Mourinho arropa a Arbeloa antes del Benfica–Real Madrid: “Es como un hijo”

José Mourinho bajó el tono, aclaró el contexto y dejó una frase que marcó la víspera europea en Lisboa. El técnico del Benfica aseguró que Álvaro Arbeloa, nuevo entrenador del Real Madrid, es “como un hijo”, disipando cualquier lectura de ataque hacia su antiguo jugador.
El portugués dirigió al exdefensa entre 2010 y 2013 en el Madrid, donde Arbeloa fue uno de sus hombres de máxima confianza en un vestuario complejo. Por eso, cuando la semana pasada Mourinho se mostró “sorprendido” por la cantidad de técnicos sin experiencia en grandes clubes europeos, muchos interpretaron sus palabras como una indirecta hacia el español, que asumió el banquillo blanco tras la salida de Xabi Alonso sin haber dirigido aún en la élite.
Este martes, sin embargo, fue tajante. “Hay un problema: tanto Chivu como Arbeloa son mis hijos, no son solo exjugadores míos, son especiales”.
Sobre el español, fue todavía más personal: “Desde el punto de vista humano y personal, por la empatía, está entre mis favoritos de todos. Obviamente no es el mejor jugador que ha pasado por el Real Madrid, pero sí es uno de los mejores hombres que he entrenado allí”.
Mourinho, de 63 años, recordó que él mismo recibió una gran oportunidad sin un largo recorrido previo cuando el Benfica le abrió la puerta al banquillo en el año 2000. “Lo último que haría sería presionarle. Quiero que todo le salga bien y que tenga una carrera fantástica”.
Admitió que no ha hablado con Arbeloa desde su nombramiento, aunque aseguró que no hace falta: “Él lo sabe”. Eso sí, evitó analizarlo como técnico: “No he seguido su trabajo con los jóvenes del Madrid. Solo he visto resultados”.
Un reencuentro con mucho más que afecto
El duelo del miércoles en el Estádio da Luz no es solo emocional. El Real Madrid busca la clasificación directa a octavos de final de la Champions, mientras que el Benfica necesita ganar y depender de otros resultados para alcanzar el playoff de acceso a las eliminatorias.
Además, el contexto local aprieta. En la liga portuguesa, Las Águilas ocupan el tercer puesto, bastante lejos del líder, el Oporto, que además las eliminó de la Copa de Portugal a principios de enero, un golpe que provocó la furia de su afición. El margen de error se ha reducido y el entorno ya no es de paciencia.
En medio de ese escenario, la visita del Real Madrid aparece como una oportunidad simbólica para Mourinho: recuperar parte de su prestigio, aunque sea por una noche, ante un club que nunca lo ha olvidado. El portugués solo se ha enfrentado una vez al equipo blanco desde su salida en 2013, en 2017 con el Manchester United, y cayó 2-1 en la Supercopa de Europa.
Aunque el Madrid ha ganado 15 Champions, Mourinho no logró levantarla en su etapa, marcada por semifinales consecutivas, una rivalidad feroz con el Barcelona y una huella que fue tan competitiva como conflictiva.
Arbeloa, entre la herencia y su propia voz
Arbeloa, de 43 años, nunca ha ocultado lo que Mourinho significa en su carrera. En su presentación afirmó que lo lleva “dentro”, pero dejó claro que no pretende ser una copia.
“Si intentara ser José Mourinho, fracasaría estrepitosamente”.
El exdefensa apuesta por un Madrid pragmático, capaz de atacar espacios, una idea que conecta con la etapa del luso.
“No puedo ir en contra de lo que es natural para los jugadores; tengo que sacar provecho de ello”.
Su inicio tuvo un tropiezo —eliminación copera ante el Albacete—, pero después encadenó tres victorias, incluida una goleada 6-1 al Mónaco en Champions, que mantiene al equipo en posición de avanzar directo a octavos.
Así, el partido en Lisboa cruza afecto, urgencias y pasado compartido: el técnico que marcó una era en el Madrid y el discípulo que ahora intenta consolidarse en su banquillo. Para Mourinho, no es solo un rival. Es también un espejo… en un momento en el que necesita volver a verse ganador.
