México a Conmebol: pros y contras de dejar la Concacaf

En los últimos días, distintos reportes de prensa han planteado la posibilidad de que México deje la Concacaf para competir en la Conmebol. Más allá del impacto deportivo, el cambio enfrentaría dos modelos de negocio distintos.
Sports Illustrated México presenta los principales pros y contras de una eventual salida de la Concacaf.
PRO: premios mucho mayores
La diferencia más clara está en los torneos de clubes. Un campeón de la Libertadores 2026 puede superar los 40 millones de dólares acumulados en toda la competencia, entre participación, victorias, avances de ronda y los 25 millones que recibe por conquistar la final.
La Conmebol mantiene además un bono de 340 mil dólares por cada triunfo en la fase de grupos.
En la Sudamericana, el recorrido de un campeón puede acercarse a 17 millones de dólares, incluidos los 10 millones destinados al ganador.
La Concacaf, en cambio, anunció que el monarca de la Copa de Campeones recibe 5 millones de dólares o más entre premios y distribuciones financieras acumuladas durante todo el torneo.
Incluso comparando el recorrido completo del campeón, las competiciones de la Conmebol ofrecen bolsas considerablemente superiores a la principal competencia de clubes de la Concacaf.
PRO: mejores competiciones y más rivales de élite
Como miembro de la Conmebol, México formaría parte de la Copa América y los clubes de la Liga MX entrarían al sistema sudamericano de clasificación para la Libertadores y la Sudamericana.
También cambiaría la calidad de sus rivales. En el ranking publicado por la FIFA después del Mundial de 2026, nueve de las 10 selecciones de la Conmebol aparecen entre las 50 mejores del mundo; la Concacaf tiene cuatro, incluido México.
La FMF tendría así un calendario recurrente contra varias de las selecciones mejor clasificadas, mientras los clubes mexicanos competirían con equipos de Brasil, Argentina, Colombia, Uruguay y el resto de Sudamérica.
PRO: ampliar el mercado internacional
El futbol mexicano ha utilizado a Estados Unidos como su principal plataforma de expansión exterior. Entrar a la Conmebol añadiría presencia competitiva en los principales mercados sudamericanos.
La selección y los clubes tendrían exposición recurrente en Brasil, Argentina, Colombia, Chile, Uruguay, Ecuador o Perú a través de las competencias continentales.
Eso abriría posibilidades para desarrollar audiencias, patrocinadores y marcas fuera del eje México-Estados Unidos. Sería una oportunidad de diversificar internacionalmente el negocio del futbol mexicano.
Cualquier cambio tendría que proteger el mercado que México ya construyó al norte de la frontera. Cuando la FMF renovó su relación con Soccer United Marketing en 2022, Yon de Luisa reveló que los patrocinios estadounidenses y las giras organizadas por SUM aportaban más de un tercio del presupuesto anual de la Federación.
El MexTour podría continuar aunque México perteneciera a la Conmebol. El dato sirve para dimensionar el intercambio: la FMF buscaría nuevos ingresos en Sudamérica sin poder darse el lujo de perder el negocio que ya genera en Estados Unidos.
CONTRA: aumentaría el riesgo económico de no ir al Mundial
El principal riesgo para la selección estaría en una ruta mundialista potencialmente más exigente. La distribución de plazas tendría que redefinirse si México cambiara de confederación, por lo que no puede calcularse hoy cómo quedarían sus probabilidades de clasificación.
Para el Mundial de 2026, la FIFA garantizó a cada selección clasificada al menos 10.5 millones de dólares entre participación y gastos de preparación, antes de los premios adicionales por avanzar de ronda.
A eso se sumaría el impacto sobre exposición, patrocinadores y derechos comerciales de la selección, aunque ese costo no puede calcularse con información pública.
CONTRA: la relación Liga MX–MLS tendría que cambiar
La mudanza tendría una consecuencia directa para los clubes. La Leagues Cup es una competencia sancionada por la Concacaf entre la Liga MX y la MLS, y actualmente entrega tres plazas para la Copa de Campeones.
Si México se incorporara a la Conmebol, sus clubes dejarían de pertenecer a la misma confederación que los de la MLS y la Leagues Cup no podría conservar automáticamente su función actual como clasificatorio a la Copa de Campeones.
Su continuidad sería posible mediante una estructura distinta, pero tendría que adaptarse a una relación entre clubes de dos confederaciones distintas. Para la Liga MX significaría modificar una propiedad comercial diseñada alrededor de Estados Unidos mientras se integra a Libertadores y Sudamericana.
CONTRA: más premios no garantizan más ingresos
Las bolsas de la Conmebol serían mayores, pero también sería más difícil llegar a ellas.
Los clubes mexicanos han ocupado una posición importante dentro de la Concacaf. Para el Mundial de Clubes de 2025, el Monterrey, el León y el Pachuca obtuvieron originalmente tres de las cuatro plazas deportivas de la región al conquistar la Copa de Campeones.
En Sudamérica tendrían que competir por las rondas más lucrativas contra los principales clubes de Brasil, Argentina y el resto de la región. Las seis plazas de la Conmebol para el Mundial de Clubes de 2025, por ejemplo, fueron ocupadas por Palmeiras, Flamengo, Fluminense, Botafogo, River Plate y Boca Juniors.
México tendría acceso a bolsas mayores, pero perdería la posición dominante que sus clubes han tenido en la principal competencia de la Concacaf.
México no puede decidir por sí solo irse a la Conmebol
Incluso si la FMF quisiera cambiar de confederación, no bastaría con llegar a un acuerdo con la Conmebol. Los Estatutos de la FIFA establecen que sólo en circunstancias excepcionales puede autorizarse a una confederación a admitir a una federación ubicada geográficamente en otro continente.
Antes debe obtenerse la opinión de la confederación a la que pertenece ese país, en este caso la Concacaf.
México también tendría que dejar formalmente la Concacaf. Sus estatutos permiten renunciar, pero la salida sólo puede hacerse efectiva al final de un año calendario y debe notificarse con al menos seis meses de anticipación. La FMF tendría que acreditar además el cumplimiento de sus obligaciones financieras, presentar las actas de aprobación de la renuncia y entregar sus estados financieros auditados de los dos años anteriores.
Sólo después podría completarse una eventual incorporación a la Conmebol con la autorización excepcional de la FIFA y la aceptación de la confederación sudamericana.
