LIV Golf, de la revolución al problema financiero

La liga que prometió revolucionar el golf con entretenimiento, grandes bolsas económicas y figuras como Jon Rahm, Carlos Ortiz y Abraham Ancer llega a su último torneo de la temporada en condiciones que nadie anticipaba cuando nació en 2022: con dos eventos cancelados, sin sus conciertos estelares y buscando que el mundo crea que tiene futuro más allá de este año.
LIV Golf nació con el respaldo ilimitado del Public Investment Fund de Arabia Saudita y una promesa clara: menos torneos, más dinero, equipos y música alrededor de la competencia. Durante cuatro años, el PIF cumplió, pero en marzo de 2026 anunció que este sería el último año de financiamiento y en abril retiró formalmente su inversión, obligando a la liga a encontrar un nuevo modelo económico de manera urgente.
Los efectos no tardaron en llegar, pues la temporada arrancó como un calendario de 14 torneos en 10 países y cinco continentes, pero terminará con 12, y no precisamente en buenas condiciones.
El torneo de Louisiana, programado para junio en Nueva Orleans, fue cancelado en abril dejando al estado con $1.2 millones entregados a LIV sin evento a cambio. Y el Michigan Team Championship, la gran final de temporada con bolsa de $40 millones programada para el 27 al 30 de agosto, fue cancelado esta semana. Los conciertos de Thomas Rhett y Disco Lines previstos para Indianapolis también fueron eliminados, lo que representa un símbolo de que el modelo de entretenimiento que distinguía a LIV se está desarmando.
Indianápolis, que arranca este jueves 20 de agosto, es ahora el último evento del año y tendría que determinar al campeón individual de la temporada, aunque Rahm ya tiene asegurado ese título por tercer año consecutivo, y también al campeón de equipos. Todo en cuatro días de stroke play, sin el formato especial que hacía de Michigan uno de sus eventos más populares.
¿Está LIV Golf en decadencia?
Los números dicen que sí, aunque la liga insiste en que no. El CEO Scott O'Neil anunció esta semana que ya cuentan con un "lead investor" para 2027, cuya identidad no reveló, y que el nuevo modelo convertirá a los propios golfistas en accionistas mayoritarios de la liga, algo inédito en el deporte profesional. El calendario de 2027 también será más reducido para disminuir costos.
Para LIV, conservar a sus grandes figuras será la prueba de fuego. Rahm sigue siendo el mejor argumento deportivo de la liga, pero su continuidad genera dudas. Bryson DeChambeau ha mostrado apoyo al proyecto, y mexicanos como Carlos Ortiz y Abraham Ancer, que apostaron por LIV cuando implicaba quemar puentes con el PGA Tour, esperan que la promesa de un nuevo modelo no sea solo una forma elegante de decir adiós.
Indianápolis será entonces no solo el cierre de una temporada turbulenta, sino el primer examen de si LIV Golf puede sobrevivir cuando el dinero que hizo posible su revolución ya no está disponible.
