Stopira, un mundial más para el eterno de Cabo Verde

En las entrañas del vestuario del Campo Manuel Marques, amontonados cual apóstoles en un semicírculo sagrado frente a una pequeña pantalla, con sus uniformes azules y las miradas fijas en la transmisión, los jugadores del União Torreense aguardaban el veredicto del seleccionador de Cabo Verde, Bubista.
El silencio era un hilo a punto de romperse.
“Stopira”, dijo la voz de Pedro Leitão Brito, Bubista, y el vestuario estalló en un delirio dionisiaco, una catarsis de hermandad pura que sacudió los cimientos del viejo club portugués.
Sus compañeros se abalanzaron sobre él en una melé humana desbocada; las botellas de agua volaron y bañaron su cabeza como un bautismo de gloria improvisado y los abrazos lo sepultaron bajo una marea azul. En el centro de aquel torbellino de júbilo y agua, Stopira —el titán defensivo de 37 años— sonreía, mientras sus compañeros festejaban.
Stopira earns his club's first ever FIFA World Cup call-up
— FOX Soccer (@FOXSoccer) May 19, 2026
(Via X/B24PT) pic.twitter.com/xtLPMU4PEK
La escena era una doble hazaña sin precedentes. Por un lado, Cabo Verde —un pequeño archipiélago atlántico de poco más de medio millón de habitantes— celebrará su debut absoluto en una fase final de la Copa del Mundo. Por el otro, el modesto Torreense, con 109 años de historia, contemplaba con orgullo cómo, por primera vez en su trayectoria, uno de sus futbolistas en activo era llamado a filas para disputar un Mundial.
Ianique dos Santos Tavares nació el 20 de mayo de 1988 en el humilde barrio de Nossa Senhora da Graça, en Praia, la capital de Cabo Verde. Fue en las canchas de tierra batida del Sporting Clube da Praia donde forjó su carácter competitivo y su imponente perfil zurdo. Allí se ganó también el apodo que lo acompañaría toda la vida, Stopira, un homenaje espontáneo de su entorno al veloz atacante francés de los años ochenta, Yannick Stopyra, cuyo futbol vertiginoso inspiraba a los jóvenes isleños.
Su salto a Europa en 2008 con el CD Santa Clara fue el preludio de una extensa odisea transcontinental. Pasó por una etapa de formación física en el filial del Deportivo de La Coruña en España, regresó a tierras lusas para debutar en Primera División con el CD Feirense y, finalmente, encontró su madurez en Hungría.
En el Fehérvár FC —antiguamente conocido como Videoton FC— permaneció once prolíficos años. Allí disputó más de 300 partidos oficiales, alzó títulos de liga y batalló en noches europeas memorables contra titanes de la talla del Chelsea en Stamford Bridge. Sin embargo, la historia de amor más pura de su carrera siempre estuvo reservada para los Tubarões Azuis.
A mediados de 2024, tras 16 años de entrega incondicional a la selección nacional, Stopira sintió que era el momento de dejar paso a las nuevas generaciones.
El 12 de junio de ese año, en el entretiempo de un partido contra Libia, recibió de manos de la federación una camiseta con el dorsal 62, la cifra que representaba sus internacionalidades. En sus redes sociales se despidió con un emotivo “Misión cumplida”. Parecía el cierre perfecto para una trayectoria intachable, pero el destino tenía reservado un giro dramático.
No intervalo do jogo contra a Líbia, o jogador Stopira foi homenageado pela Federação Cabo-verdiana de Futebol
— Federação Cabo-verdiana de Futebol (@fcfcomunica) June 12, 2024
Após 16 anos ao serviço da Seleção Nacional, o defesa disse um adeus à Seleção como jogador
OBRIGADO #STOPIRA https://t.co/UZCpdeWV8z #CaboVerde | #TubarõesAzuis pic.twitter.com/TTmsmLCRAP
A finales de 2025, Cabo Verde atravesaba una alarmante crisis defensiva debido a una plaga de lesiones que amenazaba con derrumbar el sueño mundialista. Fue entonces cuando el seleccionador Bubista decidió llamarlo de vuelta.
Stopira aceptó el reto de regresar del retiro internacional. Inicialmente, su retorno fue discreto y se limitó a observar los partidos desde el banquillo, lo que provocó que muchos analistas locales cuestionaran si su presencia era puramente testimonial.
La respuesta definitiva se escribió el 13 de octubre de 2025 en el Estadio Nacional de la Praia.
Cabo Verde disputaba la última jornada de las eliminatorias de la CAF contra Eswatini. Con el marcador 2-0 gracias a los goles de Dailon Livramento y Willy Semedo, y con la clasificación prácticamente amarrada, Bubista llamó a Stopira en el minuto 87 para asegurar el bloque defensivo.
Lo que ocurrió en el minuto 90+1 fue milagroso.En uno de sus primeros contactos con el balón tras su regreso, el veterano defensor mandó el balón a las mallas para sellar el definitivo 3-0.
La anotación desató una fiesta nacional sin precedentes y confirmó matemáticamente el liderato del Grupo D y el histórico boleto directo a la Copa del Mundo 2026.
Para Cabo Verde, una nación cuya diáspora en Europa nutre armoniosamente la competitividad de sus atletas locales, este pase al Mundial representa el triunfo de una identidad comunitaria global.
🏆 ¡Por primera vez en la historia, Cabo Verde dirá presente en la #CopaMundialFIFA! 🇨🇻#Somos26 https://t.co/pfE8LbtYp2
— Copa Mundial FIFA 🏆 (@fifaworldcup_es) October 13, 2025
Y para el propio Stopira, asentado hoy en el SC União Torreense bajo la tutela de Luís Tralhão, el torneo llega en un momento de plenitud absoluta.
Reconvertido con elegancia en un defensa central astuto y de excelente posicionamiento, ejerce como capitán de un vestuario que pelea esta misma semana en los playoffs de ascenso a la Primeira Liga tras empatar hoy 0-0 ante el Casa Pia, y que sueña despierto con la final de la Taça de Portugal este domingo frente al Sporting CP.
A sus 38 años recién cumplidos, Ianique dos Santos Tavares se prepara para liderar a su pueblo en el escenario más grande del futbol.
