Última llamada para Martín Demichelis en Monterrey

Es difícil pensar en otro entrenador más discutido actualmente que el argentino Martín Demichelis, cuyo trabajo al frente de Monterrey, una de las plantillas más potentes no solo de México sino del continente americano, ha estado por debajo de las expectativas.
A la que ya de por sí delicada situación —condicionada por la discusión que sostuvo con Sergio Canales, el jugador franquicia, en un entrenamiento y que derivó en una lesión y posterior separación del canario del resto del grupo—, se sumaron las polémicas declaraciones vertidas por el expresidente de River Plate, Rodolfo D’Onofrio, quien cuestionó públicamente su gestión de vestuario durante su etapa como entrenador del conjunto millonario.
"No tiene carisma para con la gente y cometió un error que no hace ni un chico de ocho años. Vos no podés hablar en off con siete periodistas y decirles cosas negativas sobre los jugadores. Cuando vos tenés un líder y hace opiniones... Hablá con los jugadores si te parece que juegan mal o bien, pero no hagas eso porque vas a romper todo. Y lo rompió todo”.
- Rodolfo D’Onofrio, expresidente de River
En días recientes, Demichelis respondió a los dardos de D’Onofrio con una categoría de otro tiempo, argumentando que con lo único que se queda de su relación con el expresidente de River es con los emotivos mensajes de WhatsApp que le mandó a su arribo y a su partida del equipo.
Problemas tácticos
En términos estrictamente futbolísticos, nadie puede argumentar que Demichelis no ha intentado agitar el árbol. Como heredero de la formación en rombo que ha institucionalizado River Plate, el argentino ha oscilado entre el 4-3-1-2, con un enganche clavado; el 4-2-3-1, con un extremo que se cierra y otro que da profundidad; y el 4-3-3, sumando un delantero de banda y usando a Canales en el lado fuerte con balón.
La llegada de Nelson Deossa desde Pachuca, como un centrocampista que puede sumar a distintas alturas, y la irrupción del juvenil Iker Fimbres como interior izquierdo para darle al equipo estructura, han permitido que Demichelis tenga más herramientas a la hora de proponer planes de partido. Lo cierto es que, salvo aquel clásico ante Tigres del torneo anterior y la semifinal de vuelta frente a San Luis, el argentino casi nunca ha salido reforzado desde su pizarra.
Algo más grave aún: ni Sergio Canales —con todo y que a nivel de cifras ha sido el mejor jugador del equipo— ni Oliver Torres ni Lucas Ocampos, teóricamente los jugadores más diferenciales de la plantilla, han podido encontrar un contexto propicio para rendir a la altura de sus posibilidades.
Más allá de las formas —que, con todo el talento que tiene a su disposición, sin duda importan—, todo lo que no sea vencer a Pumas esta noche en el Gigante de Acero debería ser interpretado como un rotundo fracaso y, seguramente, como el epilogo del proyecto de Martín Demichelis al frente de Rayados.
