Patricio Castillo: De las carreras de peregrinación al Maratón de Chicago

Patricio Castillo comenzó a correr a los 10 años en su pueblo natal, Pauatlán, Puebla, participando en "carreras de peregrinación" anuales, cada 12 de diciembre —Día de la Virgen de Guadalupe–– una tradición infantil y hoy es el único maratonista mexicano en la categoría élite del Maratón de Chicago, que se correrá el próximo domingo.
Esta carrera de peregrinación consistía en una ruta de 4 kilómetros, que él consideraba una distancia "medio larga" para un niño de su edad. Esta experiencia temprana influyó en su gusto por las distancias largas y los maratones, ya que nunca le agradaron las pruebas cortas.
Simplemente las corría año con año, sin ningún tipo de entrenamiento formal ni calzado deportivo especial, usaba sus tenis de uso diario. Su entrenamiento más formal comenzó hasta los 19 años. En las categorías infantiles se premiaba con juguetes, como la bicicleta amarilla que ganó y que lo motivó a seguir corriendo.
Fue un detonante para su pasión por el atletismo. Aunque la corría sin preparación, ganar premios como una bicicleta lo motivó y cuenta en entrevista a Sports Illustrated México que fue "una semillita" que lo llevó a dedicarse profesionalmente al deporte.
Describe esta carrera como “muy difícil" y "totalmente bajada", lo que la hacía muy desgastante. Dejó de participar a los 17 años cuando empezó a tomar el atletismo de manera profesional para evitar desgaste.
Le hizo investigar el deporte y darse cuenta de que podía ser una carrera profesional, algo que desconocía en su comunidad donde solo se reconocían el futbol y el basquetbol.
Comenzó a correr por invitación de un amigo. En 2013, se mudó a la Ciudad de México para intentar dedicarse profesionalmente al atletismo, combinándolo inicialmente con trabajo y estudios.
Tuvo varios oficios, incluyendo trabajar en una panadería y una vidrería, y se desempeñó como ayudante general en otros empleos. Trabajó durante tres años en una vidriería donde hacía ventanas de aluminio y cancelería, oficio al que considera como su profesión aprendida. También fue ayudante general en otros trabajos de medio tiempo, incluyendo una panadería donde vendía, repartía y apoyaba en diversas tareas. Además, trabajó como mensajero en la Ciudad de México durante tres años, entregando pólizas de seguro.
Terminó la preparatoria tarde y estudió fisioterapia durante dos semestres, pero no pudo finalizar la carrera debido a que la combinaba con el atletismo en la Ciudad de México, lo que le impedía dedicarse plenamente a ambas actividades.
Patricio trabajó hasta 2016, momento en el que pudo dedicarse al 100 por ciento a correr, autofinanciándose con los premios de las carreras. A partir de 2019, comenzó a recibir apoyos, lo que facilitó su dedicación exclusiva al deporte, marcando su salto al alto rendimiento.
A los 19 años, considera que dio el salto al alto rendimiento, destacando su participación en el Maratón de Nueva York en 2019, donde obtuvo el puesto 16 y fue el mejor latino.
También intentó calificar para los Juegos Olímpicos de Tokio. Desde 2019, la mayoría de sus carreras (90 por ciento) han sido fuera de México, incluyendo maratones en Valencia y Sevilla, dos Campeonatos Mundiales y los Juegos Panamericanos de Santiago 2023.
Ha corrido 13 maratones, incluyendo dos veces el de Nueva York y el de Houston, y en México, el Maratón de Mérida (3er lugar) y Puebla (4to lugar). Recientemente, intentó clasificar para los Juegos Olímpicos de París, quedándose cerca de la marca, y ahora su objetivo es llegar a Los Ángeles 2028.
El entrenador mexicano Rodolfo Gómez fue una figura clave que lo motivó a dedicarse profesionalmente al atletismo. Gómez le enseñó que el origen o las circunstancias no importaban, sino la determinación, y que a través del deporte se podía alcanzar altos niveles y conocer el mundo. Patricio lo conoció después de que un amigo lo refiriera como "el mejor entrenador de México" y él mismo investigara su trayectoria, descubriendo que Gómez también fue un "superatleta" y ha entrenado a muchos maratonistas exitosos.
Describe que el método de entrenamiento de Rodolfo Gómez se enfatiza en el poder de la mente y el conocimiento del propio cuerpo, fundamental en su carrera para mantenerse sin lesiones durante 11 años y superar adversidades. Patricio entrenó directamente con Gómez por varios años y sigue aplicando sus enseñanzas, considerándolo el entrenador con mayor vocación en México.
Patricio estuvo bajo su influencia desde 2012 hasta 2024, siguiendo su método incluso cuando Gómez estuvo en Perú. El método de entrenamiento de Rodolfo Gómez se caracteriza por su profundo conocimiento del maratonista mexicano, su habilidad para entrenar en altura, el uso de altos kilometrajes con baja intensidad, y una filosofía centrada en "el poder de la mente”. Prioriza que el atleta se conozca a sí mismo y sus sensaciones internas en contraste con la dependencia de métricas modernas.
Él cree que, de no haber sido por Gómez, ya no estaría corriendo, pues el entrenador le hizo ver sus adversidades económicas y su baja estatura ––1.58 metros–– no como desventajas, sino como puntos de fortaleza y menor desgaste energético, respectivamente.
Patricio explica que es difícil competir y ganar a los kenianos, quienes dominan el deporte. Menciona haberles ganado en maratón y medio maratón, las distancias más largas. Atribuye estas victorias a factores mentales, más allá de la superioridad física aparente de los kenianos, lo cual se alinea con la filosofía de su entrenador sobre el "poder de la mente”.
Budapest y Alemania son los dos países que más han llamado su atención por la cultura de reciclaje, puntualidad y corrección cívica.
Con orgullo Patricio expresa ser el único atleta mexicano de élite invitado al Maratón de Chicago. El proceso de invitación para Chicago fue gestionado por su manager, Carlos, quien se encarga de postularlo a los grandes eventos y fue quien le comunicó la aceptación. El atleta destaca que esta invitación se basa en sus marcas personales, como la de 2 horas y 10 minutos lograda en Sevilla en 2023.
La costosa preparación para un maratón ha sido uno de sus mayores desafíos, una carrera igual de larga que la de un maratón, pues implica gastos significativos más allá del día de la competencia, como entrenamientos y traslados. Por eso Patricio explica que recauda fondos a través de "apoyos" de personas, no de instituciones gubernamentales ni patrocinios formales.
Estos "apoyos" cubren gastos como renta, comida, fisioterapeuta psicólogo, transporte, vitaminas y nutrición, cruciales para su carrera.
Sin embargo, para el Maratón de Chicago, la situación es diferente. Al ser invitado como parte de un grupo muy selecto de atletas de élite, la organización del evento es la que cubre la totalidad de sus gastos, incluyendo transportación, vuelo redondo, hotel y comida. Esta invitación con gastos pagados y algunos incentivos es un reconocimiento a su trabajo de años.
