El sello de la “Hormiga” González: los goles de cabeza

El olfato goleador de Armando González también se construye en el aire. Guiado por su padre y por Javier Hernández, el delantero de Chivas convirtió el remate de cabeza en una de las claves que lo mantienen entre los goleadores de la Liga MX.
Armando 'La Hormiga' González, un especialista del juego aéreo.
Armando 'La Hormiga' González, un especialista del juego aéreo. / Sergio Mejía/Getty Images

Armando González aprendió de Javier "Chicharito" Hernández y de su padre uno de los secretos del gol: el juego aéreo, una especialidad que se ha convertido en el sello que le ha permitido ser uno de los mejores goleadores de la Liga MX.

En el Apertura 2025, cuando se convirtió en el cuarto campeón de goleo en la historia de Chivas en torneos cortos, anotó cinco de sus 12 dianas con remates de cabeza. El resto se dividió en cuatro con el pie dentro del área, dos desde fuera y uno de penalti.

Esos cinco tantos representaron la mejor cifra de goles de cabeza en el campeonato pasado, una de las claves que le permitieron compartir, junto a los veteranos extranjeros João Pedro, del Atlético San Luis, y Paulinho, del Toluca, el título de goleo.

A pesar de no ser un jugador especialmente alto (1.79 metros), ha sabido convertir los cabezazos en su principal fortaleza. En este Clausura suma seis tantos; dos de ellos, el 33.33 por ciento, fueron con la cabeza.

Ese sello lo desarrolló teniendo como principales maestros a su padre y a Javier Hernández, dos delanteros que destacaron por su juego aéreo.

Su padre, Armando González, se ganó fama en los años noventa por su eficacia por aire, gracias a su capacidad de salto y a una técnica característica para girar el cuello.

En su paso por clubes como Chivas, Toluca o Veracruz, era un peligro constante en el área rival. Tanto en pelotas paradas como en jugadas en movimiento sabía leer a los defensas para anticiparse y quedar en posición de remate.

Como su hijo, tampoco fue un artillero alto (medía 1.75), pero su técnica y sus movimientos en el área lo convirtieron en un arma peligrosa con la cabeza. Esas herramientas se las transmitió a su hijo, del que fue su primer entrenador e instructor.

En los últimos dos años en Chivas, González también tuvo otro mentor: "Chicharito", a quien ha descrito como una pieza fundamental en la obtención del título de goleo.

“No hay palabras para agradecer lo que Javier ha hecho por mí este torneo. Yo tenía la idea de lo que quería lograr y él me ayudó a pulirla”, explicó González, de 22 años, sobre el aporte de Hernández, de 37.

La segunda etapa de Hernández en el Guadalajara no fue brillante en la cancha: apenas marcó cuatro veces y dio una asistencia en 38 partidos. Sin embargo, fuera de ella, como guía de González, sí tuvo éxito.

Hernández tampoco es un delantero alto (1.75), pero a lo largo de su carrera destacó por su inteligencia en el área. Dominaba ese espacio con movimientos cortos y explosivos, una gran lectura para atacar los centros y una técnica precisa para impactar el balón con la frente, cualidades que lo convirtieron en un certero cabeceador.

Con dos maestros de características físicas y técnicas similares, González pulió su estilo como delantero y se convirtió en un peligro por los aires, una cualidad que lo mantiene entre los máximos goleadores del futbol mexicano.

Ahora suma seis tantos, a tres de igualar a João Pedro, el mejor anotador del Clausura 2026.


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Rodrigo Corona
RODRIGO CORONA

Reportero en Sports Illustrated México. Apasionado por contar historias del mundo deportivo.