El clavado más difícil del mundo lleva nombre mexicano: Randal Willars

Randal Willars es el clavadista mexicano que desafía la gravedad con el salto más difícil del mundo.
En el universo de los clavados, donde la precisión milimétrica, la fortaleza mental y la técnica depurada conviven en una danza de segundos, un mexicano ha logrado ir más allá de los límites conocidos: Randal Willars, el único clavadista en el mundo capaz de ejecutar con éxito el salto más complejo registrado en competencias internacionales.
Se trata de un clavado que parece desafiar las leyes de la física: cuatro y media vueltas hacia el frente en posición B, con un grado de dificultad de 4.1. No hay otro como él que lo haya logrado en competencia. Este salto es decisivo porque puede otorgarle una medalla olímpica… o dejarlo fuera del podio.
“Más allá de la fuerza, la mentalidad es un don para poder hacer este clavado. Si fuera sencillo, lo harían muchos. Es un salto muy complicado”, explica el medallista olímpico Jesús Mena. “Puede que otros clavadistas lo entrenen, pero no lo compiten como Randal. La dificultad mental es todavía mayor al ponerlo al final de la lista”.
- Randal Willars, clavadista olímpico
"Es un clavado muy demandante hablando de términos físicos, te obliga llevarte al límite de tu cuerpo y de la concentración.
Con él, Willars se coronó campeón en la Copa del Mundo de Guadalajara, y antes, sumó puntos fundamentales que le dieron a México la medalla de plata por equipos en el Mundial de Fukuoka 2023. Pero el precio de ejecutarlo es alto. Ese mismo salto que lo catapultó a la élite mundial fue también el que lo dejó fuera del podio olímpico en París 2024.
Aun así, Randal no lo retiró de su repertorio. Al contrario: hoy lo reserva como el último clavado de su rutina, el gran cierre dentro de una serie de seis saltos que empujan los límites del cuerpo y la mente.
"Ese don no es casualidad. Desde sus primeros años, Randal fue forjado con una base técnica sólida que, con el tiempo, le permitió aumentar giros, alturas y ambición. Hoy, su lista de clavados es considerada una de las más exigentes del planeta”, reconoce Mena. “Mentalmente está haciendo todo lo posible por alcanzar su sueño, que es subirse al podio olímpico. Y eso hay que reconocerlo. Tiene tres años por delante para seguir dominando ese clavado”.
Este salto es el más difícil del mundo, el que separa la gloria olímpica de la amarga caída. Y Randal Willars lo ha vuelto suyo.
A los ojos de los expertos
“Randal tiene un don para los clavados que pocos clavadistas lo tienen. Desde niño le enseñaron bien la base de la técnica y gracias a eso ha podido incrementar giros y hoy que es mayor tiene la lista de clavados de mayor dificultad en el mundo”.
- Jesús Mena, medallista olímpico
“La salida, el vuelo, la posición y la entrada al agua son claves en este clavado. Hay pura admiración porque tan difícil es que aunque lo hagan algunos, son pocos los clavadistas que lo pueden meter a su lista de competencia. Randal tiene un control impresionante”.
- Fernando Platas, medallista olímpico
