El último ensayo del Azteca: funciona el cashless, el WiFi todavía batalla

El Estadio Azteca/Banorte tuvo este sábado su último partido antes de entrar oficialmente en manos de FIFA para el Mundial 2026 el 13 de mayo. A menos de un mes de la inauguración, el estadio sigue dejando escenas contrastantes: algunas cosas ya funcionan como sede mundialista y otras todavía parecen prueba piloto.
La principal es la conectividad.El WiFi del estadio volvió a presentar comportamientos distintos en las diferentes zonas del inmueble.
En algunas partes, la red simplemente no conectaba, incluso junto a difusores de señal. En otras, aficionados lograban compartir fotos, videos e incluso realizar videollamadas en un estadio prácticamente lleno.
Más que una caída total, la sensación fue la de una conectividad irregular dentro del inmueble. En el palco de prensa ocurrió algo similar. La red funcionó únicamente en algunos dispositivos y siguió con problemas en equipos iOS como los iPhone.
Tampoco había suficientes espacios con energía eléctrica para conectar computadoras o cargar dispositivos.
Abajo, en las zonas de comida y pasillos, el panorama fue distinto. Personal del estadio repetía constantemente que no aceptaban efectivo y esta vez sí funcionó. Las terminales procesaron pagos sin mayores problemas y el sistema cashless operó con normalidad durante la jornada.
El Azteca, al menos, ya puede cobrar como estadio mundialista, pero todavía busca conectarse como uno.
Afuera, el Fan ID dejó otra imagen extraña. Decenas de trabajadores con chalecos amarillos escanearon códigos y colocaron sellos en las manos de aficionados antes de entrar.
Algunos coordinadores advertían que quien no tuviera el sello que comprobaba que tenían Fan ID, sería regresado de la fila. No pasó.
Incluso hora y media antes del partido, aficionados entraron sin el registro y el filtro solo se aplicó a integrantes de la porra de Cruz Azul. Más que obligatorio, el protocolo pareció preventivo.
También, personal de SEGOB explicó otra diferencia respecto a los partidos de selección mexicana o el Mundial: esta vez no hubo última milla porque el cierre peatonal solo aplica para juegos del Tri y encuentros mundialistas.
Alrededor del estadio, la falta de este protocolo se notó rápido: Los puestos ambulantes desaparecieron, hubo venta de cervezas y tacos frente a policías y personal de seguridad. Muy distinto al operativo que apareció en los partidos de selección.
El futbol mexicano de siempre seguía afuera. Adentro, el estadio intentaba parecer uno de Mundial.
Además, las obras siguen en el Banorte. En secciones como la 549 y 550 faltan butacas, permanecen zonas clausuradas y un puente provisional negro conecta contenedores de material con partes internas del estadio para los trabajadores que terminan todo a marchas forzadas.
Aun así, el ambiente se percibe menos caótico que en los primeros partidos desde la reapertura. Hay más personal de organización, más presencia de SEGOB y menos problemas visibles en accesos, pero las dudas siguen.
A semanas del Mundial, el Azteca ya puede operar pagos digitales, validar accesos y tener parcialmente la conectividad dentro del estadio. El reto ahora es que esa experiencia deje de depender de la zona en la que se siente el aficionado.
