"Estoy feliz de regresar a casa, Pumas cambió mi vida": Esteban Solari

Esteban Solari ya es entrenador de Pumas y su llegada tiene un sabor distinto al de cualquier otro fichaje. El técnico argentino vuelve a Ciudad Universitaria 19 años después de haber vestido los colores azul y oro como jugador, y lo hace con una frase que resume todo lo que siente: Pumas le cambió la vida. El Tano regresa para tomar el lugar que dejó Efraín Juárez, quien se marchó al futbol húngaro tras llevar al equipo al subcampeonato del Clausura 2026.
Para Solari, este regreso es un sueño cumplido. "Hasta el día de hoy, ha sido muy emocionante para mí todo este proceso de vuelta a casa, el pasar los días con la ilusión de poder volver", contó el entrenador. "Pumas, siempre lo dije, fue muy importante para mi vida y para mi carrera, me cambió la vida el estar acá." Desde que se concretó su llegada, dice, lo llenaron de mensajes de cariño que lo hicieron sentir feliz de reencontrarse con la grandeza del club.
El argentino tiene claro lo que significa portar esa camiseta. Recordó que cuando llegó por primera vez en 2007, lo hizo desde Europa sin imaginar lo que viviría. "Quedé sorprendido porque no me había pasado por la mente salir de Argentina y lograr vivir algo así", relató. Su etapa como jugador empezó en un contexto complicado, con el equipo en pelea por no descender, pero terminó con una de las imágenes más felices de su carrera: su primer gol ante Chivas, en un Olímpico Universitario casi lleno, y una final con el conjunto auriazul.
Esa experiencia marcó su manera de entender el futbol. "A mí me cambió la vida jugar en Pumas. Su apoyo me potenció, me llevó a jugar a un nivel más alto y me ayudó a vencer mis miedos como jugador", explicó. De Pumas saltó a la Liga Española, donde jugó dos años, en lo que él describe como una bola de nieve de buenas actuaciones que arrancó precisamente en Ciudad Universitaria. "La enseñanza es muy clara: en este mundo, cuando uno aprende a dar, las cosas después vuelven solas. Eso me pasó con Pumas."
Sobre la afición, Solari fue contundente. "He estado en todo el mundo y es difícil encontrar a esa gente que sienta tanto, que tenga ese sentido de pertenencia y que viva el futbol con garra, con entrega, con pasión y con corazón", aseguró. Su gran desafío, dice, es devolverle a esa gente un equipo con identidad, con el que se sientan identificados. "A mí me encantan los equipos que defienden la camiseta con el corazón, así que vamos a buscar eso."
El técnico también compartió la clase de equipo que quiere construir. "Quiero construir un equipo unido, una familia, con valores, con una cultura de equipo muy fuerte, valiente, con personalidad, con carácter, que luche", subrayó. En la cancha pidió un Pumas valiente, que juegue con líneas altas, que presione y que vaya siempre hacia adelante. "No vamos a mentir, en el futbol hay que tratar de ganar en todos los partidos, más en una institución grande como Pumas."
Solari se describe como un entrenador formado desde abajo, cercano pero exigente, que pone a la persona por delante del futbolista. "Soy docente antes de jugar al futbol, y creo que ayudar a las personas a crecer hace que el jugador también lo encuentre", dijo. A sus años de carrera suma una década como técnico que lo respaldan para este reto, además del peso de un apellido histórico del futbol argentino.
La presión, lejos de asustarlo, le gusta. "Prefiero tener la presión a que no haya nadie por detrás presionándote, porque ahí es donde sale la mejor versión de cada uno", afirmó. Sabe que dirigir a Pumas exige resultados, pero quiere transformar esa exigencia en energía positiva. Su objetivo inmediato es claro: construir una identidad de grupo fuerte antes que cualquier otra cosa.
El mensaje final fue para la gente. "Estoy muy agradecido con la afición por el cariño que me da, y ese cariño hay que validarlo con trabajo", cerró Solari. "Estoy muy feliz de volver a casa, hace mucho tiempo que lo estaba deseando. Quiero que nos acompañen porque vamos a dejar el corazón y el alma para representarlos como se merecen." El Tano vuelve a casa, ahora desde el banquillo, con la misión de honrar a una institución que, según él, le cambió la vida para siempre.
