La Liga de Expansión: el extraño modelo mexicano de desarrollo

Mikel Arriola definió en agosto de 2026 el lugar que la Federación Mexicana de Futbol reserva para la segunda categoría: “Consideramos esa liga una liga de desarrollo muy importante. Tenemos jugadores Sub-23. Por ejemplo las dos filiales que tenemos con Guadalajara y Cruz Azul”, señaló el comisionado del organismo.
La definición describe una parte de la Liga de Expansión, pero no a todos sus participantes. El Tapatío y el Cruz Azul Hidalgo están ligados a clubes de Primera, mientras los Leones Negros, el Atlético Morelia, los Venados o los Mineros son primeros equipos.
Todos tienen la misma limitante: ninguno puede ascender a la Liga MX por lo que haga en la cancha.
Para los clubes independientes, esa condición también tiene consecuencias económicas. José Alberto Castellanos, presidente de los Leones Negros, aseguró que las medidas adoptadas desde la suspensión del ascenso habían “asfixiado” a los equipos.
En su institución, los patrocinios bajaron de 25 a 12.5 millones de pesos, la asistencia promedio de 11 mil a 3,500 aficionados y los derechos de televisión de al menos 10 millones a 500 mil.
Ahí está lo particular del modelo mexicano: convirtió toda la segunda división en una liga de desarrollo, aunque en otros países las filiales y los clubes independientes compiten con reglas distintas e incluso en torneos separados.
Una liga de desarrollo que envejeció
La Liga de Expansión nació en 2020 después de que la FMF y los clubes suspendieran durante seis temporadas el ascenso y descenso. El nuevo proyecto buscaba estabilizar económicamente a las instituciones y abrir más oportunidades para futbolistas jóvenes.
En sus primeros seis meses, la competencia reportó una edad promedio de 24 años, frente a los 26.4 del antiguo Ascenso MX. En el Apertura 2026, el promedio subió a 25.3 años. La categoría sigue siendo más joven que su antecesora, pero envejeció 1.3 años desde su creación.
Las reglas también cambiaron. En 2020, cada club podía registrar únicamente ocho futbolistas mayores de 23 años. Para 2025-26 ya no existía un límite general de edad para registrarse.
La FMF utilizó entonces otras restricciones: cada equipo podía inscribir hasta 13 jugadores considerados mayores o No Formados en México y sólo nueve de ellos podían coincidir en cancha, lo que obligaba a mantener al menos dos futbolistas Formados en México nacidos desde 1999
Inglaterra separa el desarrollo de la segunda división
El primer contraste está en Inglaterra. La Premier League 2 es una competencia para los equipos juveniles de clubes con academias de máxima categoría. Funciona aparte de la Championship, la segunda división inglesa, que mantiene el ascenso a la Premier League.
Los juveniles del Manchester City o del Liverpool no compiten para subir de categoría, su torneo existe para preparar futbolistas que después puedan llegar al primer equipo.
México tomó otro camino: convirtió su segunda división en una liga de desarrollo aunque dentro de ella también compiten clubes independientes que aspiran a llegar a Primera.
La MLS construyó una ruta para el jugador
La MLS NEXT Pro también funciona como puente entre las academias de la MLS NEXT y los primeros equipos. En 2026 cuenta con 30 clubes: 27 afiliados a organizaciones de la MLS y tres independientes.
Su prioridad es desarrollar futbolistas. Los planteles pueden tener hasta 35 jugadores, incluir amateurs y utilizar elementos de academia. No existe un límite de edad.
La MLS, además, ofrece incentivos para llevar a sus canteranos al primer equipo. Los Homegrown pueden ocupar lugares en la plantilla con ventajas dentro del tope salarial, y los clubes pueden utilizar hasta 200 mil dólares de fondos especiales de la liga, el General Allocation Money, para firmarlos en su primer contrato.
La idea no es sólo dar minutos a jóvenes, sino facilitar que pasen de la academia al primer equipo.
Los Países Bajos distinguen a las filiales
La comparación más cercana con México está en los Países Bajos. La Eerste Divisie es la segunda división y en ella conviven clubes independientes con las filiales del Ajax, el AZ, el Utrecht y el PSV, como en Expansión.
La diferencia es que no tienen los mismos derechos. Las filiales pueden jugar en la categoría, pero no ascender a la Eredivisie ni disputar los playoffs de promoción; los clubes independientes sí. Si una filial ocupa una posición de ascenso, el lugar pasa al club elegible mejor clasificado.
La regla, por tanto, limita a las filiales sin cerrar el ascenso para toda la segunda división.
En México ocurre algo distinto. El Tapatío puede cumplir su función cuando un futbolista llega a las Chivas. Los Leones Negros, el Atlético Morelia o los Venados no desarrollan jugadores para otro club: son el primer equipo de su propia institución. Aun así, tampoco pueden ascender.
Para ellos, esa restricción puede afectar también el negocio. Castellanos atribuyó a la falta de ascenso la caída de patrocinios, asistencia y derechos de televisión de los Leones Negros.
También aseguró que su presupuesto operativo pasó de 150 a 100 millones de pesos y proyectaba reducirlo a 80 millones tras perder el subsidio de la FMF.
La G League lleva el desarrollo hasta el extremo
La NBA G League muestra cómo funciona una liga menor creada expresamente para alimentar a otra competencia. Los jugadores pueden ser asignados desde la NBA, regresar a sus franquicias o conseguir un call-up desde abajo.
Su función puede medirse: 51% de los jugadores que comenzaron la temporada 2025-26 en planteles de la NBA tenía experiencia en la G League.
Nadie espera que un equipo de la G League ascienda a la NBA porque el sistema nunca fue concebido como una pirámide abierta. Su producto es el jugador que asciende, no la institución que gana el torneo.
