La curiosa ‘maldición del Mundial: el equipo que pierde ante el campeón se corona al siguiente

Hay una curiosa tendencia que ha llamado la atención de muchos aficionados en las últimas Copas del Mundo. El patrón parece increíble por lo exacto que ha sido: la selección que es eliminada por el campeón del Mundial termina por conquistar la siguiente Copa del Mundo.
Todo comienza en Sudáfrica 2010. Alemania firmó un gran torneo, pero su camino terminó en semifinales tras caer 1-0 ante España con aquel recordado gol de Carles Puyol. España siguió adelante y después levantó su primer Mundial.
Cuatro años después, en Brasil 2014, ocurrió algo llamativo: Alemania, que había sido eliminada por el campeón en 2010, conquistó la Copa del Mundo. Lo hizo tras vencer 1-0 a Argentina en la final con el histórico gol de Mario Götze en tiempo extra.
El patrón volvió a aparecer en ese mismo torneo del 2014. En cuartos de final, Francia cayó 1-0 ante Alemania con gol de Mats Hummels. Alemania terminó como campeona del mundo.
Cuatro años más tarde, en Rusia 2018, Francia cumplió con la tendencia y levantó el trofeo tras vencer 4-2 a Croacia en la final.
La historia se repitió una vez más. En octavos de final de Rusia 2018, Argentina fue eliminada por Francia en un inolvidable 4-3, un partido que marcó la explosión definitiva de Kylian Mbappé a nivel mundial. Francia ganó ese Mundial.
En Qatar 2022, Argentina cerró el ciclo. La albiceleste conquistó la Copa del Mundo tras derrotar a Francia en una final histórica, considerada por muchos como una de las mejores de todos los tiempos.
A partir de ahí nace la parte más llamativa de la coincidencia. En Qatar 2022, Argentina eliminó a Australia en octavos de final, a Países Bajos en cuartos, a Croacia en semifinales y a Francia en la final.
Por eso, si alguien quisiera seguir esta lógica mundialista, esas cuatro selecciones quedarían dentro de la conversación: Francia, Países Bajos, Croacia y Australia. No como favoritas obligadas ni como una predicción, sino como parte de una coincidencia que se ha repetido en los últimos tres ciclos.
Al final, el dato no asegura nada. El Mundial no se gana por patrones ni por casualidades, sino en la cancha. Pero la racha sí deja una historia curiosa: desde 2010, cada campeón reciente había perdido cuatro años antes contra la selección que terminó con la Copa en sus manos.
