El último vals de los Balcanes: El Mundial 2026 despide a los jugadores nacidos en Yugoslavia

Los minutos que Modrić, Džeko, Perišić y Budimir disputen sobre el césped norteamericano deben ser apreciados como las últimas notas de la irrepetible escuela de futbol yugoslava.
Modrić ha decidido retirarse definitivamente del futbol profesional tras la participación de Croacia en este Mundial
Modrić ha decidido retirarse definitivamente del futbol profesional tras la participación de Croacia en este Mundial / Getty Images

Esta Copa del Mundo 2026 representará la extinción definitiva de los futbolistas nacidos bajo la bandera de la desaparecida República Federal Socialista de Yugoslavia. 

Tres décadas después de que los Balcanes se sumergieran en una cruenta serie de conflictos de desintegración nacional, el implacable paso del tiempo está a punto de archivar el último vínculo físico entre las canchas y un Estado que ya solo existe en los libros de historia. 

Este Mundial es el límite biológico absoluto para una estirpe de atletas irrepetibles

La disolución de la República Federal Socialista de Yugoslavia comenzó formalmente el 25 de junio de 1991, con las declaraciones unilaterales de independencia de Eslovenia y Croacia. Tras la posterior separación de Macedonia y Bosnia y Herzegovina, el acta de defunción de la antigua federación se firmó políticamente el 27 de abril de 1992, fecha en la que Serbia y Montenegro proclamaron la nueva Constitución de la reducida República Federal de Yugoslavia (RFY).

Cualquier ciudadano cuyo certificado de nacimiento consigne la RFSY original debió nacer, como máximo, antes de ese 27 de abril de 1992.

En el contexto del Mundial de 2026, un futbolista nacido en el tramo final de la Yugoslavia unificada tiene hoy, por lo menos, 34 años de edad. Pensar en la Copa del Mundo de 2030 sitúa a esta generación en una edad mínima de 38 años.

Salvo excepciones extraordinarias de longevidad en guardametas, el certamen norteamericano de 2026 es el epílogo definitivo para los nacidos bajo el antiguo régimen federal.

La escuela yugoslava de futbol fue una de las más respetadas y admiradas del siglo XX y a lo largo de su historia en el torneo, dejó huellas imborrables. Desde su participación en el torneo inaugural de Uruguay 1930, donde alcanzaron las semifinales, hasta su cuarto puesto en Chile 1962 , la federación produjo leyendas de calibre mundial. 

Nombres de la talla del guardameta Milutin Šoškić, el virtuoso extremo Dragan Džajić, goleadores implacables como Milan Galić y Dražan Jerković, o el histórico Robert Prosinečki —el único jugador en la historia capaz de anotar en mundiales con dos selecciones distintas: con Yugoslavia en Italia 1990 y con Croacia en Francia 1998— cimentaron una mística competitiva única.

El colapso del Estado en los albores de la década de 1990 impidió ver el techo competitivo de una generación dorada que incluía a Dragan Stojković, Dejan Savićević, Davor Šuker, Zvonimir Boban y Robert Prosinečki, quienes se vieron privados de disputar la Eurocopa de 1992 —de la que fueron excluidos por sanciones internacionales— y el Mundial de Estados Unidos 1994. Treinta y dos años después, la Copa del Mundo regresa a suelo norteamericano para cerrar el ciclo de aquellos que alcanzaron a nacer bajo la antigua federación.

Los cuatro guardianes del mito en 2026

La representación biográfica de la antigua Yugoslavia en este Mundial se concentra en un selecto grupo de cuatro futbolistas que han logrado ganarle la batalla al tiempo. Repartidos entre Croacia y Bosnia y Herzegovina, estos son los últimos bastiones de una era extinta.

Luka Modrić, Croacia

A sus 40 años de edad, el legendario centrocampista croata personifica el alma competitiva del futbol balcánico. Nacido en Zadar el 9 de septiembre de 1985 —entonces Yugoslavia—  Modrić afronta el Mundial de 2026 tras una temporada sumamente compleja en el plano de clubes con el AC Milan.

La dolorosa derrota ante el Cagliari en la última jornada de la Serie A privó al conjunto rossonero de clasificarse a la Champions League, lo que desató una tormenta institucional con el despido del técnico Massimiliano Allegri.

Esta inestabilidad apresuró la decisión más trascendental en la carrera del Balón de Oro de 2018: Modrić ha decidido retirarse definitivamente del futbol profesional tras la participación de Croacia en este Mundial. Integrado en el Grupo L junto a Inglaterra, Panamá y Ghana, el genio de Zadar busca un último destello de magia para cerrar una trayectoria colosal que incluye un subcampeonato en 2018 y un bronce en 2022.

Edin Džeko, Bosnia y Herzegovina

El incansable delantero bosnio acude a la cita norteamericana a la edad de 40 años, portando el brazalete de capitán de una renacida Bosnia y Herzegovina. Nacido el 17 de marzo de 1986 en Sarajevo, Džeko es el jugador con más internacionalidades y goles en la historia de su país. 

Tras un exigente inicio de temporada en la Fiorentina, el ariete forzó su traspaso al FC Schalke 04 en el mercado invernal de enero de 2026 con el único propósito de llegar con ritmo competitivo a la cita mundialista.

Džeko, uno de los últimos sobrevivientes en activo del mítico Manchester City campeón de la Premier League de 2012, liderará a su selección en el Grupo B frente a Canadá, Suiza y Qatar, buscando superar la fase de grupos por primera vez en su historia.

Ivan Perišić, Croacia

Extremo incombustible de 37 años de edad, nacido en Split el 2 de febrero de 1989, Perišić continúa siendo una pieza fundamental en el esquema croata de Zlatko Dalić.

Actualmente en las filas del PSV Eindhoven, Perišić aporta la experiencia acumulada de las grandes batallas mundialistas de la última década.

Ante Budimir, Croacia

Nacido el 22 de julio de 1991 en Zenica —República Socialista de Bosnia y Herzegovina, RFSY— , el hoy delantero de Osasuna representa el límite cronológico absoluto de la generación yugoslava

Con 34 años de edad, Budimir cuenta con una historia personal que retrata con crudeza la desintegración de su patria. Su familia provenía de la pequeña aldea de Ozimica y él nació en Zenica por ser el centro urbano con el hospital más cercano. Apenas nueve meses después de su nacimiento, la intensificación de las hostilidades bélicas obligó a su familia a huir a Croacia en calidad de refugiados. Budimir encarna el eslabón más joven de una estirpe moldeada por el desarraigo y la reconstrucción.

Los minutos que Modrić, Džeko, Perišić y Budimir disputen sobre el césped norteamericano deben ser apreciados como las últimas notas de la irrepetible escuela de futbol yugoslava.


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Alejandra González Centeno
ALEJANDRA GONZÁLEZ CENTENO

Reportera y creadora de contenido en Sports Illustrated México.