La Fórmula 1 admite el error: cuatro carreras bastaron para cambiar los motores de 2027

La Fórmula 1 lleva cuatro carreras con su nuevo reglamento y ya está rediseñando los motores para la siguiente temporada. La FIA convocó este jueves una reunión con los directores de equipo, la dirección de la Fórmula 1 y representantes de los cinco fabricantes de motores, y acordaron en principio introducir cambios en el hardware de las unidades de potencia para 2027. La medida central es aumentar la potencia del motor de gasolina y reducir la del sistema eléctrico en la misma proporción. En términos simples: más motor de verdad, menos batería.
El comunicado oficial reconoció que los cambios en Miami fueron un paso positivo pero dejó claro que el trabajo no está terminado. La FIA indicó que no detectaron problemas de seguridad tras la aplicación del paquete en Miami y que se sigue evaluando para aplicar más ajustes en carreras futuras, entre ellos mejoras en los arranques y medidas para condiciones de lluvia. Pero el mensaje de fondo es claro: el reglamento de 2026 tiene problemas estructurales que los parches de Miami no resuelven del todo.
El origen del problema es conocido. Los autos de 2026 dividen su potencia en partes iguales entre el motor de gasolina y el motor eléctrico. El problema es que la batería se vacía en segundos a máxima potencia. Cuando un auto tiene la batería cargada y el de al lado la tiene vacía, la diferencia de velocidad en una misma recta puede superar los 50 kilómetros por hora.
Es como si en medio de una autopista un auto de repente frenara sin avisar. Los pilotos no podían ir al límite en clasificación y en carrera las situaciones de peligro se multiplicaron. El accidente de Bearman con Colapinto en Japón, con un impacto de 50 veces la fuerza de la gravedad, fue la imagen que aceleró todo. Los equipos coinciden en que los cambios de Miami solo resolvieron el 20% de los problemas del reglamento. El hardware tiene que cambiar.
La decisión final todavía requiere trabajo técnico adicional en grupos que incluirán a equipos y fabricantes, y después irá a votación del Consejo Mundial del Automóvil una vez que los fabricantes de unidades de potencia voten el paquete. El principal obstáculo es Mercedes, el único equipo que domina con el reglamento actual y que no tiene incentivos para cambiarlo. Sin embargo, Mercedes no tiene poder de veto ni como fabricante ni por número de equipos. Si cuatro de los cinco fabricantes votan a favor, el cambio sale adelante.
La ironía más grande de todo esto es el caso de Audi. El fabricante alemán decidió entrar a la Fórmula 1 en 2026 precisamente porque el nuevo reglamento prometía tecnología eléctrica avanzada, que era exactamente lo que la industria automotriz quería en ese momento. Audi apostó su debut en la categoría más cara del automovilismo por un reglamento que ahora, a cuatro carreras de haber arrancado, ya está en proceso de ser desmantelado. La industria automotriz cambió de rumbo respecto a la electrificación total y la Fórmula 1 lo siguió. Audi llegó justo cuando el tren ya estaba cambiando de vía.
Lo que hace este momento histórico es el contexto en que ocurre. La Fórmula 1 nunca había modificado el hardware de sus motores después de apenas cuatro carreras de una nueva era. El precedente más cercano fue 2014, cuando la categoría también estrenó motores híbridos y los primeros años generaron quejas por el sonido y la complejidad. Pero en aquella ocasión la FIA aguantó sin tocar el hardware durante años. Esta vez la presión de pilotos, equipos y aficionados fue tan inmediata y tan contundente que la respuesta llegó antes de llegar al quinto Gran Premio de la temporada. Es la admisión más rápida de que algo no funcionó en la historia moderna de la Fórmula 1.
