México enfrentará al rival que menos sufre la altitud del Azteca

La selección de Ecuador está acostumbrada a jugar en Quito, la capital de su país, que incluso tiene una altitud mayor a la de Ciudad de México.
Los fanáticos de Ecuador estarán en CDMX después de los juegos de su selección en Filadelfia y Kansas City.
Los fanáticos de Ecuador estarán en CDMX después de los juegos de su selección en Filadelfia y Kansas City. / Al Bello/Getty Images

México recibe a Ecuador este martes en los dieciseisavos de final del Mundial 2026 en el Estadio Ciudad de México, y uno de los factores que más se ha mencionado de cara al partido es la altura.

El inmueble está a más de 2,200 metros sobre el nivel del mar, una condición que el Tri conoce a la perfección y que históricamente le ha dado ventaja sobre rivales que no están acostumbrados a competir con tan poco oxígeno.

Sin embargo, esta vez ese factor podría no pesar tanto como en otros partidos, porque Ecuador es un equipo que acostumbra a jugar en la altura.

La lógica de la altura es sencilla. A más de 2,200 metros, el aire tiene menos oxígeno, lo que provoca que los jugadores que no están adaptados se fatiguen más rápido y tarden más en recuperarse entre esfuerzos.

El efecto no se siente tanto al inicio del partido, sino conforme avanzan los minutos. Por eso suele decirse que la altura del Valle de México hace su mayor efecto en el tramo final de los partidos, sobre todo después de la hora de juego, cuando las piernas de los visitantes empiezan a pesar y el equipo local, ya habituado, mantiene mejor su ritmo. Es ahí donde México suele sacar ventaja.

Los rivales de México en la fase de grupos llegaron con hábitos distintos sobre este aspecto. Chequia tiene su sede en Praga, situada alrededor de los 200 metros sobre el nivel del mar, por lo que los 2 kilómetros más de altitud en el Azteca representaba un cambio brutal de condiciones.

El caso de Sudáfrica era distinto, porque Johannesburgo, su principal centro futbolístico, está a unos 1,750 metros de altura y sus jugadores están más acostumbrados al tema, aunque todavía por debajo del nivel de la capital mexicana.

En esta Copa del Mundo, el Tri jugó dos de sus tres partidos de grupo en casa en el Estadio Ciudad de México, donde venció 2-0 a Sudáfrica en la inauguración y goleó 3-0 a Chequia en el cierre, ambos en la capital.

El único que disputó fuera fue ante Corea del Sur, en Guadalajara, donde ganó 1-0. Tres partidos, tres victorias, seis goles a favor y cero en contra. La solidez del equipo de Javier Aguirre fue total, y en los dos partidos de altura el rival no pudo hacerle daño.

El problema para este martes es que Ecuador no es un rival cualquiera en este aspecto. La “Tri” sudamericana juega como local en Quito, una de las capitales más altas del mundo, ubicada a unos 2,850 metros sobre el nivel del mar, todavía más arriba que la Ciudad de México.

Es decir que los jugadores ecuatorianos están más que acostumbrados a competir con poco oxígeno, porque lo hacen en cada eliminatoria sudamericana en su propio estadio. Para ellos, la altura del Valle de México no representa una novedad ni un castigo, sino algo con lo que conviven de manera natural, e incluso a una altitud menor que la de su casa.

De hecho, la fortaleza del equipo de Sebastián Beccacece es justamente su orden defensivo y su capacidad para aguantar, virtudes que se sostienen mejor cuando el físico no se ve tan afectado por la altitud.

Ecuador llega además con la moral en alto. En la fase de grupos cerró con una victoria 2-1 sobre Alemania que le dio el pase como uno de los mejores terceros lugares, un resultado que demostró que el equipo puede competir y ganar en los escenarios más exigentes. Su solidez atrás fue una de las mejores de las eliminatorias sudamericanas, y con el mediocampista Moisés Caicedo como dueño del medio campo, son un rival difícil de romper.

El partido entre México y Ecuador se juega este martes 30 de junio a las 19:00 horas en el Estadio Ciudad de México. La altura seguirá siendo un factor, el ambiente del estadio será una caldera a favor del Tri y el aliento de la afición pesará durante los 90 minutos. Pero a diferencia de otros rivales, Ecuador no llega a sufrir el aire de la capital, sino a jugar en condiciones que para ellos son casi como estar en casa. El arma más natural de México, esta vez, podría no ser tan decisiva.


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