Nu Stadium de Inter Miami: el estadio de Messi abrió, pero sigue en construcción

Al entrar al Nu Stadium, la nueva casa del Inter Miami, el recorrido empieza entre maquinaria pesada, vallas y restos de obra que todavía no se han ido. El estadio, que costó cerca de 350 millones de dólares, abrió sus puertas, sin que la construcción haya concluido.
El sábado pasado, en el empate 2-2 ante Austin FC, el inmueble debutó como sede del equipo en la nueva temporada de la MLS. Lo hizo con casi toda su capacidad ocupada, con Lionel Messi en el centro de la escena y con el ambiente que se esperaba para una inauguración. Pero también con señales difíciles de ignorar: zonas sin concluir, accesos con residuos de construcción y espacios comerciales que aún no funcionan como deberían.
En los alrededores, trabajadores entran y salen a prisa, afinan detalles que no llegaron a tiempo. El movimiento no se esconde, pero sí se trata de contener. Elementos de seguridad rodean ciertas áreas para limitar el acceso y evitar que la imagen incompleta del proyecto sea evidente.
El Nu Stadium fue una de las piezas centrales del discurso que acompañó el crecimiento del club. No nació con Messi, pero sí terminó por tomar forma alrededor de su llegada. La construcción arrancó en agosto de 2023 con un objetivo claro: que el argentino inaugurara la nueva casa del Inter Miami. Ese objetivo se cumplió en calendario también, pero en la obra, a medias.
Parte de la explicación está en los tiempos burocráticos. El club necesitaba un certificado de ocupación temporal para abrir el estadio con aforo completo (26,700 espectadores). La autorización llegó prácticamente sobre la hora. Hasta días antes, existía la posibilidad de operar bajo un permiso limitado, con restricciones para el evento inaugural.
El comisionado de la MLS, Don Garber, reconoció que la decisión se tomó en el último momento. No lo planteó como una anomalía, sino como parte del proceso habitual en este tipo de proyectos. Los estadios, dijo, rara vez están completamente terminados cuando se inauguran.
La escena encaja con la lógica reciente del Inter Miami. Un club que ha crecido aceleradamente, impulsado por inversión, visibilidad global y la figura de Messi, pero que todavía ajusta detalles estructurales mientras compite. El estadio es un ejemplo de esa identidad: ambicioso, funcional, pero aún en desarrollo.
Dentro del campo, el empate ante Austin quedó como una anécdota más en el inicio de temporada. Fuera de él, la inauguración dejó una lectura más amplia: El proyecto ya es una realidad, pero todavía está en proceso.
Este fin de semana, ante el New York Red Bulls, el estadio tendrá otra prueba. No será definitiva. Será una más dentro de un calendario que avanza más rápido que la obra.
