Mexicanas hacen historia tras cruzar en el Atlántico

El Atlántico parecía resistirse , pero cuatro mujeres se unieron a una marea y forjaron una hermandad de retos mentales, psicológicos y físicos durante 45 días. Bailaron, cantaron, saltaron, se asustaron y nunca se rindieron.
A bordo de una embarcación que llamaron Chalupa, y con remos en las manos, convirtieron al mar en su aliado y nunca en su contracorriente, rompieron patrones y dejaron huella en un ámbito donde México no tenía presencia. Eugenia Méndez, Ana Lucía Valencia, Andrea Gutiérrez y Lucila Muriel Noriega hoy hicieron historia.
Este 28 enero, Oceanida, así llamaron a su equipo, tomó el timón y cruzó el Atlántico desde la Gomera en las Islas Canarias hasta Antigua y Barbuda, una isla del Caribe. La travesía comenzó el 12 de diciembre, día de la virgen (en donde se celebran esperanzas) y se tardó 45 días (1081 horas y 35 minutos). Pero llegar, tras cruzar el Océano Atlántico, no es una tarea fácil, ni aventura romántica: es una de las exigencias más demandantes del deporte extremo.
Sus voces exhaustas daban dimensión a los hechos: “Es increíble, no podía ni imaginar que habíamos cruzado el océano. Somos un gran equipo y pasamos momentos inolvidables juntas”, dijo Ana Lucía Valencia al llegar. “Bailar y cantar es la mejor medicina para todo. Cuando teníamos un momento duro, empezábamos a cantar… la mar es una maestra”, señaló Lucila Muriel en la tensión del tramo final donde la esperaban varios medios..
El Atlántico es una de las rutas más difíciles, la distancia que representa es entre 4,800 y 5,200 kilómetros de mar abierto, con vientos de hasta de hasta 60 kilómetros por hora y olas de 8 metros. Remar ese tipo de distancias envuelve un esfuerzo promedio de 10 a 12 horas de remo diario.
Para sortear esta aventura en la que participaron 43 equipos, 114 remeros y representantes de 20 países, las mexicanas se turnaron en bloques de dos horas para permitir descansos. El total de días que uno puede tardar el trayecto son entre 40 y 60 días, dependiendo de las corrientes, el viento y las condiciones climáticas. Cambiaron el panorama debido a que lo hicieron 45 días. El equipo femenil tuvo años de preparación psicológica. Los riesgos eran enormes: tormentas, olas y animales marinos.
El cuerpo humano quema entre 5 mil y 7 mil calorías al día, El desgaste físico fue comparable al de un ciclista profesional en el Tour de France o a un ultramaratonista en competencia, con la diferencia de que este nivel de exigencia se mantuvo durante 45 días consecutivos. La alimentación fue clave, hubo apoyo mediático, además de la motivación de ellas, las personas donaron alimentos para su viaje aunado a unas notas con mensajes inspiradores, que provocaron el levantamiento de ánimo en el equipo.
Un punto clave fue la construcción de la chalupa, que los guiaría a la meta, con el propósito de implementar la iniciativa sustentable para empatizar con el medio ambiente. No incluía motor, uso de energía para la operación y el uso de materiales sustentables.
Durante la travesía mantuvieron una actitud tranquila y prudente. Cuando se acercaban animales marinos, siguieron el protocolo de seguridad: salir de las cabinas, moverse lo menos posible y no llamar la atención. Incluso cuando algún animal intentara dañar la unidad marítima, se mantuvieron calmadas, respetando a la vida marina. Uno de los momentos cruciales fue cuando un pez marlin chocó contra la embarcación e hizo un hoyo en la cubierta.
No solo fue un hecho histórico, sino fue el motivo perfecto para recaudar fondos y crear conciencia de la protección de la fauna marina Fondo Guadalupe Musalme, Sirena de Natividad y Big Plastic Pledge.
Hoy México no solo impone un hecho; suma un nuevo referente. Su hazaña se contará durante generaciones.
