La maldición sigue: Pato O’Ward lideró las 500 millas de Indianápolis con 24 vueltas por correr y terminó cuarto

El consuelo es que Pato corrió como un campeón. Con un coche que no era el que había preparado, con una salida complicada y con el contexto más difícil que ha tenido en cualquier Indy 500.
Pato terminó cuarto a apenas 0.4271 segundos del podio
Pato terminó cuarto a apenas 0.4271 segundos del podio / Getty Images

Pato O’Ward salió de Indianápolis con el corazón roto otra vez. El regiomontano lideró las 500 millas a 24 vueltas del final, parecía que finalmente iba a romper la maldición que lo persigue en el óvalo más famoso del mundo, y terminó cuarto a apenas 0.4271 segundos del podio. Felix Rosenqvist se llevó la victoria, la primera de su carrera en la IndyCar, con 23 milésimas de ventaja sobre David Malukas en el final más cerrado en la historia de la Indy 500. Scott McLaughlin terminó tercero. Pato, otra vez, se quedó tan cerca de la gloria que duele.

La carrera empezó con todo en contra. Pato arrancó sexto y su coche, el de reserva que montó Arrow McLaren después del accidente del lunes, nunca funcionó como esperaba en las primeras vueltas. En la primera mitad de la carrera el mexicano llegó a estar duodécimo, lejos de los punteros y con la sensación de que esta no era su edición.

Pero conforme avanzaron las vueltas, Pato empezó a mostrar el ritmo que lo hizo favorito antes del fin de semana. Subió posiciones poco a poco, gestionó el combustible con paciencia y se metió en la pelea por la victoria.

La carrera estuvo marcada por las banderas amarillas. La primera llegó en la vuelta 18 cuando Ryan Hunter-Reay perdió el control de su Arrow McLaren y se fue contra el muro. Katherine Legge se vio involucrada en el incidente al intentar evitarlo y también chocó. Más tarde, en la vuelta 92, Will Power sufrió la explosión del motor de su Andretti Global y dejó aceite en la pista.

Alexander Rossi, recuperado del accidente del lunes, terminó retirado cuando su coche soltó humo en la curva 2. Las amarillas constantes obligaron a los equipos a replantear estrategias y abrieron oportunidades inesperadas.

En la vuelta 177 todo cambió. Pato heredó el liderato por primera vez en la carrera y la pelea por la victoria quedó entre él y Felix Rosenqvist. Durante varias vueltas mantuvo la cabeza con apenas tres décimas de ventaja sobre el sueco, mientras administraba el combustible para llegar al final. Era la imagen que millones de aficionados mexicanos llevaban años esperando: Pato al frente de las 500 millas con la bandera a cuadros cada vez más cerca.

Pero a 15 vueltas del final, Rosenqvist atacó y tomó la delantera. El sueco llegó a sacar siete décimas de ventaja sobre Pato, quien se mantuvo cerca pero sin poder responder. Una bandera amarilla en las vueltas finales abrió la posibilidad de una relanzada con todo por jugarse, pero Pato no logró recuperar posiciones y terminó cuarto. La diferencia con el tercero fue de poco más de cuatro décimas. La diferencia con el ganador, casi un segundo. Tan cerca y tan lejos al mismo tiempo.

Otra historia importante de la jornada fue la de Alex Palou. El defensor del título y poleman llegaba como el gran favorito, pero el catalán nunca encontró el ritmo de carrera que mostró en clasificación. Lideró durante varias vueltas en la primera mitad pero conforme avanzó la carrera fue perdiendo terreno. Terminó séptimo, muy por debajo de las expectativas que tenía después de marcar la pole con récord del circuito. Su sueño de convertirse en el séptimo piloto en ganar dos Indy 500 consecutivas tendrá que esperar.

La maldición de Pato en Indianápolis no encuentra final. Lleva siete participaciones en la Indy 500 y siete veces ha quedado sin la victoria que más quiere en su carrera. Dos segundos lugares (en 2022 y 2024), un tercero en 2025 detrás de Palou y Ericsson, y ahora un cuarto en 2026 que duele especialmente porque estuvo al frente con 24 vueltas por correr. Cada año está más cerca y cada año el resultado duele más. Esta edición tenía el agravante de la semana negra que vivió antes de la carrera: el accidente del lunes en la práctica 7 que destruyó su coche titular, el cambio al coche de reserva sin el setup que el equipo había trabajado durante semanas, y una salida desde el sexto lugar que se sintió cuesta arriba desde la primera vuelta.

El consuelo es que Pato corrió como un campeón. Con un coche que no era el que había preparado, con una salida complicada y con el contexto más difícil que ha tenido en cualquier Indy 500, logró pelear por la victoria hasta las últimas vueltas. Pero el deporte no premia las casi victorias. La leche en la cara, el beso al ladrillo y el trofeo Borg-Warner volvieron a quedar para otro piloto. Pato tendrá que esperar al menos un año más. La maldición sigue.


Published |Modified
Álvaro Piñeirua
ÁLVARO PIÑEIRUA

Redactor en Sports Illustrated México.