Alí Ávila, el primer éxito del modelo de fichajes del Querétaro

La reconstrucción del Querétaro comenzó con una decisión poco habitual en la Liga MX: aplicar al entrenador el mismo análisis que posteriormente utilizaría para fichar jugadores. En lugar de limitarse a técnicos conocidos o disponibles en el futbol mexicano, la directiva comparó candidatos de distintos países mediante una plataforma de datos.
De una lista inicial de 10 entrenadores, Gallos eligió al chileno Esteban González, quien acababa de conducir al modesto Coquimbo Unido al primer campeonato de liga de su historia.
Su elección respondió a la misma idea que Querétaro busca en sus refuerzos: perfiles que hayan rendido por encima de su aparente potencial y cuyo valor todavía no refleje del todo lo que pueden ofrecer.
El sistema comenzó a desarrollarse después de que Innovatio Capital concluyera la compra del Querétaro, en julio de 2025. La nueva propiedad presentó un proyecto basado en tecnología, análisis de rendimiento y detección de oportunidades en mercados que los clubes con mayor presupuesto suelen pasar por alto.
Buscar valor antes que nombres
Querétaro no puede competir con América, Tigres o Monterrey en cuanto transferencias millonarias. Su alternativa consiste en encontrar futbolistas cuyo nivel potencial sea superior a su precio, sus minutos o el lugar que ocupan en sus equipos.
“Buscamos jugadores que pueden ser subvalorados por el mercado, que tienen un precio bajo, pero sabemos que tienen nivel para jugar en Liga MX”, explicó Ed Malyon, socio de Innovatio Capital, al presentar el llamado Método Gallo.
La plataforma opera desde Londres y permite comparar jugadores de distintas divisiones y países. El club solicita perfiles específicos y recibe una calificación ajustada al nivel de la Liga MX, acompañada por variables como edad, posición, nacionalidad y margen de desarrollo.
Los datos no deciden por sí solos. El Querétaro complementa los reportes con análisis de video, seguimiento presencial, referencias personales, condiciones contractuales y las necesidades del entrenador.
La intención no es contratar al jugador con las mejores estadísticas, sino al que pueda rendir por encima de lo que el mercado espera de él.
Esa lógica se acerca al concepto de Moneyball: invertir antes de que el desempeño de un futbolista eleve su precio y reducir el riesgo con operaciones de bajo costo.
Alí Ávila, talento conocido sin continuidad
Alí Ávila encaja en ese perfil. El delantero se formó en el Monterrey, marcó seis goles en 28 partidos con Raya2, antigua filial de la Liga de Expansión y fue subcampeón del Mundial Sub-17 de 2019.
Tenía experiencia en selecciones menores y había pasado por dos de los clubes con mayor exposición del país, pero no encontraba estabilidad.
Con el primer equipo de los Rayados participó en seis encuentros de Liga MX y cinco de Leagues Cup. Posteriormente pasó a los Pumas, con el que debutó en la Liga MX con un doblete ante Puebla, aunque terminó su etapa con tres goles en 24 partidos. Los felinos no extendieron su préstamo y el Monterrey tampoco le dio una oportunidad.
Por ello, el Querétaro lo incorporó en julio de 2025 bajo una préstamo con opción de compra. La cesión permitía evaluar al delantero antes de comprometer una inversión. Ávila respondió con seis goles en 597 minutos en el Apertura 2025.
Tras su buen rendimiento, Querétaro ejerció la opción de compra y lo firmó hasta junio de 2030. La operación resume el modelo del club: apostar por un jugador con pocos minutos, evaluarlo durante una cesión y comprarlo una vez comprobado su rendimiento.
La directiva utilizaba su nombre como ejemplo antes de su actual momento. Malyon lo describió como un atacante joven, potente y con capacidad para alcanzar un nivel superior. De la Torre también lo colocó entre los futbolistas cuyo desempeño respaldaba el uso de la plataforma.
Su doblete ante Pachuca en la segunda jornada del Apertura 2026 reforzó la apuesta. A los 22 años, Ávila comienza a consolidarse como uno de los pocos centros delanteros mexicanos Sub-23 con titularidad y responsabilidad goleadora en la Liga MX.
El Querétaro también ha utilizado el sistema para seguir perfiles como Santiago Homenchenko, Bayron Duarte y Daniel Parra. No todos responden al mismo molde: algunos son jóvenes sin continuidad, otros proceden de mercados poco explorados o categorías inferiores.
El método todavía necesita más tiempo para ser evaluado. El éxito dependerá de cuántos jugadores se consoliden, cuántos aumente su valor y si el club logra convertir esas decisiones en mejores resultados.
Ávila, sin embargo, ofrece la primera evidencia. Los Gallos no descubrieron a un futbolista desconocido: encontraron valor en un delantero que Monterrey y Pumas conocían, pero al que ninguno entregó la continuidad necesaria para convertir su potencial en goles.
