Joshua Koshner se muestra arrepentido por el plan Infantino para privatizar el Mundial

Días después de la tormenta, pero aun sin salir de ella, el empresario Joshua Koshner aseguró que si hubiera sabido lo que provocó el plan Infantino por privatizar parte del Mundial, no habría participado en el mismo.
El socio de Thrive Capital, la empresa de la que saldría el dinero para comprar el 20% de los torneos mundialistas de FIFA, explicó que la razón por la que decidieron abordar el plan fue para que la riqueza del futbol llegara a los países que normalmente no acceden a ella.
Así, el también miembro de la familia política de Donald Trump, rompió el silencio por el plan controversial que tiene en jaque a Gianni Infantino, el presidente de FIFA que ha perdido el respaldo de ya decenas de países, por dicho plan, conocido como el FIFA Forward Enterprise (FFE).
“El dinero en el futbol ha estado concentrado históricamente en un grupo pequeño de países. La idea detrás de FFE era direcciones más capital y ganancias de manera equitativa entre los 211 miembros (de FIFA)”, aseguró.
“Esto permitiría distribuir significativamente más inversión a los países subdesarrollados para que nutran a su talento local, desarrollen el futbol base, mejoren la experiencia del aficionado y, a final de cuentas, crecer el futbol global en cualquier lugar”.
Esta declaración la envió Koshner al medio digital estadounidense Axios, donde también dijo que se habría retractado en caso de saber el revuelo que habría causado el plan.
“La idea era que cada asociación miembro (de FIFA) votara; no era una obligación. Mientras nos manteníamos firmes con las motivaciones del FFE, fallamos en percibir las dinámicas políticas del futbol global y hasta dónde serían capaces de llegar algunos”, señaló.
“Thrive tiene una larga trayectoria de ser aliado de todos quienes lo integran. Si hubiéramos sabido en qué se convertiría esto, no nos habríamos involucrado”.
Esta declaración se da unos cuatro días después de que UEFA inició un procedimiento legal con la justicia estadounidense para recolectar información con el objetivo de iniciar una demanda penal contra Infantino en Suiza, por lo que pidió a todos los involucrados, mantener comunicaciones electrónicas o telefónicas que tuvieran que ver con el caso.
Si bien Koshner no sería imputado por ello, sí podría testificar en caso de que prospere dicha demanda de la UEFA contra Infantino, quien pocos días después de aceptar la existencia del plan FFE, debió eliminarla de su gestión, aunque ello no impidió que le llegara una oleada de críticas, exigencias de renuncia y, ahora, procedimientos legales.
