Radiografía del racismo en los estadios del futbol mexicano

Según un recuento de Sports Illustrated México, Chivas y Pumas son las aficiones que más actos de racismo han cometido en la Liga MX
Allan Saint-Maximin, ex jugador del América, el último jugador en acusar actos de racismo en el futbol mexicano
Allan Saint-Maximin, ex jugador del América, el último jugador en acusar actos de racismo en el futbol mexicano / Hector Vivas/Getty Images

Era febrero de 2006, cinco meses antes de disputarse el Mundial de Alemania, cuando el brasileño Kléber Boas, entonces delantero del América, recibió insultos racistas en el estadio de Sinaloa por parte de la afición de Dorados, que hacía sonidos de mono cada que el brasileño tocaba el balón.

El caso generó reacciones no solo en el balompié, sino en el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED), que condenó la agresión en una nota de prensa.

"La actitud adoptada por los aficionados de Sinaloa, dirigidas en contra de Kléber en alusión al color de su piel, son prácticas discriminatorias que no corresponden a nuestra realidad e idiosincrasia y sí dañan las normas", señaló la institución en un comunicado.

Sin embargo, la Federación Mexicana de Futbol (FMF) no emitió alguna sanción a los Dorados o a su estadio. Desde aquel lejano 2006, en un recuento hecho por Sports Illustrated México se encontraron 18 actos de racismo en los estadios de la Primera y Segunda División, cuatro de ellos presuntamente cometidos por jugadores y los demás por los aficionados.

El atacante afrodescendiente vivió el primer caso de racismo documentado por la prensa en este siglo. Desde el año 2000, los aficionados que más casos han cometido son los de las Chivas, con tres, y los de Pumas, con dos, de acuerdo a un recuento realizado por Sports Illustrated México.

El Akron, sede mundialista en 2026, y el Camp Nou del León, son en los que más sucesos han ocurrido, con tres. Sin embargo, los insultos en el estadio de León no han provenido siempre de sus aficionados. Las estadísticas destacan también que los futbolistas más atacados han sido Felipe Baloy y Darwin Quintero, con dos cada uno.

 

Radiografía de los casos de racismo en el futbol mexicano

El racismo en el balompié local volvió a la palestra la semana pasada, cuando el francés Allan Saint-Maximin denunció que sus hijos sufrieron discriminación por su color de piel; dos días después abandonó el club y en su explicación argumentó “dificultades personales” y que quería estar más cerca de su familia, por lo que volvió a su país para fichar por el Lens.

Saint-Maximin abrió de nuevo la herida del racismo, que comenzó en este milenio en 2006 en el que, además de Boas, sucedió el primero en contra de Felipe Baloy, acosado en el Estadio Corona por los hinchas del Santos Laguna y cuatro años después volvió a ser víctima, ahora portando el escudo de los laguneros, cuando presuntamente lo insultaron Marco Antonio “Pikolín” Palacios y Darío Verón, jugadores de Pumas.

CONAPRED volvió a intervenir y al final, Palacios y Verón participaron en campañas de concientización dirigidas a los aficionados.

“Como dije ayer, hubo insultos a mi persona. No me siento mal, pero qué triste que aún existan personas así, que se refieran a otra persona de esta manera, con la finalidad de ofenderte o hacerte sentir mal”, lamentó Baloy.

Un año después, le tocó al colombiano Darwin Quintero, también cuando representaba al Santos y en abril de 2011 acusó a Rogelio Chávez (Cruz Azul) de agredir por su color de piel; Chávez compareció ante el CONAPRED, pero al final no se encontraron elementos para sancionar.

Al panameño-mexicano Roberto Nurse, cuando jugaba para el Correcaminos en enero 2013 le tocó por parte de la afición del Altamira.  Ese mismo año sucedió otro de los casos más relevantes, fue el del ecuatoriano Christian Benítez, por parte de hinchas de los Pumas en el Azteca, que generó reacciones de la Segunda Comisión Permanente del Congreso de la Unión, que exhortó al CONAPRED y a la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), a realizar acciones encaminadas a erradicar la discriminación por razones de raza en el futbol mexicano.

