América cambió de proyecto, pero sigue sin resolver la falta de gol

El América cambió de entrenador y comenzó a dar más espacio a los jóvenes, pero todavía no resolvió el problema que condicionó su torneo anterior. Después de dos jornadas del Apertura 2026, el equipo de Guillermo Almada suma 37 remates y 3.29 goles esperados, una producción que apenas se convirtió en dos anotaciones.
Isaías Violante marcó el gol del triunfo ante el Querétaro en la primera jornada y Cristian Borja hizo el del empate contra el Atlante en la segunda. Ninguno es centro delantero.
Henry Martín fue titular en ambos partidos, dio una asistencia y falló un penal, mientras Raúl Zúñiga, Patricio Salas y Esteban Lozano, los otros artilleros, continúan como alternativas sin una producción suficiente para disputarle el puesto al capitán.
Ante los Gallos, el América realizó 17 disparos y produjo 1.73 xG, pero abrió el marcador hasta el minuto 83. Frente al Atlante sumó otros 20 tiros, ocho a portería, y 1.56 xG. Almada ha conseguido llevar al equipo con mayor frecuencia al área, lo que todavía no aparece, como en el semestre pasado, es el delantero que termine esas jugadas.
Un problema que viene del torneo anterior
La falta de gol no comenzó con el nuevo técnico. Después de seis jornadas del Clausura 2026, las Águilas apenas habían marcado tres veces, una cada 180 minutos. En el Apertura 2025 llegaron al mismo punto con 13 anotaciones.
El contraste resultaba mayor por el valor de la plantilla. América encabezaba las estimaciones de la Liga MX con una nómina cercana a los 98.25 millones de euros, pero terminó la fase regular con 20 goles en 17 partidos. Sus delanteros aportaron cinco y Brian Rodríguez, un extremo, sostuvo buena parte de la producción desde la banda.
El ataque del tricampeonato tampoco dependía únicamente de Henry. Julián Quiñones podía acompañarlo, reemplazarlo como nueve o atacar el área desde la izquierda. Álvaro Fidalgo y Diego Valdés conectaban el mediocampo con los delanteros, mientras Richard Sánchez aportaba pases verticales y llegada desde atrás.
Los cuatro salieron de Coapa. El América contrató a Víctor Dávila, Rodrigo Aguirre y Raúl Zúñiga, pero ninguno se convirtió en el relevo de Henry. Aguirre dejó el club con 16 goles en 58 partidos; Dávila acumuló 12 en la misma cantidad de apariciones antes de sufrir una lesión que lo tiene fuera del campeoanto y Zúñiga registró cinco tantos y dos asistencias en sus primeros 23 encuentros.
Menos fichajes y mayor espacio para la cantera
El nuevo proyecto parece inclinarse hacia una plantilla construida con menos incorporaciones y mayor participación de futbolistas formados en el club.
Almada debutó jóvenes desde sus primeros encuentros y recuperó a jugadores que regresaron de préstamos, una decisión acorde con su trabajo anterior en el Pachuca y el Santos Laguna.
La elección del uruguayo puede entenderse dentro de esa transición. Almada ha demostrado que puede desarrollar jugadores y competir sin depender de contrataciones constantes.
El América, además, atraviesa una nueva etapa accionaria y forma parte de una estructura empresarial que financió la remodelación del Estadio Banorte mediante un préstamo bancario.
No existe información pública que vincule directamente ese compromiso con el presupuesto deportivo, pero el contexto coincide con un mercado de pocos movimientos externos.
El problema es que el centro del ataque exige resultados inmediatos. Henry concentra 1.0 de los 3.2 xG del equipo, pero todavía no marca. Salas necesita continuidad para desarrollarse, Lozano regresó sin consolidarse durante sus préstamos y Zúñiga no ha reproducido su etapa con Tijuana.
Las Águilas pueden impulsar canteranos en varias posiciones, pero todavía necesita una respuesta frente a la portería. Almada ya consiguió que el balón vuelva a llegar al área.
El proyecto cambió. El gol sigue dependiendo del delantero que sostuvo al anterior.
