La última milla que dejó el Mundial: lo que Hütt llevaría a la Liga MX

Alejandro Hütt explica qué prácticas aprendidas durante la Copa del Mundo pueden mantenerse en el BBVA y los otros estadios mundialistas.
El cerro de la Silla y el Estadio Monterrey, dos estampas de la pCopa del Mundo 2026 en la capital de Nuevo León.
El cerro de la Silla y el Estadio Monterrey, dos estampas de la pCopa del Mundo 2026 en la capital de Nuevo León. / Getty Images

Durante el Mundial, llegar en coche al Estadio BBVA dejó de ser la primer opción. Los cierres viales modificaron la última milla alrededor del inmueble y obligaron a repartir la llegada de los aficionados entre transporte público, Park & Ride (estaciones cercanos al estadio con traslado al inmueble) y plataformas como Uber.

Reproducir aquel dispositivo cada vez que juega el Monterrey sería excesivo. Una versión reducida, en cambio, sí puede sostenerse, de acuerdo con Alejandro Hütt, Host City Manager de la sede de Monterrey 2026.

Entrevistado por Sports Illustrated México de cara a un fin de semana con tres clásicos en la Liga MX en la octava jornada del Apertura 2026, el Monterrey-Tigres, el Cruz Azul-América y el Chivas-Pumas, Hütt, quien encabezó la organización del Mundial en Monterrey, consideró que una parte de aquella estrategia puede adaptarse a los encuentros de mayor convocatoria en el futbol mexicano.

"Quizás no al mismo nivel de cierres, pero creo que sí habrá ciertos partidos de los clubes locales en los que se pueden aplicar cierres al perímetro de la última milla para mejorar la experiencia de los aficionados", explicó.

El tráfico habitual de la zona metropolitana de la capital de Nuevo León coincidía con obras y la llegada de decenas de miles de personas al BBVA, por lo que autoridades estatales y municipales trabajaron junto con especialistas locales y los equipos de movilidad de FIFA.

El plan combinó cierres viales alrededor del estadio con Park & Ride, plataformas de viajes compartidos y rutas de transporte público. Hubo autobuses gratuitos desde el aeropuerto y las zonas hoteleras, mientras una parte de la estrategia consistió en convencer al aficionado de no llegar en automóvil hasta la puerta del inmueble.

"Uber fue un aliado estratégico para nosotros como sede que nos ayudó a mejorar la estructura del plan de movilidad y varias de esas prácticas se van a quedar y se van a replicar en partidos de Rayados", señaló Hütt.

Para el exdirector de la sede, la experiencia permitió comprobar que la última milla completa de una Copa del Mundo no tiene sentido para una jornada habitual de la Liga MX, pero sí algunos de sus componentes.

"De manera integral como se hizo en el Mundial, no creo que aplique para juegos de Rayados, pero parcialmente sí puede ser adaptado".

El personal de los Rayados del Monterrey trabajó en la Copa junto con los equipos de FIFA y conoció procedimientos que Hütt calificó del nivel más alto de operación. Mencionó a Alberto Molina, director de Operaciones, y Lucy Salazar, gerente de Proyectos Estratégicos del Monterrey, entre los responsables que pudieron incorporar formatos y experiencias después del torneo.

"Toda esa gente de Rayados queda, digamos, capacitada al más alto nivel", aseguró Hütt, quien también destacó la experiencia adquirida por otros profesionales mexicanos de la industria deportiva que trabajaron temporalmente para FIFA durante el torneo.

La cancha del BBVA recibió un sistema de ventilación, oxigenación y drenaje que permite responder mejor a las condiciones del inmueble, mientras se realizaron mejoras tecnológicas en los controles de acceso, sonido y audio, además de la remodelación de un área VIP.

La experiencia se extendió a los tres estadios mexicanos del Mundial. Hütt destacó la modernización del Estadio Ciudad de México y estimó que tanto el Akron como el BBVA, pese a ser inmuebles más recientes, pudieron incorporar conocimientos derivados de operar bajo los estándares de una Copa del Mundo.

Personal de los tres estadios trabajó con los equipos de infotainment de FIFA y conoció nuevas formas de utilizar pantallas, sonido y tiempos muertos para mejorar la experiencia dentro de los inmuebles.

"Creo que ahí hay aprendizajes para una mejor experiencia", dijo.

En hospitalidad, Hütt consideró que el estándar utilizado por FIFA puede servir para mejorar determinadas zonas y ofrecer experiencias especiales en encuentros de mayor demanda, como un clásico, aunque reconoció que trasladar todo el modelo mundialista a cada partido resultaría difícil.

Para Hütt, el principal déficit no está actualmente en hoteles ni aeropuertos y tampoco pasa exclusivamente por construir más estadios. El problema aparece en instalaciones mucho menos visibles durante el torneo: los lugares donde entrenan las selecciones.

"Más que estadios, sí hay que tener renovación o mejoras en estadios, pero estamos muy limitados en campos de entrenamiento con los estándares que pide FIFA", explicó.

Hütt recordó que, cuando Japón realizó un precampamento en Monterrey, las canchas todavía no se encontraban en las condiciones requeridas, y señaló que, fuera de las instalaciones de los clubes, los estadios y El Barrial, existen pocas alternativas de ese nivel en la ciudad.

Su cálculo personal es que México no tiene más de 15 instalaciones capaces de cumplir actualmente con esos parámetros, una estimación que marca, desde su perspectiva, la distancia que todavía existe frente a la infraestructura disponible en Estados Unidos.

No plantea construir un centro para cada una de las 48 selecciones. Hütt opinó que es más realista que México aproveche los próximos años para construir, remodelar o habilitar entre 10 y 15 espacios de entrenamiento con condiciones suficientes para recibir equipos bajo estándares mundialistas.

Si México quiere volver a recibir el torneo, el siguiente pendiente estará lejos de las tribunas: en las canchas donde tendrían que entrenar quienes las llenen.


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Rodrigo Corona
RODRIGO CORONA

Reportero en Sports Illustrated México. Apasionado por contar historias del mundo deportivo.