Mundial: Tena y Herrera, guardianes del sueño centroamericano

En Guatemala la adrenalina sigue en niveles altos. La del martes fue una noche tensa, de bocas secas y piernas danzantes al ritmo del nervio, del miedo, de sucumbir en uno de los golpes anímicos más aniquilantes, el de la desesperanza.
“Aún no bajamos la adrenalina”, reconoce a casi mil 200 kilómetros de distancia Douglas Suruy, periodista guatemalteco de Prensa Libre, aún en San Pedro Sula, donde el seleccionado bicolor, dirigido por el técnico mexicano Luis Fernando Tena, obtuvo algo mucho más importante que una sola victoria, alcanzó nada menos que la resurrección.
Antes del inicio de la fase final de las eliminatorias rumbo a la Copa del Mundo 2026, a jugarse en México, Canadá y, sobre todo en Estados Unidos, tanto Guatemala como Costa Rica, dirigida por el también entrenador mexicano Miguel Herrera, aspiraban a tomar el control de sus grupos con cierta celeridad. Pero desde aquel 4 de septiembre hasta el martes 14 de octubre todo ha sido navegar en aguas de angustia.
“Fue una fecha FIFA muy difícil, por el hecho de que por un momento parecía que el destino se escapaba de las manos de Guatemala. La verdad la selección tenía todo para poderla llevar más fácil o tal vez más tranquilo, pero no, así somos los de Guatemala, siempre no complicamos; nos gusta sufrir más de la cuenta”, explica Suruy, de Prensa Libre.
Los de Tena dependen hoy de sí mismos, sin embargo, no es el escenario ideal. A estas alturas los albiazules proyectaban estar en un cara a cara con Panamá en la cima del Grupo A, pero nadie vio venir a Surinam, que a dos partidos del fin de la carrera premundialista lidera el sector con 6 puntos, igualado con los canaleros y una unidad por arriba de Guatemala.
Fernando Tena, como le llaman en el país centroamericano, dirigió en 2012 a la selección mexicana con el mayor triunfo de su historia: la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres, sin embargo, nunca recibió una oportunidad cabal de dirigir un proceso para alcanzar una Copa del Mundo.
Tena está en Guatemala no sólo para cumplir el sueño de aquel país de poco más de 18.5 millones de habitantes, sino uno propio: dirigir un Mundial y tras revivir del sótano del grupo pide, quizá como espejo de él mismo, calma al entorno tras su agónico triunfo por 1-0 del martes a El Salvador.
“No podemos caer en triunfalismos”, deslizó Tena aún en San Pedro Sula en dos ocasiones. Primero cuando adelantó su primera final: “Panamá es el equipo que mejor juega en la Concacaf desde hace mucho tiempo, entonces nadie se puede confiar". Advirtió primero para, minutos después repetir el analgésico a la euforia tras la mencionada resurrección chapina. "Surinam ha sido una gran sorpresa y tiene la mayoría de sus jugadores jugando en Países Bajos. Nadie puede caer en triunfalismos”, inyectó en el ambiente
La razón le sobra al mexicano. Guatemala está vivo, sí. Guatemala depende de sí mismo, sí. Pero también es verdad inocultable que su titubeante inicio eliminatorio los tiene hoy contra la pared, sin margen de error si quiere ir al Mundial.
Y hay una gran parte del entorno con la alegría contenida frente al nervio del pasado, como lo deja ver a la distancia Juan Quinto, periodista destacado de Tigo Sports: “Lo importante es que ganando los dos juegos no nos interesa nada más. Lo malo es que cuando Guatemala depende de Guatemala… Guatemala falla”.
Herrera, un guardián de la euforia
En San José, Costa Rica también vivió el inicio de una reconciliación con sus propias esperanzas. Una noche antes, el lunes, el equipo dirigido por Miguel Herrera finalmente consiguió sus primeros tres puntos después de una tercia de empates.
“No hemos logrado nada”, dijo lacónico el técnico, quien a diferencia de Tena, ya fue mundialista con México en Brasil 2014. Herrera es bravo, honesto, directo; un perfil distinto al de su compatriota en Guatemala, menos explosivo, más políticamente correcto, quizá hasta mediador.
Minutos después del revitalizante triunfo 4-1 frente a Nicaragua, Miguel Herrera lanzó una cuña a los periodistas ticos. “Ustedes han creado este ambiente”, les soltó cual bofetada por el denso entorno a su alrededor tras el empate previo 0-0 frente a Honduras, líder del Grupo C con 8 puntos, dos por encima de Costa Rica.
Los costarricenses tampoco tienen espacios de maniobra. Sus dos duelos restantes son una visita a Haití, escenario siempre tortuoso, a quien superan por un punto y posteriormente, en caso de ganar, se deberán jugar la clasificación a la Copa del Mundo en casa frente a Honduras.
“Este equipo puede mejorar y dar mucho más”, rajó Herrera a manera de mostrar su espíritu pocas veces conforme ante una prensa más ilusionada y aliviada que previo al encuentro afirmaba: “Costa Rica llega con el agua hasta el cuello”.
