Los Pumas de Solari heredaron al equipo finalista, pero no la defensiva que lo sostuvo

La base del equipo récord sigue ahí y conserva su rasgo principal: anota más de lo que genera. Después de ocho jornadas, sin embargo, tiene cinco puntos menos y pasó de siete a 12 goles recibidos.
Keylor Navas
Keylor Navas / Hector Vivas/Getty Images

Al minuto 3 del domingo en el Estadio Akron, Santiago Sandoval remató de cabeza un centro de Fernando González y venció a Keylor Navas. Fue el primero de los tres goles que recibió Pumas en la Jornada 8 y el número 12 del Apertura 2026, cinco más de los que había permitido el equipo de Efraín Juárez después de ocho fechas del Clausura pasado.

Esteban Solari heredó buena parte del plantel finalista de Efraín Juárez. No recibió un equipo desmantelado: siguieron Navas, Nathan Silva, Rubén Duarte, Álvaro Angulo, Adalberto Carrasquilla, Pedro Vite, Uriel Antuna, Juninho y Robert Morales; salieron Jordan Carrillo y Guillermo Martínez, y llegaron César Huerta, Luciano Herrera, Sebastián Córdova, Cristian Calderón, Israel Luna y Víctor Arteaga.

También permaneció parte de la fórmula. Pumas sigue sin necesitar dominar los partidos para convertir más de lo que genera. Lo que Solari no heredó, al menos hasta ahora, fue la misma versión de Keylor.

La comparación después de ocho jornadas es dura. Los Pumas de Efraín Juárez seguían invictos y eran cuartos de la clasificación con 16 puntos, 15 goles a favor y siete en contra. Los de Solari ocupan el décimo lugar con 11 unidades, 11 anotados y 12 recibidos.

La eficacia sobrevivió al cambio de técnico. Pumas es decimoséptimo de la Liga MX en goles esperados, con 7.79 xG, y octavo en goles anotados, con 11; Juninho lleva cuatro tantos con 2.52 xG acumulados. Juárez había construido sobre lo mismo: su equipo terminó el Clausura como el mejor ataque del torneo, con 34 goles a partir de 56 tiros a portería, y rondó el 50 por ciento de posesión buena parte del semestre. Nunca controló los partidos: los resolvió.

Lo que sostenía ese modelo estaba atrás. Navas cerró aquella fase regular con 6.53 goles evitados, la mejor cifra de la Liga MX: atajó seis y medio más de los que un portero promedio habría detenido con los mismos disparos en contra.

Después mantuvo al equipo en la Liguilla ante el América, el Pachuca y en el partido de ida de la final contra el Cruz Azul. No era una figura aislada, sino el corrector de un equipo que podía conceder demasiado y sobrevivir de todas formas.

Solari lo entendió desde que llegó. "Dentro de la cancha es un jugador que nos da tranquilidad", dijo en julio, y agregó que tener a Keylor volvía a Pumas "un equipo más ordenado" por su lectura de la línea defensiva y de los momentos del partido.

Dos meses después, Sofascore lo coloca en -0.92 goles evitados, el registro 18 entre los porteros del torneo: concede algo más de lo que se esperaría de un portero promedio en su lugar. A los 39 años (cumple 40 el 15 de diciembre) atraviesa un campeonato distinto al que ayudó a convertir en récord.

El problema no empieza únicamente en Keylor. Después del 3-0 ante las Chivas, el propio Solari señaló que Pumas concede acciones demasiado sencillas y pidió mejorar la fase defensiva, pero ahí aparece precisamente una de las diferencias con el torneo anterior.

"Concedemos goles que a veces parecen muy simples", admitió el estartega argentino al pedir una mejora en la fase defensiva.

El equipo de Juárez también permitía llegadas y errores atrás, sólo que entonces Navas los compensaba con una producción extraordinaria bajo los tres postes.


Published |Modified
Rodrigo Corona
RODRIGO CORONA

Reportero en Sports Illustrated México. Apasionado por contar historias del mundo deportivo.