Javier Aguirre llega a un Valencia en llamas

En 2004, el Valencia era el mejor club del mundo según la IFFHS, después de ganar LaLiga y la Copa UEFA; 22 años después, Javier Aguirre lo recibe penúltimo, en zona de descenso, con la décima plantilla más valiosa de España y como el decimocuarto entrenador de la era Peter Lim.
El mexicano llega a apagar otro incendio y no lo hará solo: Braulio Vázquez, el director deportivo que ya sostuvo al club en otra crisis, también vuelve.
Los dos llegan a un club que se desmoronó en verano. El 6 de julio pasados, el Valencia anunció que Carlos Corberán era el técnico "idóneo" para liderar su crecimiento y le extendió el contrato hasta 2028, con el respaldo del presidente e hijo del dueño, Kiat Lim, y la promesa de un proyecto "competitivo, consistente y estable".
Pero 69 días después, el 13 de septiembre, el club lo despidió junto a su cuerpo técnico y en el mismo comunicado anunció la salida del director general de futbol, Ron Gourlay, y de cuatro integrantes de su estructura.
Ese mismo día nombró director deportivo a Braulio, quien regresaba 13 años después a un puesto que ya había ocupado. No fue otro cambio de estratega: el Valencia desmontó de una sola vez el área que debía mantener el proyecto y cambió también a quien tendría que elegir al siguiente técnico.
Corberán se fue con el equipo último: un punto de 15 posibles, un gol a favor y 10 en contra. Igualó así el peor arranque de cinco jornadas del club en LaLiga, registrado también en 1999-00 y 2024-25, aunque en aquellos precedentes el Valencia había marcado tres goles y esta vez sólo uno.
Tras dos partidos con Óscar Sánchez como interino, Aguirre toma al equipo en el puesto 19, con cuatro puntos de 21. Firmó hasta el final de la temporada, con opción a una más.
¿Cómo pasó el Valencia de ser el mejor club del mundo a vender para sobrevivir?
Entre 1999 y 2004, el Valencia ganó seis títulos y jugó dos finales consecutivas de Champions League. Con Rafa Benítez, que llegó desde el Tenerife con 41 años, conquistó LaLiga en 2002 tras 31 años de espera, repitió en 2004, sumó la Copa UEFA y levantó la Supercopa de Europa ante el Oporto.
Ese año, la IFFHS lo colocó en el primer lugar de su ranking mundial, por delante del Boca Juniors, el Manchester United y el Real Madrid. Aquel Valencia también vendía a sus figuras: Claudio López y Gaizka Mendieta se fueron a la Lazio, pero el equipo encontraba sustitutos, reconstruía el plantel y seguía ganando.
La caída empezó antes de Lim. La construcción del Nou Mestalla arrancó en 2007 con un modelo que dependía de la venta de los terrenos del viejo estadio y la crisis inmobiliaria española paralizó las obras y hundió al club en deudas.
El 24 de octubre de 2014, Meriton Holdings, la empresa del inversionista singapurense, que había hecho su fortuna en los mercados financieros y en el negocio del aceite de palma, compró el 70.06 por ciento de las acciones por 94 millones de euros. El Valencia venía de jugar las semifinales de la Europa League y todavía soñaba con volver a la Champions.
Con Lim, la compraventa de futbolistas se volvió parte del modelo. El plan económico presentado en 2019 incorporaba de forma recurrente ingresos por venta de jugadores y sólo para el ejercicio 2019-20 presupuestaba 39.3 millones de euros por ese concepto.
Un año después, sin Champions y con la pandemia, salieron Ferran Torres, Rodrigo Moreno, Dani Parejo y Francis Coquelin.
"La mejor manera de lidiar con esto es vender. Vender jugadores, reducir el coste del equipo, manejar el flujo de caja", explicó Anil Murthy, entonces presidente.
