Formar al próximo Isaac del Toro cuesta 2.5 millones de pesos al año

AR Monex necesita tres millones de euros al año para detectar y desarrollar ciclistas en Europa, pero asegura que no recibió dinero por las salidas de Isaac del Toro, Romina Hinojosa y Saíd Cisneros.
Isaac del Toro, ex miembro del AR Monex
Isaac del Toro, ex miembro del AR Monex / MexSport Sports Agency

Antes de que Isaac del Toro llegara al profesionalismo, pasó por concentraciones en México, evaluaciones físicas, entrenamientos, atención médica y varios meses compitiendo en Europa. Financiar ese proceso cuesta, en promedio, 2.5 millones de pesos al año por corredor.

Melisa Cuevas, directora general de AR Monex, reveló a Sports Illustrated México que la estructura necesita cerca de tres millones de euros por temporada para mantener a sus 24 ciclistas.

“Si tuviera que dar un número por ciclista, serían aproximadamente 125 mil euros. Ahí entra la alimentación, las gasolinas para seguirlos en los entrenamientos, el staff, las rentas, los permisos y toda la logística”, explicó.

La inversión permite que los jóvenes se preparen y compitan durante varios meses en Europa, aunque sólo una parte conseguirá llegar al profesionalismo.

Detectar, desarrollar y colocar

Alejandro Rodríguez y su hermano Luis comenzaron el proyecto de AR Monex, después de preguntarse por qué México no producía regularmente ciclistas capaces de competir contra los europeos.

Encontraron que el país tricolor tenía población joven, ciudades con altitud y condiciones climáticas que permiten entrenar en gran parte del año. El problema no era la falta de talento, sino la ausencia de un sistema capaz de detectarlo a tiempo, desarrollarlo y acercarlo a los equipos profesionales.

 “Lo único que alcanzábamos a identificar era que no había un proyecto que hiciera bien estas tres cosas: detectar oportunamente, desarrollar con toda la paciencia que se requiere y eventualmente proyectar ese talento al profesionalismo”, señaló Rodríguez.

AR Monex comenzó formalmente en 2015 dentro del ciclismo de montaña y después concentró sus esfuerzos en la ruta. Su modelo se divide en tres etapas: detectar corredores en México, desarrollarlos mediante concentraciones y competencias en Europa, y colocarlos en estructuras que puedan llevarlos al máximo nivel.

La detección comienza en competencias como la Olimpiada Nacional, los campeonatos mexicanos y otras carreras juveniles, apoyada por observadores que siguen de cerca los resultados.

También existe una gira abierta a corredores que todavía no han sido identificados: una prueba sobre un rodillo inteligente mide la potencia que pueden mantener durante cinco minutos y permite encontrar capacidades fisiológicas que quizá todavía no se reflejan en victorias o podios.

La gira pasó de una sola convocatoria en Ciudad de México a recorrer diez ciudades en 2026, con el objetivo de reducir la barrera económica para los jóvenes que tienen las condiciones, pero no los recursos para viajar hasta la capital.

Los perfiles que superan esa etapa son examinados en Santa Fe, donde se mide su consumo máximo de oxígeno y se realizan pruebas de fuerza y composición corporal. Los datos permiten confirmar si existe potencial, aunque no deciden por sí solos quién viajará a Europa.

Los seleccionados comienzan en noviembre una pretemporada de cuatro meses en Ciudad de México. Entrenan juntos, siguen un programa nutricional y reciben atención de médicos, psicólogos, fisioterapeutas y directores deportivos.

Parte de la operación se financia mediante patrocinios económicos y en especie. Algunas empresas aportan dinero, mientras otras facilitan las oficinas donde los ciclistas comen y reciben consultas, cubren el hospedaje o prestan sus instalaciones para el trabajo de fuerza.

Esta concentración también funciona como el último corte. Si existen diez aspirantes para ocho plazas, el proyecto observa cómo entrenan, descansan, conviven y responden a una rutina de alto rendimiento, antes de elegir a quienes completarán la temporada.

“Se necesita una persona muy resiliente, que tenga clara su meta y esté dispuesta a trabajar tres o cuatro años para convertirse poco a poco en ese ciclista. También debe tener la humildad para entender que puede ser el mejor en México, pero en Europa probablemente no lo será de inmediato”, añadió Rodríguez.

San Marino, la base europea del modelo

Después de la pretemporada, los corredores seleccionados viajan a la base de AR Monex en San Marino. Desde ahí completan varios meses de competencia, se adaptan al pelotón europeo y son observados por los equipos profesionales sin regresar constantemente a México.

“Tener una sede en Europa, una casa donde vivan y una visa para permanecer aquí toda la temporada hace la diferencia entre que los contraten o no”, aseguró Rodríguez.

La base permite aprender lo que no puede medirse en una prueba fisiológica: colocarse dentro de un pelotón numeroso, soportar el contacto, alimentarse sobre la bicicleta, reconocer los movimientos importantes y administrar la fuerza por varios días.

Del Toro ingresó a los 15 años y pasó cinco temporadas en el proyecto. Llegó con valores físicos superiores, pero durante su etapa juvenil todavía atacaba más de lo necesario y sus rivales aprovechaban su esfuerzo.

En AR Monex aprendió a leer las carreras, estudiar a sus competidores y elegir cuándo utilizar su potencia. En 2023 ganó el Tour de l’Avenir y firmó con UAE Team Emirates.

