Guido Pizarro: interpretar el juego como filosofía

Tigres lo visualizó como el personaje ideal para reconciliar a la grada del Universitario con el equipo y potenciar a una plantilla lastrada por una estructura táctica demasiado rígida. 
Guido Pizarro en un partido frente a Puebla de Liga MX.
Guido Pizarro en un partido frente a Puebla de Liga MX. / Foto: Agustin Cuevas/Getty Images.

A finales de enero de este año, el colombiano Juan Carlos Osorio sostuvo un encuentro informal con Guido Pizarro, entonces jugador en activo de Tigres, como parte de la preparación del argentino para hacer la transición a entrenador.

Cuando lo abordaron al respecto en rueda de prensa, Osorio admitió que habían estado intercambiando conceptos, ponderó la carrera del Pizarro mediocentro como un “hombre más vinculador que destructor” y anticipó que sus “ideas y sus ganas” formaban parte de un potencial que le auguraba “convertirse en uno de los buenos” como director técnico. 

En una entrevista posterior con RG La Deportiva, Pizarro, ya como entrenador de Tigres, confesó que “había conversado con mucha gente de futbol” y que “había interiorizado muchas metodologías” con miras a definir su hoja de ruta como responsable absoluto.

Semanas después, con problemas acentuados a nivel de juego más que de resultados, el serbio Veljko Paunovic fue separado de su cargo pese a tener a Tigres en el tercer lugar de la clasificación. En un comunicado oficial, la institución estableció que “después de realizar un análisis detallado, ha tomado la decisión de dar por concluido el ciclo profesional de Veljko Paunovic como director técnico del equipo”. Esa misma tarde, Pizarro se retiró oficialmente como jugador para asumir como entrenador principal. 

Pizarro tenía, junto a Nahuel Guzmán y André-Pierre Gignac, una ascendencia suprema en la generación dorada que ganó cinco títulos de liga con los Tigres en la última década. Por ello, conscientes de que el argentino había manifestado abiertamente su deseo de emprender la transición a entrenador en el corto plazo, la directiva de Tigres lo visualizó como el personaje ideal para reconciliar a la grada del Universitario con el equipo y potenciar a una plantilla lastrada por una estructura táctica demasiado rígida. 

La primera gran puesta en escena de Guido Pizarro como entrenador se ha construido a partir de una pieza clave: el argentino Juan Brunetta. El exjugador de Santos Laguna pasó de ser un mediapunta que podía invadir los tres carriles a convertirse en un centrocampista organizador. Esto provocó, a su vez, que emergiera el Fernando Gorriarán de desplazamientos largos y llegada al área.

En sus primeros partidos al frente, Guido buscó que su equipo tuviera muchas alturas posicionales y líneas de pase. En el 3-4-2-1 de inicio, Tigres tenía en la base de la jugada a Brunetta como director y a otro centrocampista más posicional, que podía ser Rafael Carioca o Bernardo Parra, a su lado. En la siguiente altura había dos mediapuntas: Gorriarán estirando las defensivas con su movilidad y Uriel Antuna, Ozziel Herrera o Marcelo Flores, con Paunovic extremos puros, recibiendo por dentro entre líneas. El plan se sostuvo todo el cierre de torneo, incluso con la herida abierta del colapso ante América en la jornada 13, donde Tigres perdió 3-0 como visitante en la Ciudad de México.

Para la vuelta de la llave ante Necaxa, Tigres pasó a un 4-3-3 más académico, con el brasileño Romulo insertado como mediocentro, acompañado de Brunetta y Gorriarán como interiores a diferentes alturas. En ataque Diego Lainez, antes carrilero izquierdo en línea de cinco, como extremo por derecha, Ozziel Herrera como extremo por izquierda y Nicolás Ibáñez como delantero centro. 

Más allá de sistemas, Pizarro ha abanderado una idea por encima del resto en su filosofía: “interpretar el juego”. Por eso, explica, le gusta entrenar diversas “situaciones y escenarios” que fomenten la “comprensión del juego”. Cuando expone su modelo, invariablemente habla de atacar los “cajones (intervalos)” para “sacar a los centrales de su posición” y de “trabajar la sincronización de los movimientos de sus jugadores a través de revisar y analizar mucho video”. Para él, la fuerza y la intensidad de la presión del rival define las rutas a explorar con balón. 

En más de una ocasión, Guido Pizarro ha salido a defender publicamente a ciertos futbolistas señalados por la prensa y la afición durante la gestión de Paunovic, argumentando que un jugador es dependiente de la estructura y de las herramientas que le provee su entrenador.

Lo anterior puede ser interreptado en dos vías: un dardo disfrazado al trabajo de su antecesor o una pista de lo que lo define como estratega.


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Ricardo López Si
RICARDO LÓPEZ SI

Editor en Sports Illustrated México. Periodista y escritor.