Según Transfermarkt, antes de Lim sólo dos ventas superaron los 30 millones de euros: Mendieta (48 MDE) y David Villa (40 MDE). Desde 2014 lo hicieron seis: Nicolás Otamendi (44.5 MDE), Shkodran Mustafi (41 MDE), João Cancelo (40.4 MDE), André Gomes (37 MDE), Ferran Torres (33.5 MDE) y Gonçalo Guedes (32.6 MDE).
El problema fue que el Valencia dejó de reconstruir al ritmo al que vendía. Transfermarkt valora hoy su plantilla en 126.7 millones de euros, 25.9% menos que en el corte anterior, la décima de LaLiga.
Hace dos décadas se medía contra los mejores de Europa; hoy está justo a la mitad de su propia liga. En el banquillo, además, nadie dura: desde 2014 han pasado 13 entrenadores, entre ellos Nuno Espírito Santo, Gary Neville, Cesare Prandelli, Marcelino, Javi Gracia, José Bordalás, Gennaro Gattuso, Rubén Baraja y Corberán.
Ni siquiera ganar garantizó continuidad, porque Marcelino conquistó la Copa del Rey de 2019 y fue despedido menos de cuatro meses después.
La grada ya no espera nada del dueño. El 6 de septiembre, ante el Barcelona, los grupos de animación, encabezados por Curva Nord y con el respaldo de Libertad VCF, se quedaron fuera del estadio los primeros 19 minutos, en alusión a 1919, el año de fundación del club. Al entrar, las gradas corearon "Peter, vete ya".
¿Por qué Braulio y Aguirre?
Braulio conoció otra versión de un Valencia obligado a vender. Llegó al club en 2008 como ojeador y en 2010 tomó el control de la planificación deportiva en plena crisis económica, el verano en que salieron David Villa y David Silva.
Un año después se marchó Juan Mata. Aun así, con fichajes como Diego Alves, Adil Rami, Dani Parejo y Sergio Canales, el Valencia terminó tercero de LaLiga en 2010-11 y 2011-12 y en la segunda temporada alcanzó las semifinales de la Copa del Rey y de la Europa League.
La siguiente reconstrucción salió peor. En 2013, el club vendió a Roberto Soldado y los refuerzos para el ataque no respondieron. En noviembre de ese año, con el equipo en mitad de tabla, Amadeo Salvo despidió a Braulio y culpó a la dirección deportiva de una plantilla "mal construida y descompensada".
Trece años después vuelve para "liderar la nueva estructura deportiva" y el banquillo fue su primera decisión. Braulio explicó que puso sobre la mesa el nombre de Aguirre y que, tras el partido ante el Alavés, habló con el mexicano, que entonces estaba en Los Ángeles.
La elección encaja con la emergencia, poque buena parte de la reputación de Aguirre en España nació de tomar equipos en problemas y con la temporada empezada. LaLiga lo definió en 2022 como "un entrenador salvavidas", el año en que llegó al Mallorca en la jornada 29, tras seis derrotas seguidas y en zona de descenso y lo salvó en la última fecha.
Antes lo había hecho con Osasuna, Zaragoza y Espanyol; con el Leganés llevó la pelea hasta la jornada final de 2020, aunque descendió por un punto.
"Tiene mucha experiencia, es un gran gestor de grupos y los contextos importantes no le asustan", señlaó Braulio.
Aguirre llega a los 67 años, después de dirigir a México en el Mundial de 2026, y el Valencia será su séptimo club en LaLiga.
Antes de viajar, reconoció que dudaba entre retirarse o seguir y que aceptó convencido de que el proyecto era "un colofón magnífico" para su carrera: "En el fútbol profesional nunca existen garantías absolutas, pero la realidad es que resta una porción mayoritaria de la competición por disputarse, con 31 partidos y más de 90 puntos en juego", dijo.

Reportero en Sports Illustrated México. Apasionado por contar historias del mundo deportivo.
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