Romina Hinojosa siguió un proceso distinto al de Del Toro. Llegó a AR Monex en su último año sub-23 y todavía tenía que mejorar en los descensos: podía mantenerse con el grupo en las subidas, pero perdía metros cuando aumentaba la velocidad.

El trabajo técnico y una temporada compitiendo en Italia le permitieron corregir esa debilidad, llamar la atención de Lotto y convertirse en 2026 en la primera mexicana en disputar el Tour de France Femmes.

Saíd Cisneros tampoco pasó directamente al máximo nivel, sino que continuó su formación en el equipo de desarrollo de Soudal Quick-Step. Ambos casos reflejan la ruta que AR Monex busca consolidar: preparar a sus corredores y colocarlos en estructuras capaces de completar su desarrollo.

Para 2026, el proyecto reforzó su trabajo con ciclistas de 15 a 18 años, aunque la categoría sub-23 continúa contemplada dentro de su estructura. La intención es comenzar el proceso a edades más tempranas y facilitar después su llegada a los equipos de desarrollo.

Cómo llegan los ciclistas a un equipo profesional

AR Monex mantiene comunicación con scouts de equipos del WorldTour y ProTeam, a quienes presenta únicamente a los corredores que alcanzaron los parámetros buscados.

El proyecto comparte información sobre su potencia, actuaciones, carácter y capacidad para desempeñar distintas funciones dentro de un equipo. Los scouts también consultan directamente a los fundadores y directores deportivos.

También trabaja con la agencia de Alex Carera, representante de corredores como Tadej Pogacar, Del Toro e Hinojosa. Los responsables de la cantera realizan los primeros acercamientos y entregan la negociación al agente cuando aparece una oferta.

AR Monex no cuenta con una categoría profesional en la que sus ciclistas puedan continuar después de la etapa juvenil. Por eso, su modelo consiste en formarlos y colocarlos en estructuras con más presupuesto y acceso a las principales carreras.

La dificultad financiera aparece cuando el proyecto deja salir al corredor justo después de haber invertido durante años en su desarrollo.

Nadie pagó por Isaac ni por Romina

Cuevas aseguró que AR Monex no recibió dinero cuando Del Toro, Hinojosa o Cisneros continuaron sus carreras en otros equipos.

“No existe el tema de vender el talento. No nos pagan por haberlo desarrollado. Nadie nos pagó por Isaac, por Romina ni por Saíd. Todo va hacia el atleta.”

Desde 2024, la UCI cuenta con un sistema que obliga, en determinados casos, a que equipos WorldTour, ProTeam y Women’s WorldTour compensen a conjuntos continentales o clubes que participaron en la formación de un neoprofesional.

Sin embargo, AR Monex sostiene que ese mecanismo no le produjo ingresos por los tres corredores mencionados.

La estructura ha propuesto que los ciclistas, una vez que obtengan un contrato, consideren devolver voluntariamente una cantidad mínima para ayudar a las generaciones siguientes. No se plantea como un porcentaje obligatorio de su salario, sino como una aportación para conservar el sistema que los acompañó.

Para los patrocinadores, el retorno aparece en la exposición que reciben cuando Del Toro o Hinojosa son relacionados con el proyecto que los ayudó a competir en Europa. Ese beneficio llega después de varios años de inversión y depende de que el ciclista alcance resultados relevantes.

Conseguir tres millones de euros cada temporada

La iniciativa privada aporta alrededor de 50 por ciento del presupuesto mediante patrocinios económicos y en especie. El resto se busca cubrir con recursos públicos y Asociados AR Monex, un programa creado para que empresarios y aficionados contribuyan directamente al proyecto.

La meta es que el financiamiento se divida en 50 por ciento de empresas, 30 por ciento de apoyos gubernamentales y 20 por ciento de asociados, aunque AR Monex todavía no alcanza esa distribución.

El programa cuenta con 60 de los 500 integrantes, que pretende reunir y ha recaudado cerca de ocho por ciento de su objetivo económico. Las aportaciones anuales van de 25 mil a 250 mil pesos.

Los tres millones de euros que necesita AR Monex equivalen al presupuesto promedio de un equipo europeo. La diferencia es que esas estructuras suelen destinarlo a un solo conjunto, mientras el proyecto mexicano opera cuatro equipos que compiten en Europa.

Además, los clubes europeos pueden asegurar sus recursos por varias temporadas; AR Monex debe comenzar cada año una nueva búsqueda de patrocinadores y apoyos.

La estructura nunca ha reunido los tres millones de euros completos. Su mejor momento llegó en 2024, después de que Isaac del Toro ganó el Tour de l’Avenir, cuando alcanzó cerca de 80 por ciento de la cantidad necesaria. Al momento de la entrevista tenía cubierto aproximadamente 60 por ciento.

Los resultados de Del Toro y Romina Hinojosa permitieron sumar alrededor de cinco patrocinadores, pero todavía no son suficientes. Cuevas señaló que el proyecto necesita incorporar más marcas, empresarios y aportaciones privadas para acercarse al presupuesto con el que trabajan sus rivales europeos.

“Siempre ha sido el reto de vivir un poco al día. Lo que buscamos es tener el presupuesto como sucede en Europa: asegurado para los próximos tres años, no solamente para el año que entra”, reconoció.

El desafío no es únicamente financiar una temporada, sino garantizar durante varios años la formación de ciclistas que todavía no tienen resultados internacionales ni la certeza de llegar al WorldTour.


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Rodrigo Corona
RODRIGO CORONA

Reportero en Sports Illustrated México. Apasionado por contar historias del mundo deportivo.