Los Juegos Mundiales de Robots Humanoides: ¿qué son y qué pasó en Beijing?

El deporte funciona como laboratorio perfecto para medir ese progreso porque convierte capacidades complejas en resultados concretos.
En la carrera de 100 metros un robot de Tiangong Ultra hizo menos tiempo que Bolt.
En la carrera de 100 metros un robot de Tiangong Ultra hizo menos tiempo que Bolt. / Lintao Zhang/Getty Images

Esta semana un robot corrió los 100 metros en 8.64 segundos, cuando el récord mundial de Usain Bolt es de 9.58. Eso es parte de lo que ocurrió en Beijing durante la segunda edición de los Juegos Mundiales de Robots Humanoides, una competencia donde máquinas con forma humana ponen a prueba velocidad, equilibrio, coordinación y autonomía en pruebas deportivas y tareas de la vida real.

La edición 2026 reunió a 666 equipos y 2,056 robots de 16 países en 51 pruebas. El crecimiento respecto a 2025, cuando participaron 280 equipos, es una señal de que la competencia empieza a convertirse en algo más que una exhibición tecnológica. China está aprovechando estos Juegos para mostrar hasta dónde puede llegar una industria que busca llevar los robots humanoides de los laboratorios a las fábricas, los hoteles y los espacios diseñados para personas.

El momento que llamó la atención fue protagonizado por Tiangong Ultra, un robot humanoide que completó los 100 metros en 8.64 segundos, por debajo del récord de Bolt firmado en Berlín en 2009. Pero la comparación necesita contexto, porque Bolt salió con una reacción de 0.146 segundos, mientras el robot comenzó de pie. Tiangong también necesitó más de 50 pasos para completar la distancia, frente a cerca de 41 del jamaicano. Más que un nuevo récord mundial, lo relevante es que una máquina ya puede superar en velocidad una marca que durante 17 años representó el máximo rendimiento humano en esa distancia.

Pero correr no es el verdadero objetivo, porque de las 51 pruebas de Beijing, 30 fueron deportivas y 21 estuvieron relacionadas con tareas cotidianas: actividades vinculadas con hoteles, hogares, industria y emergencias. Un humano camina, corre o levanta un objeto casi sin pensar porque su cerebro emula constantemente el entorno y ajusta sus movimientos. Para un robot, cada superficie, objeto y obstáculo representa un problema que debe percibir y resolver mediante sensores, sistemas de control e inteligencia artificial.

Los resultados demostraron que esa diferencia todavía es enorme. En una prueba de emergencia, 23 equipos intentaron identificar materiales peligrosos, cerrar válvulas y apagar un incendio, pero solo tres completaron todas las misiones. Y después de terminar su carrera de 100 metros, el propio Tiangong Ultra perdió el control y chocó contra una barrera. La escena resume el estado actual de esta tecnología: las máquinas pueden ser impresionantes cuando las condiciones están controladas, pero todavía tienen problemas cuando deben adaptarse a lo inesperado.

Por eso, los Juegos Mundiales de Robots Humanoides no deberían recordarse solamente por los 8.64 segundos de Tiangong Ultra. Su importancia está en mostrar cuál será la próxima carrera tecnológica: no fabricar robots más rápidos o fuertes que una persona, sino conseguir máquinas capaces de entender el entorno y actuar dentro de él con naturalidad.

El deporte funciona como laboratorio perfecto para medir ese progreso porque convierte capacidades complejas en resultados concretos. Y esa carrera ya tiene una conexión con México: el país importó 192 millones de dólares en robots industriales durante 2024, mientras China se convirtió en su segundo proveedor.


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Patrick Charles
PATRICK CHARLES

Redactor de Sports Illustrated México