Tigres elimina a Nashville y jugará su quinta final de Concachampions

Tigres volvió a hacerlo a su manera: con paciencia, oficio y una sociedad que empieza a marcar época. Un gol tejido entre Ángel Correa y Juan Brunetta fue suficiente para derrotar 1-0 al Nashville SC en el Universitario y sellar el pase a la final de la Concachampions, la quinta en la historia del club.
La jugada decisiva llegó al minuto 68, cuando Correa filtró dentro del área y Brunetta definió con calma para inclinar una serie que ya venía marcada desde la ida. El global de 2-0 reflejó mejor la diferencia que el trámite: Tigres supo cuándo resistir y cuándo golpear.
Porque no fue un partido sencillo. Nashville, fiel a su carácter competitivo, mantuvo el orden y por momentos incomodó a los felinos, que en el primer tiempo pasaron de dominar a verse contenidos, incluso condicionados por el ritmo y el desgaste de un semestre cargado.
La respuesta llegó desde el banquillo. Guido Pizarro ajustó en el complemento, soltó a su equipo con los ingresos de Diego Lainez y Diego Sánchez, y encontró mayor profundidad. El cambio de postura encendió al Volcán y abrió el partido en el momento justo.
Entonces apareció la nueva sociedad. Correa y Brunetta, protagonistas también en la ida, volvieron a encontrarse para resolver la eliminatoria. Son el rostro fresco de un equipo que se renueva sin desprenderse de su esencia.
Porque la base sigue intacta. Nahuel Guzmán y André-Pierre Gignac, ambos con 40 años, permanecen como los pilares de una era que se resiste a apagarse. Han estado en las cinco finales internacionales del club y levantaron el título en 2020. Ahora, el ciclo ofrece una última escena.
Gignac, esta vez en la banca, vivió el cierre con ansiedad. No entró. Observó. Al final, se quedó unos segundos en el campo, en silencio, consciente de que la final del 30 de mayo puede ser su última oportunidad de cerrar su historia en Tigres con otro título internacional.
Del otro lado, Nashville se quedó corto. Llegó con credenciales —había eliminado a Inter Miami y América como visitante—, pero no encontró los argumentos para romper el orden defensivo de Tigres ni la contundencia para cambiar la serie.
Pizarro, mientras tanto, sigue consolidando su proyecto. En poco más de un año ya tiene a Tigres en su segunda final, tras la perdida ante Toluca en el Apertura 2025. Esta vez, con el boleto internacional en la mano, el margen de error es menor y la recompensa mayor.
Tigres está de vuelta en una final continental. Y lo hace entre dos tiempos: el legado que no se va y el futuro que ya empuja.
