Dominik Mysterio, entre Dirty Dom y el Rey de los Luchadores

Dominik Mysterio puede aparecer en WWE como Dirty Dom y días después cruzar a AAA convertido en el autoproclamado "King of the Luchadors". El nombre cambia, también el contexto, pero él no considera que interprete dos personajes diferentes.
"Son casi los mismos. Nada más que en Triple A, como soy el Megacampeón, vengo siendo el rey de los luchadores. Aquí en Raw también, pero vengo siendo también Dirty Dom. Todo depende de cómo me siento ese día", explicó en entrevista con Sports Illustrated México.
Esta noche, un año y un día después de arrebatarle el Megacampeonato a El Hijo del Vikingo, lo defenderá ante El Grande Americano en la lucha estelar de la segunda función de Triplemanía 34, en la Arena Ciudad de México.
Llega a esa lucha por un camino diferente al de la mayoría de las superestrellas de WWE. Empezó tarde y por descarte: a los 18 años, con año y medio en la universidad y viniendo del futbol americano, le dijo a su padre, la leyenda Rey Mysterio, que quería probar.
"Le dije: a ver si trato esto de la lucha libre, a ver si funciona. Y él me dijo: pues vamos, yo te digo si te va a funcionar".
El entrenamiento empezó en San Diego, con su padre y Konnan, y siguió lejos de casa: tres meses con Jay Lethal en Tampa y unas doce semanas con Lance Storm en Calgary, cinco días por semana en ambos casos. La lucha mexicana entró por una puerta lateral.
"Cuando estaba entrenando en San Diego había muchos luchadores mexicanos independientes de Tijuana que venían a entrenar conmigo. Ahí me tocaba hacer movimientos de lucha libre, ranas, y ellos me enseñaban".
Lo que no hubo fue Performance Center, la fábrica por la que pasa casi todo luchador de WWE.
"Yo nunca fui al Performance Center. Soy uno de los pocos que no me tocó. Fui a NXT, pasé, pero no pasé por el PC", dijo, y atribuye la excepción a la pandemia.
Tampoco hubo arenas pequeñas ni empezar desde abajo en las carteleras, como la mayoría de los novatos. Su primera lucha profesional fue en SummerSlam 2020, contra Seth Rollins.
El apellido nunca le pesó. Lo que sí le costó fue ordenar todo lo demás: "Lo difícil fue aprender cómo luchar teniendo diferentes maestros, en diferentes países, ciudades. Tanta información te está llegando de todos lados que lo difícil es retener la que importa".
De ahí salió un luchador a medio camino entre las dos escuelas: construcción de combate y de personaje estadounidenses, pero repertorio ligado a la familia Mysterio.
Creció además dentro del negocio, y eso le dejó algo que no sabe explicar del todo: "Cuando estoy en el ring, si quiero hacer algo, mi mente sabe hacerlo aunque mi cuerpo no sepa, o mi cuerpo sabe hacerlo aunque mi mente no. Lo tengo tan inscrito en la mente que para mí es muy normal".
Lo que heredó de Eddie
Si Rey le dio el linaje y el 619, el otro padre que menciona le dio la personalidad. Dominik tenía ocho años cuando fue el centro de la rivalidad entre Rey Mysterio y Eddie Guerrero, la historia en la que Eddie aseguraba ser su verdadero padre y ambos disputaron su custodia en una lucha de escaleras en SummerSlam 2005.
De ahí salieron el Frog Splash, los Tres Amigos y, sobre todo, la idea que sostiene a Dirty Dom: ganar haciendo trampa. Rey representa la velocidad y la tradición Mysterio; Eddie, la picardía. El personaje se armó al tomar de los dos e invirtiendo la moral del de su padre.
Un rey discutido
Esa mezcla colocó a un luchador nacido en San Diego como campeón máximo de AAA, proclamándose rey de los luchadores frente a una afición sensible a quién puede ocupar ese lugar. Rey Mysterio ha cuestionado dentro de la historia el derecho de su hijo a ese título; Dominik considera que el cinturón cerró el debate.
"No tengo que demostrarle a nadie nada. Yo soy el Megacampeón, he estado en cinco WrestleMania, he ganado campeonatos en WrestleMania, en NXT, campeonatos de pareja".
El Grande Americano es el siguiente en discutírselo, y la paradoja está a la vista: un estadounidense que reivindica sus raíces mexicanas defiende el cinturón ante un personaje llamado El Grande Americano al que la afición mexicana adoptó.
La amistad entre ambos terminó cuando su rival se acercó a Rey Mysterio: "Pregúntale al Grande. Cuando él decidió darle la mano a mi padre, ahí se terminó". Sobre si lo considera un luchador mexicano, respondió en una línea: "Yo lo considero un luchador".
Del público de los dos países dice lo mismo.
"Aunque me buchen o me tiren cosas, para mí es excelente poder estar ahí como Megacampeón frente a la afición mexicana y también representando a Triple A aquí".
Un apellido que sigue creciendo
AAA estaba en su cabeza mucho antes de Dirty Dom. "Cuando empecé mi carrera siempre dije que era un sueño poder luchar para Triple A, porque ahí empezaron muchos de mis padrinos, también mi padre y otro padre, Eddie Guerrero".
La familia, mientras tanto, se sigue extendiendo: empezó con su tío Rey Misterio Sr., siguió con su padre, está el hijo de aquel tío y ahora su hermana entrena.
"Ya somos varios. Es algo que puedo decir que ya hice. Ya dejé mi estampa en AAA”, resumió.
