El Barcelona de Flick y el arte de disfrutar

En uno de esos triunfos que legitiman gestiones, el Barcelona de Hansi Flick se impuso al Real Madrid 3-2 en la final de la Copa del Rey.
Comandados por Pedri y Lamine Yamal, un tándem de época que debería ser la punta de lanza del equipo durante la próxima década, el Barcelona demostró que no solo se siente cómodo imprimiéndole ritmo a sus posesiones, lanzando al espacio a Raphinha y tirando la línea defensiva alta, sino también sonríendo en los momentos de pánico.
El Barça de mandíbula de cristal, que perecía invariablemente en el intercambio de golpes, hoy ha alcanzado un estado de madurez que le permite imponerse inluso en los tramos donde es superado por el rival a nivel de juego.
Si bien el Barcelona manifestó una abismal superioridad en el primer tiempo, coronada con el soberbio gol de Pedri tras el pase atrás de Yamal, el ingreso de Kylian Mbappé y Arda Güler inclinaron la balanza del lado blanco. Con el Madrid buscando el empate, el Barcelona cedió el balón y se entregó en exceso al escenario de transición con Dani Olmo, Raphinha, Ferrán Torres y Lamine Yamal.
En el segundo tiempo, los goles de Mbappé y Tchouaméni confirmaron las buenas sensaciones del Madrid y dejaron al Barcelona al borde del nocaut. Después, con el partido cuesta arriba, una genialidad de Lamime Yamal lanzando a Ferrán Torres y un gol de Jules Kounde anticipando un pase de Modric en la frontal le permitió a los de Hansi Flick dar vuelta a un duelo que, en otro momento, hubiese derivado en la típica derrota cruel en escenarios de máxima exigencia a la que se había acostumbrado la afición culé durante el último lustro.
"Estoy aquí para crear un ambiente en el vestuario en el que los jugadores disfruten y puedan estar al máximo nivel", dijo Flick tras el partido, en una declaración perfectamente consecuente con lo que transmite el equipo.
Never saw Hansi Flick celebrating like that before. 7 finals 7 wins for him pic.twitter.com/VVrHHv1hoq
— Jan 🇩🇪 (@FutbolJan10) April 26, 2025
Luego del duelo ante el Real Madrid, con dominio alterno y emociones a granel, es prudente preguntarse si la gran revolución del Barcelona desde que arribó Hansi Flick se sustenta en una manera específica de sentir el juego o en el hecho de que los jugadores, que en otro tiempo padecían los partidos, están disfrutando en el campo como hace mucho no lo hacían.