Allan Corona, cuarto mexicano en competir en esquí de fondo Olímpico

El atleta capitalino finalizó en la posición 105 de la prueba de 10 kilómetros en Milano Cortina 2026, convirtiéndose en el cuarto mexicano en competir en esta disciplina tras Roberto Álvarez Hojel, Germán Madrazo y Jonathan Soto Moreno. Corona protagonizó un emotivo momento al esperar en la meta a su amigo sudafricano Matthew Smith, demostró que el espíritu olímpico va más allá de los resultados.
El abrazo que define el espíritu olímpico: Allan Corona y su gesto en Milano Cortina 2026,  esperó en la meta a su amigo sudafricano Matthew Smith.
El abrazo que define el espíritu olímpico: Allan Corona y su gesto en Milano Cortina 2026, esperó en la meta a su amigo sudafricano Matthew Smith. / Lars Baron/Getty Images

Allan Corona, deportista originario de la Ciudad de México, finalizó en la posición 105 de la prueba de 10 kilómetros en Milano Cortina 2026, dejó un emotivo mensaje de compañerismo al esperar a su amigo en la línea de meta.

Los Juegos Olímpicos de Invierno Milano Cortina 2026 se han convertido en escenario de momentos memorables para el deporte mundial, y México no ha sido la excepción. Allan Corona, atleta capitalino radicado en Noruega, escribió su nombre en la historia al convertirse en el cuarto hombre mexicano en competir en esquí de fondo en unos Juegos Olímpicos de Invierno, siguió los pasos de Roberto Álvarez Hojel (Calgary 1988 y Albertville 1992), Germán Madrazo (PyeongChang 2018) y Jonathan Soto Moreno (Beijing 2022).

La decisión de Corona de establecerse en Noruega ha sido fundamental para su desarrollo deportivo. Las condiciones climáticas del país escandinavo y su infraestructura para deportes de invierno le han permitido alcanzar el nivel necesario para competir en el máximo escenario olímpico.

En la prueba de 10 kilómetros de esquí de fondo estilo libre, Corona cruzó la meta con un tiempo de 28 minutos y 33.9 segundos, finalizando en la posición 105. Aunque lejos del podio, el mexicano mostró una actitud ejemplar al retirarse de la pista con los brazos en alto, celebrando el simple hecho de haber llegado hasta ese momento y completado su sueño olímpico.

Sin embargo, lo que realmente capturó la atención fue lo que sucedió después. En lugar de abandonar la zona de meta, Corona decidió esperar a uno de los últimos competidores: el sudafricano Matthew Smith, su amigo desde 2022. Cuando Smith cruzó la línea en la posición 108, ambos atletas se fundieron en un emotivo abrazo que reflejó los valores más puros del olimpismo. Corona incluso ayudó a Smith a quitarse los esquís en un gesto de profundo respeto y camaradería.

Esta amistad nació en Noruega hace tres años, donde ambos deportistas han compartido entrenamientos, competencias y el camino hacia sus respectivos sueños olímpicos. En 2025, Smith ya había hablado sobre la importancia de esta relación: "Allan y yo viajamos juntos. Vamos juntos a las carreras. Yo lo apoyo, él me apoya", declaró en una entrevista con Olympics.

En cuanto a la competencia, el oro fue para el noruego Johannes Hoesflot Klaebo, quien demostró el dominio de su país en esta disciplina con un tiempo de 20 minutos y 36.2 segundos. El podio lo completaron el francés Mathis Desloges con la plata y otro noruego, Einar Hedegart, con el bronce. La diferencia de casi ocho minutos entre Klaebo y Corona evidencia la brecha competitiva, pero también el mérito de los atletas que persiguen sus sueños desde países sin tradición en deportes de invierno.

Con su participación, Allan Corona no solo se sumó al selecto grupo de fondistas mexicanos en Juegos Olímpicos de Invierno, sino que también dejó un mensaje que trasciende los resultados: el verdadero espíritu olímpico se encuentra en el respeto, la amistad y la celebración del esfuerzo humano, sin importar la posición en la que se cruce la meta.


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