El cambio se acercaba, las autoridades no bajaban el acelerador y provocaron que el siguiente caso, en febrero de 2014, protagonizado por los colombianos Franco Arizala y Eisner Loboa, entonces en el León, atacados por hinchas de Pumas, obligara a la Federación Mexicana de Futbol a poner en vigor el Protocolo Contra el Racismo dictado por FIFA y CONCACAF, que con tres pasos podía parar un encuentro en casos de que los aficionados no dejaran de emitir agresiones discriminatorias luego de dos pasos.

A pesar de ello, el 2014 fue el año que más casos hubo, cuatro en total. Loboa volvió a ser atacado, ahora por hinchas del Cruz Azul; la sanción fue sacar del Nou Camp a los hinchas reconocidos. 

En octubre, Dorlan Pabón sufrió insultos de los aficionados del León en León, en donde intervino la FMF, con una investigación que no concluyó con una sanción.

En 2015, Quintero volvió a ser agredido, ahora presuntamente por Verón, quien fue absuelto por la FMF. En ese momento, otro problema de discriminación azotaba al futbol mexicano, el grito homofóbico.

Jefferson Cuero fue el único en 2016, cuando jugando en Morelia, hinchas de las Chivas en el Akron lo castigaron. No hubo sanción.

Fue el otro caso en el Ascenso MX, Gabriel Barbosa con Juárez, acosado por hinchas de Oaxaca, el que provocó un castigo sin precedentes por parte de la FMF, veto a dos aficionados de por vida, en 2015.

Cuando parecía que llegaba la calma, casi cuatro años después, salió Félix Torres a acusar a jugadores del San Luis, pero no hubo sanción una vez más porque no se encontraron evidencias.

“El dolor que siento no lo puedo describir; quiero mucho mi color, me siento identificado como negro. Agradezco a mis compañeros que me respaldan y me quieren así, sin importar el color que yo tengo”, se quejó Torres.

En marzo de 2024, Julián Quiñones fue la nueva víctima, una vez más los protagonistas del ataque fueron los aficionados de Chivas, en unos octavos de final de la Copa de Campeones de la Concacaf.

La Concacaf, que no se ha tomado a la ligera estos casos, multó de forma económica al club. Dos meses después, en mayo, en otro clásico del futbol mexicano, los seguidores de las Chivas volvieron a ser castigados, ahora la FMF impuso multa.

A pesar de que los directivos se tomaron en 2026 más serio estos casos y desde 2024 emitieron un Protocolo propio, el racismo sigue vigente en la Liga MX.

También pasó fuera de las canchas, primero en 2014 con el astro brasileño Ronaldinho, quien lo sufrió antes de debutar con el Querétaro en 2014, por un ex funcionario público del gobierno del estado, Carlos Treviño.

"En serio trato de ser tolerante pero detesto el fútbol y el fenómeno idiotizante que produce, lo detesto aún más porque la gente estorba e inunda las avenidas para hacer que tarde dos años para llegar a casa. Y todo para ver a un SIMIO... Brasileño, pero simio aún. Esto ya es un circo ridículo", escribió el ex servidor público, a quien trataron de exiliar de su partido, el PAN.

Otro fue el del árbitro Adalid Maganda, despedido en 2018 al acusar racismo por parte del presidente de la Comisión de Árbitros, Arturo Brizio, tras lo cual hizo una huelga de hambre y fue reinstalado como juez en 2019, pero fue cesado de forma definitiva en 2021, cuando la FMF argumentó que que "no cumplía con los estándares de rendimiento", sin embargo, Magdana aseguró una vez más que la baja fue por racismo. 


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Rodrigo Corona
RODRIGO CORONA

Reportero en Sports Illustrated México. Apasionado por contar historias del mundo deportivo.