Los mexicanos que hicieron historia en el Gran Premio de México

De las 26 ediciones oficiales, 17 contaron con la participación de pilotos mexicanos y 9 se disputaron sin representación nacional
"Checo" Pérez es uno de los pilotos mexicanos que hicieron historia en el Gran Premio de México.
"Checo" Pérez es uno de los pilotos mexicanos que hicieron historia en el Gran Premio de México. / Mark Thompson

El Gran Premio de México no solo ha sido escenario de velocidad: ha sido el reflejo de una pasión que atraviesa generaciones.

A lo largo de sus 26 ediciones oficiales, 17 contaron con la participación de pilotos mexicanos y 9 se han disputado sin representación nacional, una estadística que demuestra la conexión profunda entre el país y su circuito.

Desde los hermanos Rodríguez, que dieron nombre al Autódromo y encendieron la llama del automovilismo mexicano, hasta Sergio “Checo” Pérez, el primer piloto nacional en subir al podio en casa y autor de dos terceros lugares históricos, la historia de México en la Fórmula 1 es una línea continua de orgullo, tragedia y perseverancia.

Todo comenzó en 1962, cuando la Fórmula 1 llegó por primera vez a la Magdalena Mixhuca. Aquella carrera no puntuable quedó grabada en la memoria por la tragedia: Ricardo Rodríguez, de apenas 20 años, perdió la vida en un accidente que estremeció al automovilismo nacional. Su hermano Pedro Rodríguez tomó entonces la bandera y se convirtió en uno de los pilotos más destacados de su época, compitiendo contra figuras como Jim Clark, John Surtees y Graham Hill. Junto a él, Moisés Solana también llevó la bandera mexicana en varias ediciones durante los años sesenta. Ninguno alcanzó el podio, pero ambos cimentaron las bases de una relación eterna entre México y la Fórmula 1.

Tras el cierre de la primera etapa en 1970, el país esperó 16 años para volver a escuchar el rugido de los motores. En 1986, el circuito, ya renombrado Autódromo Hermanos Rodríguez en honor a Ricardo y Pedro, regresó al calendario con una nueva generación de autos y campeones. En esos años, Héctor Rebaque fue el único mexicano activo en Fórmula 1 —compitió entre 1977 y 1981—, nunca pudo correr en casa, ya que el Gran Premio de México no formaba parte del calendario durante su carrera. Aun así, su presencia mantuvo viva la bandera nacional en la máxima categoría.

El sueño mexicano volvió a la pista en 2015. Más de dos décadas después, la Fórmula 1 regresó a la Ciudad de México con un circuito renovado y un protagonista que devolvió la bandera tricolor al asfalto: Sergio “Checo” Pérez. Desde entonces, el tapatío se convirtió en el rostro del automovilismo nacional, corriendo frente a su gente y escribiendo su nombre en la historia del deporte.

"Checo" Pérez no solo devolvió a México a la parrilla: también consiguió lo que nadie antes había logrado. En 2021, alcanzó un histórico tercer lugar, convirtiéndose en el primer piloto mexicano en subir al podio en el Gran Premio de México. Un año después, en 2022, repitió la hazaña con otro tercer puesto que desató una celebración masiva en el Foro Sol. Sus dos podios consecutivos no solo representan éxitos individuales: simbolizan seis décadas de pasión, esfuerzo y esperanza para todo un país.

Desde su regreso al calendario en 2015, el Gran Premio de México también se ha convertido en un fenómeno de asistencia. Ese año, 327 mil aficionados acudieron al Autódromo Hermanos Rodríguez durante el fin de semana; en 2016, fueron casi 340 mil. La cifra siguió creciendo año con año hasta alcanzar su punto máximo en 2024 con 404,958 espectadores, un récord para el evento. En medio de ese ascenso, los dos podios de Checo marcaron el auge de la euforia nacional: 371 mil asistentes en 2021 y 395,902 en 2022, una muestra del vínculo entre la afición mexicana y su ídolo.

Aunque Checo no participó en la edición de este año, su ausencia solo confirmó la magnitud de su figura. Su nombre sigue resonando en cada rincón del Autódromo Hermanos Rodríguez, donde la afición mexicana lo sigue recibiendo como a uno de los suyos. Y la espera no será larga: Checo regresará el próximo año a la parrilla con el nuevo proyecto de Cadillac, lo que mantiene vivo el vínculo entre México y la Fórmula 1.

Esteban Gutiérrez también formó parte de esta generación, compitiendo en la edición de 2016 con el equipo Haas y finalizando en la posición 19. Aunque su carrera no tuvo el desenlace esperado, su presencia confirmó que la tercera etapa del Gran Premio había devuelto al país más de un representante en la máxima categoría.

En paralelo, Alfonso Celis Jr., piloto de desarrollo de Force India, tuvo la oportunidad de manejar frente a su gente durante las sesiones de práctica libre, convirtiéndose en el primer mexicano en participar oficialmente en un fin de semana de Fórmula 1 en el Autódromo Hermanos Rodríguez desde el regreso del evento.

Años más tarde, Patricio O’Ward, figura de IndyCar y piloto de pruebas de McLaren, se sumó a esa lista selecta al participar también en una práctica libre. Su aparición, aunque breve, demostró que la nueva generación mexicana sigue empujando para mantener vivo el legado que comenzó hace más de seis décadas.

El paso de los mexicanos por el Gran Premio de México es una historia de constancia y orgullo. Desde los hermanos Rodríguez, que dieron nombre al circuito, hasta Checo Pérez, quien llevó al país al podio en dos ocasiones y regresará pronto a la categoría, cada uno ha escrito una página distinta de una misma historia. El Autódromo Hermanos Rodríguez es más que una pista: es el testimonio de cómo México convirtió la velocidad en identidad y la pasión en legado.


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Álvaro Piñeirua
ÁLVARO PIÑEIRUA

Redactor en Sports Illustrated México.