El Azteca entra en manos de FIFA tras seis partidos de ensayo

El Estadio Azteca/Banorte cerrará esta noche su etapa de pruebas rumbo al Mundial 2026 con el Cruz Azul vs Atlas, antes de ser entregado a la FIFA el 13 de mayo. En seis partidos desde su reapertura, solo el México vs Portugal se acercó al lleno, mientras el inmueble enfrentó problemas de conectividad, logística y operación.
El atardecer en el Estadio Azteca.
El atardecer en el Estadio Azteca. / Yarek Gayosso

El Estadio Azteca/Banorte jugará esta noche su último partido antes del Mundial 2026. Después del partido de vuelta de los cuartos de final del Clausura 2026 entre el Cruz Azul vs Atlas, el inmueble será entregado el 13 de mayo a la FIFA para los preparativos finales rumbo a la inauguración.

Seis partidos después de su reapertura, el balance dejó algo más que futbol: pruebas operativas, fallas digitales y un estadio que todavía no recupera sus grandes llenos.

Solo una noche se acercó realmente a la nueva capacidad del inmueble, cercana a 87 mil 500 espectadores. Fue la primera: el México contra Portugal, con 84 mil 130 aficionados. Después, el vacío.

América disputó tres partidos de fase regular en el renovado estadio y registró una asistencia de 46 mil 884 aficionados frente a Cruz Azul, 42 mil 041 personas ante Toluca y 37 mil 516 contra Atlas. En Liguilla, el duelo ante Pumas tampoco presentó un lleno, aunque la Liga MX todavía no publica una cifra oficial de asistencia.

Cruz Azul, por su parte, reunió apenas 20 mil 448 aficionados en su partido de fase regular frente a Necaxa, hasta ahora el único duelo que ha disputado en el Banorte. Hasta antes del partido de esta noche, ningún club ha logrado acercarse a la capacidad total del inmueble.

Los distintos precios de los boletos

América manejó algunos de los boletos más altos de la reapertura. Para sus partidos de fase regular frente a Toluca y Atlas, el precio promedio rondó los 900 pesos, mientras que para la Liguilla contra Pumas escaló hasta cerca de mil 700, con zonas que superaron los 3 mil pesos. Cruz Azul apostó por una estrategia distinta para el cierre: localidades desde 200 pesos y un promedio cercano a 600 pesos en las zonas disponibles.

Pero el verdadero examen del Azteca no apareció únicamente en la taquilla. Desde el primer partido comenzaron las señales de tensión operativa.

En la reinauguración ante Portugal, los accesos colapsaron por momentos. Los lectores tardaban en validar boletos y el Fan ID, mientras miles de aficionados quedaban detenidos frente a los torniquetes esperando señal. Dos semanas después, en el América vs Cruz Azul, el WiFi volvió a fallar dentro del inmueble: problemas para prensa, aficionados y terminales de pago.

Hay una pregunta que empezó a repetirse dentro del Azteca: si las fallas vienen del WiFi o de la red interna del estadio. En un Mundial esa diferencia cambia todo, porque hoy el internet ya no acompaña al evento: sostiene accesos, boletos, validaciones y parte de la operación del inmueble.

La reapertura también modificó la experiencia alrededor del estadio. La llamada “última milla” eliminó gran parte del acceso vehicular y obligó a largas caminatas entre puentes y calles cerradas. Desaparecieron puestos informales, cerveza en estacionamientos y buena parte del comercio ambulante que durante décadas formó parte del ritual del Azteca.

El nuevo estadio es más limpio, más ordenado y más controlado. También más caro, más digital y menos espontáneo.

Después del partido de esta noche, el Azteca entrará oficialmente en manos de FIFA hasta la inauguración de la Copa del Mundo 2026. El inmueble volverá a abrir sus puertas al público el próximo 11 de junio, cuando reciba el partido inaugural entre México y Sudáfrica.

Ahí comenzará la verdadera prueba: no la del estadio histórico, sino la del nodo tecnológico que deberá ser uno de los pilares de uno de los eventos más grandes del planeta.

Durante décadas, al Azteca le bastó su historia. Para 2026, eso ya no alcanza. El estadio que vio coronarse a Pelé y Maradona ahora será juzgado por algo distinto: demostrar que, a casi 60 años de su inauguración, está listo para un Mundial moderno.


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Rodrigo Corona
RODRIGO CORONA

Reportero en Sports Illustrated México. Apasionado por contar historias del mundo deportivo.