Cruzar la Antártida sola en 60 días: el desafío de la mexicana Andy Dorantes

Hay deportistas que corren maratones, otros que escalan montañas o algunos que nadan en aguas abiertas y que hacen del deporte extremo un estilo de vida. Pero Andrea Dorantes va más allá. Esta joven de 28 años, nacida en León, Guanajuato, es una atleta de alto rendimiento que entre sus logros están haber alcanzado las cumbres más altas de cada continente, además de cruzar Groenlandia de costa a costa, 600 kilómetros en 30 días, en esquís. Pero ahora, su reto es mayor.
Su siguiente meta es recorrer más de mil 100 kilómetros durante 60 días a través de la Antártida. Y lo hará sola, sin asistencia, únicamente con su equipo -trineo, casa de campaña, alimento-, con el que busca convertirse en la primera persona latinoamericana en realizar dicha expedición.
La pregunta natural que se le hace a Andy Dorantes cuando se le conoce es: ¿por qué lo haces?
“Lo hago no para demostrarme a mí, sino para desafiar lo que es realmente posible, darme cuenta de que siempre puedo ir mucho más lejos de lo que mi mente me está diciendo y también para conocerme más, porque en cada reto conozco una parte de mi”, responde Dorantes en entrevista con Sports Illustrated México.
Y es que el espíritu aventurero se le nota a simple vista a esta leonesa de cabello rubio y muy rizado. Cuenta que hasta que se fue a estudiar finanzas en Boise State University, en Idaho, Estados Unidos, fue cuando se interesó en ser guía en el programa de actividades al aire. Ahí, su vida dio un giro radical, pues desde entonces ha hecho de la aventura su vida.
Ella misma reconoce que hacer un recorrido de dos meses por un sitio inhóspito, con temperaturas que alcanzan los -50 grados centígrados puede resultar sumamente monótono, pero es el dominio de la mente la que le lleva a cumplir la meta.
La disciplina es lo que la mantiene plena. En este tipo de travesías, cada día es igual que al anterior… y al anterior. Andy explica que se levanta todos los días a las 6 de la mañana, derrite hielo en una pequeña estufa para hervirla y poder beberla; desayuna avena y empaca la casa de campaña para ponerla en el trineo que arrastrará durante todo el día. Y así emprende el camino que consiste en recorrer 55 minutos y parar 5 minutos para comer un snack (cacahuates, o chocolate); tras esos 5 minutos, vuelve a emprender el camino y arrastrar el trineo que pesa alrededor de 115 kilogramos (como arrastrar un refrigerador amarrado a la cintura) y volver a parar tras 55 minutos y repetir el ritual de comer los snacks (por cada día, lleva empacado un kilo de alimento) y volver a caminar, hasta completar diez recorridos diarios para así disponer a poner de nuevo su casa de campaña, comer y dormir, para reiniciar al día siguiente la misma rutina… durante 60 días.
Esto puede sonar monótono y aburrido, pero para Andy no lo es.
“Todos los días te está probando. Todos los días estás al límite, todos los días tienes que dar lo mejor de ti, porque si no, no lo vas a lograr. No suena nada divertido hacer lo mismo 60 días, estar pasando frío. Pero es algo que a mí me fascina y lo disfruto muchísimo”.
Los riesgos sin duda existen: desde una fuerte ventisca hasta una tormenta de nieve, pero la clave para Andy es la concentración. Distraerse puede costar graves consecuencias, pues, como ella lo explica, olvidar empacar algo, perder un guante, puede ser grave, pues pone en riesgo su integridad.
-¿Te da miedo morir?
“No me da miedo morir, pero sí me da miedo no vivir al máximo. No aprovechar mi tiempo en la tierra. Sé que las expediciones que hago son riesgosas y está mi vida en riesgo, pero es donde más vivo te sientes. Porque estás viviendo al límite. Te sientes muy vivo.
“Entonces, dices, ‘híjole, pues si me muero ahorita, estoy tranquila de la vida que viví hasta ahorita’. Me daría más miedo estar atorada en la monotonía y no vivir una vida que realmente me apasiona o una vida que me emociona. Me daría miedo perder esa chispa por vivir y vivir en modo automático”.
Andy Dorantes emprenderá la aventura de recorrer la Antártida. El camino inicia el 18 de noviembre de este año y terminará el 16 de enero de 2026. Pasar Navidad y Año Nuevo lejos de la familia no le quita el sueño, pues afirma que tiene todo el apoyo de su familia.
Así pues, el reto está puesto y esta mexicana seguramente lo logrará, pues su determinación no es cuestionable.
