Stephanie Vaquer: de vender hot dogs para ver WWE a volver a México como campeona

Stephanie Vaquer tenía 12 o 13 años cuando vendió hot dogs casa por casa para juntar el dinero del primer evento de WWE en Chile.
Quería ver a Rey Mysterio y llegó con una playera de Triple H puesta. 17 años después, Mysterio es su compañero de vestidor y Triple H el hombre que dirige la empresa en la que acaba de recuperar el Campeonato Mundial Femenil.
"No te puedo explicar cómo pasa de ser un sueño a lograr que sea realidad", dijo antes del primer show televisado de Raw en México en 15 años.
Llega a esta función, que se realizará en la Arena CDMX, como campeona por una noche que no estaba en el guion habitual.
El sábado, en su natal Santiago, venció a Liv Morgan en un evento sin transmisión televisiva, con Becky Lynch de árbitra especial, y recuperó el cinturón que le había quitado la propia Morgan en WrestleMania 42.
Un título mundial no cambiaba de manos en un evento no televisado desde 2007 en la rama femenil, y desde 1994 en la varonil.
El regreso a la Arena CDMX cierra otro capítulo en su carrera. Su primera lucha como integrante de WWE fue aquí, el 13 de julio de 2024, ante Isla Dawn y unos 10 mil aficionados, días después de dejar el CMLL.
"En Chile dije 'y si sí' porque lo aprendí en México: si pasa, vamos a echarle ganas. Siento que cumplí un ciclo porque mi debut fue en esta arena y aquí fue donde me hice. Llegar ahora a celebrar en México, mi segunda casa, no lo puedo expresar en palabras", contó.
Debutó en Chile en 2009 y a los 19 años se mudó a Veracruz para seguir entrenando. De ahí salió al CMLL, a Japón y al circuito independiente mexicano, en donde pasó más de una década antes de que WWE la fichara.
"México me hizo ser lo que soy hoy en día. Yo me hice y aprendí en México, y con mucho orgullo y respeto represento a la lucha libre mexicana", aseguró.
Esa mezcla explica por qué no coloca una escuela encima de otra. No abandonó lo aprendido para adaptarse a WWE, más bien le sumó otro estilo.
"No se puede decir si la lucha mexicana es superior o inferior. Cada estilo de lucha en el mundo es diferente. También tuve carrera en Japón, ya había luchado con estilo americano y es diferente, pero trato de ser una esponja, aprender lo más que pueda de cada uno y hacer un mix", explicó.
El ajuste más grande, admitió, no estuvo en los movimientos sino en la cámara: luchar para televisión, entender los tiempos del formato y trabajar ante otro tipo de público después de más de diez años de hacerlo de otra manera.
Su ascenso coincide con el de otros latinoamericanos en la compañía, como el mexicano Penta, y sobre eso no aceptó la palabra oportunidad.
"Más que la oportunidad que se brinda, nos la hemos ganado. Entrené y nací luchísticamente en México, vi a Penta, Fénix, Dragon Lee y vi cómo ellos y un montón de talento se han ganado su lugar. Estoy orgullosa de toda la raza latinoamericana", señaló.
El cinturón que fue a ver de niña ya lo tiene. Esta noche lo va a cargar por el mismo pasillo donde luchó su primer combate con la empresa, a unos metros del hombre por el que vendió hot dogs y apoyando a Penta, su amigo del que espera que haga historia al quitarle el título pesado a Romand Reigns.
