Portland termina con las aspiraciones de Patricio O'Ward en IndyCar

Patricio O’Ward llegó a Portland con todo a su favor. Partió desde la pole position, beneficiado por la penalización a Christian Lundgaard y consciente de que un triunfo lo mantenía vivo en la lucha por el título de la IndyCar 2025.
La arrancada fue sólida. Controló el ritmo en las primeras vueltas, con la presión constante del imbatible Álex Palou y otros aspirantes. El plan era claro: cuidar neumáticos, ejecutar una estrategia limpia y mantener el liderato.
Pero en la vuelta 22, todo se derrumbó. Un problema eléctrico en el sistema de inyección cortó la potencia del monoplaza y lo obligó a entrar a boxes. El equipo de Arrow McLaren trabajó a contrarreloj, pero la reparación fue más compleja de lo esperado. Pato regresó a pista con varias vueltas perdidas, viendo cómo sus opciones de victoria, y del campeonato, se desvanecen. La bandera a cuadros lo encontró en el puesto 25, a 10 vueltas del líder.
La frustración fue inevitable. O’Ward arribó a Portland con una de sus temporadas más sólidas: nueve victorias en IndyCar desde su debut, múltiples podios en 2025 y una consistencia que lo había colocado como el único capaz de incomodar a Álex Palou en la tabla general. Esta era la oportunidad más cercana de su carrera para coronarse campeón, pero la fiabilidad del auto le jugó en contra.
Mientras tanto, Álex Palou aprovechó al máximo el infortunio de su rival. El español finalizó tercero, resultado suficiente para asegurar su cuarto título de IndyCar y el tercero consecutivo. Con esta hazaña, iguala a leyendas como Dario Franchitti y Sébastien Bourdais, quedando solo por detrás de A.J. Foyt, Scott Dixon y Mario Andretti en la lista histórica de campeones. Su regularidad y control en momentos clave le permitieron cerrar la temporada como el gran dominador del campeonato.
Para O’Ward, Portland dejó un sabor amargo. Había iniciado la carrera a 121 puntos del líder, con tres rondas por disputarse, y la combinación de pole position, ritmo fuerte y ambición lo colocaban en una posición ideal para recortar distancia. En cambio, salió de Oregon sin puntos significativos y con la certeza de que tendrá que esperar otro año para buscar el título.
