Jesús Corona, el último puro del arco mexicano

Jesús Corona jugó su último partido en Primera División. Vestido de corto, como aquel 15 de febrero de 2003 cuando debutó, se despidió sin haber jugado un solo minuto en una Copa del Mundo, pero con recuerdos que pesan: sus actuaciones en Copa Libertadores, su liderazgo en Juegos Olímpicos, su medalla de oro en Londres 2012. Lo hizo sin homenajes masivos ni campañas nostálgicas, pero con una certeza: se fue uno de los últimos porteros completos que ha dado el futbol mexicano. No el más mediático, pero sí de los más técnicos, sobrios, incluso explosivos, y sobre todo, muy difícil de reemplazar.
Para entender su legado, hay que escuchar a quien lo entrenó y lo entendió desde el arco. Ricardo La Volpe fue campeón del mundo como portero con Argentina en 1978, y más tarde se convirtió en uno de los técnicos más influyentes del futbol mexicano. La Volpe habla desde el oficio: dirigió a Corona en Atlas, lo llevó como titular en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, y lo incluyó como segundo portero en la lista final del Mundial de Alemania 2006. “Corona sabía manejar el área. Salía a cortar centros, embolsaba el balóón, no daba rebote. Eso ya no se enseña”, dice, con la precisión de quien sabe que el arco no se improvisa.
"Lo más importante que yo vi —y no solamente creo que yo— fue que Corona era uno de los últimos arqueros que manejaba bien el área. Es decir, sabía salir a cortar un centro. Y lo segundo, espectacular: la seguridad de manos. Muchos arqueros dan rebote, pero él no. Muy seguro de manos", explica el entrenador hecho en México, quien va más allá en su análisis: "Yo veía sus condiciones, y él fue quien demostró su calidad. No jugó mucho en equipos grandes, en esos que tienen publicidad y que el periodismo maneja, pero hoy, en la selección actual, ves porteros con condiciones, pero no como él. Y no solo en la selección: en el futbol mexicano actual".
En tiempos donde el arquero se mide por reflejos y potencia, Corona representó otra escuela: la del que lee el partido, achica ángulos, entiende dónde está su defensa. “Hoy no hay porteros así. Rangel (José), de Chivas, de repente muestra algo. Julio González también, pero bajó su nivel. Corona fue de los últimos”, sentencia La Volpe.
El Mundial que no fue, el oro que sí
Jesús Corona estuvo a punto de debutar en una Copa del Mundo. Alemania 2006 por un momento y una triste situacióón parecía seríía el escenario ideal. Corona, joven y sobrio, era el segundo portero de la selección cuando asomóó la tragedia: el padre de Oswaldo Sánchez falleció horas antes del primer partido. Oswaldo viajó a México, estuvo con su familia, regresó… y decidió que podía jugar.
Ricardo La Volpe, entonces técnico nacional, lo recuerda con la claridad de quien vivió una decisión límite. “Era una pérdida muy grande. Le dije: ‘Oswaldo, hacé lo que tengas que hacer. Si querés jugar, jugás. Si querés quedarte con tu familia, te quedás’. La decisión era suya. Y él quiso jugar”, cuenta.
Corona, quien estaba listo de ser necesario, se quedó en la banca. Y así sería en tres Copas del Mundo: Alemania 2006, Brasil 2014 y Rusia 2018. Fue tres veces mundialista, pero nunca jugó un solo minuto. No por falta de calidad, sino porque nunca fue el más mediático, ni el más ruidoso. . Y en ese silencio, construyó respeto.
Pero el tiempo le dio una medalla: fue el arquero y capitán de la selección mexicana que ganó el oro olímpico en Londres 2012. “No se trata de merecer o no”, dice La Volpe. “Estaba ahí porque tenía condiciones. Pero Oswaldo estaba en su mejor momento. Y Jesús, aunque no tuvo ese Mundial, demostró su oficio en otros escenarios. Fue un arquero completo, de los que ya no hay.”
No se va cualquiera
Para Ricardo La Volpe, el asunto con aquello de que Corona "fue un portero de los que ya no hay” pasa porque ahora a todos los arqueros se les exigen muchos reflejos, pero entonces ante la agilidad sobran porteros sin ubicación. “Hoy todo es potencia, reacción, saltos. Pero no se enseña lo más importante: saber dónde pararse”, dice. Desde niño, recuerda, le enseñaron que si un arquero vuela de poste a poste, algo está mal. “Eso quiere decir que no está bien colocado. El buen arquero no vuela: ya está donde tiene que estar.”
Manejar el área no es solo cortar centros. Es entender los ángulos que se generan según la posición de la pelota, saber cuándo achicar, cuándo esperar, cuándo salir. “Hay arquitos (ángulos) que se forman entre el área chica y el poste, del otro lado también y un arquero debe saber cubrirlos y eso no lo están enseñando.” Tampoco se enseña, asegura, a "embolsar" el balón: “Eso se hace cuando la pelota viene a la altura entre la barbilla a la cintura, ahí se atrapa y ahí tiene que quedar. No dar rebote. Corona lo hacía. Hoy no lo veo.”
Y luego está el primer poste, ese lugar incómodo que revela al buen arquero completo. “Es donde más sufre el portero. Por eso antes poníamos dos jugadores en el primer palo: para protegerlo. Porque si no sabe pararse ahí, no sirve. Ahora les rematan a todos en el área chica” La Volpe lo aprendió viendo a Fillol y a Gatti. “Fillol volaba. Tenía una potencia bárbara, de un paso te llegaba al ángulo sí, pero porque no estaba bien parado. Gatti, en cambio, achicaba, caminaba, embolsaba y casi no se lanzaba porque dominaba el área. Uno tenía oficio, el otro espectáculo.”
Por eso, cuando se dice que hay que llevar a los porteros a Europa, La Volpe no lo discute. “Cuando lo escucho estamos aceptando que allá les enseñan oficio. Acá ya no se forma al arquero completo. Y en ese vacío, Corona representa un tipo de arquero que, te lo repito, en México ya no hay.”
Ante el ejercicio de realizar un top cinco de guardametas mexicanos, La Volpe no duda: “Si me hablás úúnicamente de arqueros mexicanos, para mí así de primera mirada te diría que Pablo Larios, Oswaldo Sánchez, Jorge Campos, Pilar Reyes… y Corona. Entonces, con él no se va cualquiera”, revela.
Ayer domingo 28 de septiembre de 2025, Jesús Corona, con 44 años y frente al Cruz Azul con el cual aguantó de todo hasta lograr ser campeón, se despidió del arco al minuto 12. Una grosería disfrazada de protocolo.. Ayer se fue una forma de entender una posición especializada del futbol que, como lo explica Ricardo La Volpe, ya no se enseña.
Último partido profesional de José de Jesús Corona. 💙
— CRUZ AZUL (@CruzAzul) September 29, 2025
¡Gracias por todo, Capitán! 🫡#AzulDePorVida pic.twitter.com/auoJ6qVcFG
