Soraya Jiménez: a 25 años del oro histórico en Sídney 2000

A 25 años de su conquista, la medalla de oro olímpica de Soraya Jiménez sigue brillando. La primera presea dorada obtenida por una mujer mexicana en Juegos Olímpicos no ha perdido su resplandor.
El envión es preciso. A la altura de sus muslos carga 127.5 kilos. Flexiona las piernas. Le siguen tres segundos de pausa. Encuentra el equilibrio perfecto. Se silencia el centro de convenciones de Sidney 2000 y solo se escucha la fuerza de sus resoplidos. Las venas de los brazos y de la frente se saltan con furia. Viene el arranque: el momento que revela la verdad. Su mirada se ancla a un punto fijo.
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Una inhalación súbita. Un movimiento veloz de piernas. Los brazos — un par de aceros— sostienen la barra. Todo el peso por encima de su cabeza. Es el peso de un país entero. Son 222.5 kilogramos. Suelta la barra. Salta enérgicamente con los puños en alto. Es campeona olímpica.
Soraya Jiménez, primera mujer mexicana en ganar un oro olímpico
El 18 de septiembre, en los Juegos Olímpicos de Sidney 2000, Soraya se convirtió en la primera mujer mexicana en ganar una medalla de oro olímpica, en una disciplina que hacía su debut en el programa, en los 58 kilogramos. Fue la décima medalla de oro para México en la historia, pero la primera lograda por una mujer.
Se volvía a escuchar el Himno Nacional mexicano, habían pasado 16 años, desde que Raúl Gonzalez cruzó la meta en Los Ángeles 1984.
Hoy se cumplen 22 años de esos #MomentosOlímpicos en los que Soraya Jiménez nos hizo gritar #MéxicoEsCampeón en Sídney 2000 🏋♀
— Comité Olímpico Mexicano (@COM_Mexico) September 18, 2022
Revivamos las imágenes de la primera mexicana que consiguió un oro en la historia de los Juegos Olímpicos 🇲🇽😎pic.twitter.com/nU11xYxYpn
Le preguntan si sabe la trascendencia de lo que acaba de realizar. “No, no me he detenido a pensar". Un enorme grupo de periodistas se abalanza para conseguir sus primeras palabras. El entonces presidente Ernesto Zedillo y el presidente electo, Vicente Fox, la felicitan por teléfono.
Año y medio antes le prometió a su abuelo Tomás Mendívil que ganaría una medalla olímpica. Por eso los besos que antecedían a cada levantamiento de Soraya. Dos besos con los que su abuelo Tomás —quien falleció de cáncer y amputaron una pierna— mandaba llamar a sus caballos en el rancho, lugar en Sonora que visitó la pesista mexicana previo a partir a los Juegos Olímpicos.
En Sidney la acompañaban Doña Lolita, su madre, su hermana gemela Magali. Su papá José Luis estaba en México. No soportaba el sufrimiento de verla competir. Previo a la competencia por el oro olímpico, su entrenador el búlgaro Koev Zdravkov, le prohibió todo contacto con la familia.
“Por eso le dedico esta medalla. Porque la última vez que hablé con él, como lo recuerdo, me dio su bendición. Por eso son para ellos —mi abuela murió un año antes—, todos los triunfos que consigo y que conseguiré de ahora en adelante”, dijo la campeona olímpica. Su abuelo le enseñó a montar a caballo y la salvó junto a su hermana de morir ahogadas en un río.
Junto a su hermana gemela Magali, Soraya destacó en natación, bádminton y baloncesto, hasta que encontró su verdadera pasión: el levantamiento de pesas.
Como una mujer de carácter muy fuerte, decisiones firmes, apasionada por la halterofilia, capaz de soportar el dolor en las rodillas con el que convivía todos los días hasta su muerte, es como recuerda la medallista olímpica Damaris Aguirre a Soraya Jiménez.
Después de varios años de enfermedades, problemas cardiorrespiratorios, 14 operaciones en una rodilla y la extirpación de un pulmón por una gripe B, la halterista murió en la Ciudad de México por un infarto a los 35 años, el 28 de marzo de 2013.
Soraya abrió el camino con la medalla de oro olímpica. Actualmente, México tiene cuatro medallas en halterofilia: el oro de Soraya Jiménez y los bronces de Damaris Aguirre, Luz Acosta y Aremi Fuentes. Ella fue la primera. Y pese a que han pasado 25 años, esa madrugada de México sigue prensente en la mente de las mexicanas y mexicanos.
