misma sensibilidad que se manifiesta por su gusto por la moda, una afición desde la infancia: disfruta de seguir desfiles, observar tendencias y viajar a Nueva York, para alimentar una mirada creativa y su estilo personal.
Entre goles y decisiones que marcaron su destino Diana entiende el futbol como algo más que un resultado. Elegir jugar por México fue una de las decisiones más importantes de su carrera, un acto de convicción que define quién es dentro y fuera de la cancha. Una historia que a sus 24 años sigue escribiéndose.
