Cuando los Rayos hicieron historia: Necaxa venció al Real Madrid en el primer Mundial de Clubes

En el año 2000, durante la primera edición del Mundial de Clubes organizada por la FIFA, el Club Necaxa de México llegó a Brasil sin reflectores, con pocos titulares y sin pronósticos a su favor. Representando a la Concacaf, los Rayos compartieron grupo con el Manchester United, vigente campeón de la UEFA Champions League, y con Vasco da Gama, uno de los clubes más grandes e históricos de Brasil, reciente campeón de la Copa Libertadores. Si avanzaban, ya se sabía lo que los esperaba en el camino: un posible duelo ante el Real Madrid.
El debut fue el 5 de enero ante el Manchester United de Sir Alex Ferguson, un equipo plagado de estrellas: Roy Keane, Dwight Yorke, Andy Cole, Ryan Giggs, y David Beckham. Las probabilidades de victoria para Necaxa eran escasas: apenas un 4 %.
Pero a los 14 minutos de juego, Christian Montecinos silenció a todos con un gol que puso en ventaja al equipo mexicano. Necaxa mantuvo el orden y la presión. El partido se volvió más tenso con el paso de los minutos y fue entonces que ocurrió lo inesperado: David Beckham fue expulsado por doble amarilla. Minutos más tarde, Sir Alex Ferguson también vio la roja tras airadas protestas al árbitro. A pesar de ello, el United logró empatar con un tanto de Dwight Yorke al 88’. Ambos equipos tuvieron un penal durante el partido. Ambos fallaron. El encuentro terminó 1-1, pero el mensaje fue claro: Necaxa no estaba ahí para rellenar un grupo, estaba ahí para avanzar.
En su segundo encuentro, Necaxa enfrentó al anfitrión Vasco da Gama, que contaba con figuras como Romario, Edmundo y Juninho Pernambucano. El duelo se jugó en el Estadio Maracaná, fue uno de los más intensos del torneo. Vasco abrió el marcador al minuto 27 con un tanto de Romario. Ya en el segundo tiempo, Agustín “El Tin” Delgado empató con un remate dentro del área tras una jugada colectiva. Sin embargo, Edmundo selló el 2-1 definitivo con un potente disparo desde fuera del área al minuto 57. A pesar del esfuerzo, Necaxa cayó, pero mantuvo su lugar para disputar el partido por el tercer puesto.
Real Madrid, el gigante de Europa
Tras perder ante Vasco da Gama en su segundo juego, Necaxa se ganó el derecho de disputar el partido por el tercer lugar, el 14 de enero, en el Maracaná. El rival: Real Madrid. Como se anticipaba, terminó con la obtención de la Champions League ese mismo año.
Los españoles alinearon a Raúl González, Steve McManaman, Fernando Hierro, Savio y Geremi. Las estadísticas no mentían: Necaxa tenía apenas un 4.4 % de probabilidad de ganar. Lo que ocurrió en la cancha fue otra historia. Raúl adelantó al Madrid con un remate en el área, pero los Rayos volvieron a hacer lo impensado. Una escapada por derecha de José Alberto Hernández, un centro quirúrgico y un cabezazo de Agustín “El Tin” Delgado. Gol. 1-1. De nuevo, Necaxa competía con una potencia europea.
El empate forzó la definición por penales. Ahí, el temple mexicano fue absoluto: cuatro cobros, cuatro goles. Y del otro lado, Nicolás Navarro atajó el penal decisivo de Geremi. Resultado final: 4-3 para Necaxa. Increíble, pero cierto.
Los Rayos terminaron terceros del mundo. Pero más allá del lugar en el podio, quedó la huella de una semana mágica. Enfrentaron al campeón vigente de Europa. Derrotaron al que más adelante sería campeón de la Champions. Resistieron la presión, superaron expectativas y demostraron que la grandeza también puede vestirse de rojo y blanco. Aquel Necaxa no solo representó a México, representó a todos los que alguna vez fueron subestimados.
