Trevor Bauer, estoico, se convierte una vez más en el héroe de los Diablos Rojos del México

Con un triunfo inapelable de 11-5 sobre los Pericos, los Diablos Rojos del México aseguraron su supervivencia en el quinto juego de la serie y forzaron el regreso de la eliminatoria a la Ciudad de México.
La novena escarlata exhibió una autoridad inobjetable desde las primeras entradas del encuentro, respaldada por una apertura magistral de Trevor Bauer.
El as de la rotación completó una labor de siete entradas, en las que permitió cinco imparables y toleró tres carreras limpias, además de recetar siete ponches. Su dominio anestesió a la ofensiva rival y otorgó certidumbre a una caseta que urgía de un triunfo para prolongar la batalla en esta postemporada.
Los Pericos vivieron una realidad diametralmente opuesta. Tras una salida previa brillante en la que se agenció la victoria, Vladimir Gutiérrez sucumbió ante la asfixiante presión visitante.
El abridor de los Pericos apenas toleró dos episodios el montículo, un lapso fatídico donde permitió ocho hits y siete carreras; un naufragio temprano del cual la escuadra local jamás logró redimirse.
Para cimentar la victoria, el madero de los capitalinos se mostró superior al registrar 17 imparables en total. Figuras como Franklin Barreto, quien despachó un cuadrangular y remolcó tres carreras, junto a un encendido Ramón Flores con cuatro hits en su cuenta personal, castigaron con severidad al pitcheo poblano.
Finalmente, Tomohiro Anraku subió a la lomita para despachar los dos capítulos restantes. Aunque el serpentinero japonés admitió dos carreras al cierre del encuentro, su labor selló el telón de un duelo que devuelve el dramatismo al Estadio Alfredo Harp Helú.
