Gabriel Caballero no llevaría a Fidalgo al Mundial, pero sí a Berterame y Quiñones

Gabriel Caballero entiende el debate porque le tocó vivirlo. Fue el primer naturalizado en jugar una Copa del Mundo con la selección mexicana en el Nuevo Milenio y, más de 20 años después de Corea-Japón 2002, cuando Javier Aguirre, actual seleccionador de México lo convocó, ve la misma discusión alrededor del Tri.
Pero para el hoy analista de FOX y FOX One, el tema no debería pasar por el pasaporte, sino por el futbol.
Por eso, rumbo al Mundial de 2026, Caballero tiene clara una cosa: él sí llevaría a Germán Berterame y Julián Quiñones por las variantes ofensivas que ofrecen, mientras que con Álvaro Fidalgo ve un panorama más complicado por la cantidad de jugadores que México tiene en el mediocampo.
“Yo llevaría a Berterame y Quiñones, seguro, porque son jugadores que te dan alternativas tanto como extremos, delanteros o segunda punta. Fidalgo, claro que es un gran jugador, pero me parece que Javier tiene más variedad de jugadores ahí”, explicó a Sports Illustrated México.
Caballero hizo hincapié en que los naturalizados no deben verse como los salvadores ni como casos especiales dentro de una convocatoria.
“Yo creo que los naturalizados siempre serán parte de los jugadores elegibles para un seleccionador. Después pasará por gustos, si le gusta tal o cual o si lo convenció con lo que hizo o no lo convenció”, comentó.
Para el exmediocampista del Pachuca, muchas veces el debate alrededor de estos futbolistas termina contaminado por emociones o ideología, más que por el rendimiento en un campo de juego.
“El futbol es justo y si hay un jugador naturalizado del América, a los aficionados a ese equipo le va parecer bien y si hay un jugador naturalizado del Monterrey, a lo mejor no, pero es por sentimientos”, señaló.
Caballero considera que Aguirre nunca ha tenido conflicto con ese tema. Ya lo había demostrado en 2002 cuando lo llevó al Mundial y cree que la postura del técnico es la misma rumbo a 2026.
“Javier siempre ha sido así. Para él no existe esa diferencia. Los ve como jugadores elegibles para la selección por su buen nivel o jugadores que no están en la selección por lo deportivo”, dijo.
En el caso de Berterame, Caballero sí encuentra algo que puede terminar por ponerlo en una lista mundialista: la capacidad de jugar en varias posiciones.
“Berterame te puede jugar de extremo por derecha, en el centro o como delantero también. Igual abajo del nueve o como un segundo punta. Lo que Javier busca es que varios jugadores sepan acomodarse o jugar en distintas posiciones y eso va a hacer que la selección mexicana tenga más alternativas ofensivas”.
Caballero incluso imagina cómo podría acomodarse el ataque del Tri alrededor de esos perfiles.
“A mí me parece que piensa más en Berterame por el sector derecho con el Piojo (Roberto Alvarado) y por la izquierda Alexis Vega con Julián Quiñones”, comentó.
En cambio, con Fidalgo entiende que la competencia luce distinta: Más cerrada y cargada de perfiles similares dentro del futbol mexicano y europeo. Por eso insiste en que el debate no debería centrarse en si un jugador nació o no en México, sino en qué función puede cumplir dentro de la idea de juego del entrenador.
“Yo no creo que los naturalizados den soluciones, son parte de una selección y de un grupo en el que cada uno tiene un rol y un funcionamiento”, afirmó.
Caballero también recordó que cuando él fue convocado al Mundial de 2002 hubo polémica, aunque aseguró que muchas veces el ruido venía más desde afuera que del vestidor.
“Había un sector que estaba de acuerdo y otro sector que no, pero más que nada la polémica la hicieron los medios de comunicación porque la gente quiere la camiseta de la selección y quien esté jugando para la selección los representa”, recordó.
El argentino naturalizado mexicano llegó al Tri después de consolidarse con Pachuca bajo las órdenes de Javier Aguirre. En aquella Copa del Mundo, México terminó líder de grupo por encima de Italia, Croacia y Ecuador, aunque después quedó eliminado frente a Estados Unidos en los octavos de final.
“Abrí puertas en ese sentido. Haber sido el primer naturalizado en jugar un Mundial fue polémico, pero abrió puertas para los que vinieran después”, recordó.
Más de dos décadas después, Caballero ve el mismo debate alrededor de la selección mexicana. Aunque para él, al final, la decisión sigue dependiendo de una sola cosa: lo que Javier Aguirre crea que necesita dentro de la cancha.
