Efraín Juárez reconectó a Pumas con su afición: “Hace años que no se sentía esta garra”

Hace unos meses, después de la eliminación ante San Diego en la primera ronda de la Conchampions, Efraín Juárez parecía más cerca de ser cesado de su puesto como entrenador, que de construir el mejor torneo corto en el formato de 17 fechas en la historia de los Pumas.
Hoy, el equipo terminó líder del Clausura 2026 con 36 puntos y, en aficionados que acudieron a CU para el partido de vuelta de los cuartos de final ante el América, volvió una sensación que el club había perdido hace tiempo: la identificación de la grada con el equipo.
“La verdad sí se vuelve a sentir bonito. Mi hijo menor no ha visto campeón a Pumas y ahora creemos que esta puede ser la nuestra”, afirmó Roxana, aficionada universitaria de 41 años, a Sports Illustrated México, quien sueña con que este semestre los felinos conquisten su primer título de liga desde el Clausura 2011.
La palabra que más se repite entre los hinchas es la misma: garra. La ven en cómo juega el equipo, corre y compite. Incluso en partidos en los que termina sufriendo, como la serie ante América, la sensación alrededor del club cambió.
“Hace mucho no veíamos un equipo tan duro, tan recio. Antes se veía a un equipo apagado”, contó otro aficionado afuera de CU.
El cambio no empezó en los partidos. En Pumas, el día arranca desde las siete y media de la mañana. Video, activación, trabajo físico, análisis individual y colectivo, recuperación, nutrición y sesiones psicológicas forman parte del método de Efraín que termina hasta la tarde. Para el estratega, el entrenamiento visible es apenas una parte del proceso.
En los Pumas de Juárez, hay poca improvisación. El cuerpo técnico trabaja datos, video, control físico y análisis táctico detallado. Incluso el equipo ya redujo 150 kilos de grasa corporal desde la llegada del manejador de 38 años.
“Este equipo sí se siente como una familia. No veía un grupo tan unido desde Andrés Lillini”, confesó Diego Romero, aficionado de 20 años.
Diego también pone el foco en algo que terminó por la percepción del proyecto: los refuerzos. Jordan Carrillo, Juninho, Keylor Navas y otros nombres que llegaron entre dudas terminaron por construir una columna vertebral que hoy tiene a Pumas en semifinales y con el mejor registro de puntos de su historia en un torneo corto de 17 jornadas.
Santiago, otro aficionado universitario de 20 años, lo resume desde algo más emocional que táctico: “Efraín hace que te den ganas de venir al estadio. Hace que Pumas te ilusione”.
Es es probablemente el cambio más importante de Efraín Juárez. Más allá de los puntos, del liderato o de la presión alta, Pumas volvió a parecerse a algo que durante años había perdido: un equipo reconocible que conecta con su gente.
